GRACIAS a Pedro Sánchez, tenemos un nuevo periodo electoral. La campaña es más corta, y arrancará la noche de Halloween, por lo que coincidirán la pegada de carteles y los disfraces de zombis. Una campaña tiene su parte mala: se convierte en una excusa para que los políticos no hagan nada. Te dicen “como estamos en funciones”, o bien “como no se puede hablar con el Gobierno para que adopten medidas”. Pero también su parte buena: ahora el PSOE, el PP, Ciudadanos, Adelante (o como se llamen, no lo saben ni ellos ni ellas), Vox y demás necesitan vuestros votos. Y deben movilizar a la gente para frenar la temida abstención. Es decir, que llega otra temporada de “puedo prometer y prometo”, por lo que hay que amarrar bien los asuntos.
PRECISAMENTE en la Semana de la Movilidad, una bola de fuego se movió por el firmamento de Sevilla. El bólido fue captado por el ojo del hombre (y el de la mujer), por los telescopios de los observadores, no sé si por algún radar de la DGT, y por las cámaras del Cecop, atentas a lo que se mueve por arriba y por abajo. De inmediato empezaron los bulos y las interpretaciones esotéricas. El portentoso fenómeno ocurrió pocas horas después de que Albert Rivera le ofreciera la abstención de Ciudadanos y del PP a Pedro Sánchez, incluso antes de hablar con Pablo Casado. Con algunas condiciones de las que el PSOE nunca va a cumplir. Y apareció la bola de fuego en el firmamento. Yo me lo imagino si pasa en la Madrugada, a eso de las cinco.
EL estadio de La Cartuja está considerado como un despilfarro. No cabe duda de que lo es, en las actuales circunstancias. Cuando se gestiona la propiedad de un espacio urbano o un edificio público, en vez de lamentarse por el pasado (en este caso, para seguir culpando a Alejandro Rojas-Marcos, que dejó de ser alcalde en 1995) lo que deben hacer es rentabilizarlo, con usos realistas adecuados al presente y con vistas al futuro. La historia del estadio, inaugurado en mayo de 1999, es archiconocida. Hoy me refiero, en este artículo, al lado oscuro, que también existe. Y no por culpa del estadio, sino de la tradicional falta de vigilancia policial en sus alrededores.
HOY comienza la Semana de la Movilidad. Antes se conformaban con el Día sin Coches, que era un paripé. Estos eventos recuerdan a celebraciones surrealistas de antaño, como el Día del Turista. Ahora no hace falta, porque ya celebran el Año del Turista, que es el rey de la ciudad. Sin embargo, en los festejos de la Semana de la Movilidad, la delegación de Juan Carlos Cabrera, a la que corresponde ese entuerto, apuesta por una propuesta que califican de novedosa: probar el próximo domingo, día 22, cómo sería la calle Águilas sin coches. Algo que parece inconcebible.
LA Gerencia de Urbanismo ya ha admitido a trámite el proyecto para el nuevo barrio de la Cruzcampo. En los próximos años, Sevilla contará con más de 2.000 viviendas en un sector que antaño fue la periferia, pero que ya se considera relativamente céntrico. De facto, enlazará la zona de Nervión y la Gran Plaza con la del Polígono San Pablo. Será un nuevo barrio del este, pero más cercano a la Campana que Sevilla Este. En fin, es una bicoca para el sector inmobiliario. Y una promoción que no se oferta en parajes hasta ahora baldíos, como la Hacienda del Rosario o Palmas Altas. Este proyecto no es nuevo, sino una herencia, pero el alcalde, Juan Espadas, lo puede aprovechar en sus evidentes intentos de aumentar la población de Sevilla.