LA buena gente que es inteligente pensará: esta es la inocentada del año. Se dice… Así, de pronto, coincidiendo con el 28 de diciembre. Se dice… Como se decía en el programa Saeta de Radio Vida, en los tiempos de Carlos Schlatter. Se dice que van a cobrar a los abonados de las sillas y palcos el 21% de recargo por el IVA. Se dice y la gente empieza a pensar mal: esta es la primera subida de impuestos de Pedro y Pablo. Antes de que tomen posesión, Hacienda que somos todos (pero sobre todos ellos) ya ha empezado a meterle mano a las cofradías donde más les duele, que es en la cartera.

LOS Reyes de Holanda le han hecho un favor impagable a Sevilla. Desde que están Juan Espadas y su concejal Antonio Muñoz al frente del turismo no paran de buscar a un Obama, a una Rosalía, a un Pedro Duque o lo que sea para promocionar a Sevilla en todo el mundo y que abarroten los hoteles, y que construyan tropecientos más. Sin embargo, lo mejor a veces sucede por casualidad. Y así la Familia Real de Holanda ha felicitado las fiestas navideñas con una foto en la que los reyes Guillermo y Máxima, junto a sus hijas, Amalia, Alexia y Ariane, aparecen en la Feria, con ellas vestidas de flamencas. Esta sí que es una publicidad, que favorecerá que cientos de holandesas se vistan como una reina. Entre Sevilla y Ámsterdam ya hay vuelos directos.

LA Navidad en Sevilla siempre fue tranquila y en orden. La gente salía a las calles a ver belenes, que antaño se llamaban nacimientos. Desde que bajó la natalidad perdieron el nombre. Verdaderas multitudes acudían a ver los mappings de la plaza de San Francisco, sobre todo en los tiempos de Zoido. Pero las cosas van cambiando. Estamos perdiendo las buenas costumbres. Antes las fiestas navideñas tenían sus rituales y eran como una tregua pacífica que todo el mundo respetaba. El mensaje de Navidad del Rey y a la misa del gallo. Ahora es al revés, a la misa del gallo y al mensaje del Rey. A los discursos de los presidentes autonómicos no le prestaban atención ni sus familiares. En Andalucía, puede que algún enchufado, para pelotear. Y en esas apareció Meritxell Batet, y la Mesa del Congreso empezó a reservar fechas para la investidura de Pedro Sánchez, por si acaso.

HAY una Sevilla que se ha reconvertido en un parque temático de la Navidad. Abre un pasillo de ángeles en la plaza de San Francisco, detrás de los cuales se aprecia la Giralda iluminada, como si se clavara en la oscuridad, y los arcos de luces de la Avenida, que marcan el camino de una carrera oficial. La fachada del Ayuntamiento está sembrada de lucecitas, que parecen evocar el espíritu de los sevillanos. Por allí se llega a la calle Tetuán, a la que llaman la milla de oro del comercio y el consumo, que espera vivir sus semanas fantásticas en estas fiestas, cuando el centro de la ciudad está abierto para las compras. En las administraciones de lotería ya han empezado a pagar los premios del Gordo y a cambiar los décimos para el Niño.

EN la Ronda del Tamarguillo la alegría fue desbordante. En la administración de loterías del centro comercial de Alcampo tocó un pellizquito del Gordo. En realidad, sólo han vendido una serie, con siete décimos en ventanilla y otros tres por la aplicación Tulotero. En total, cuatro millones de euros, que pueden parecer una minucia, si se comparan con el total del Gordo, pero que permiten una alegría a los afortunados. Permiten que esa administración, cuyo titular es José María Nogales, pase a la historia. No es como Doña Manolita, pero ya es como el Don Joselito de Alcampo. Y permite decir que el Gordo ha tocado este año en Sevilla. Aunque sea un pellizquito. Yo me alegro mucho, porque algunas veces compro lotería en esa administración.