EL Corpus es una fiesta religiosa católica, pero era también una fiesta cívica. Sigue siendo un buen barómetro para tomar el pulso a la ciudad. Porque, de algún modo, refleja el estado de sus hermandades, de la sociedad civil, de las representaciones institucionales, del clero y de las autoridades. En ese sentido, el Corpus de Cádiz ha decaído, si se compara con los de Toledo, Sevilla o Granada, con los que antaño rivalizaba en esplendor. Me estoy refiriendo a otras ciudades españolas (no de marcianos), que se rigen por las mismas leyes y costumbres, y hasta por los mismos partidos políticos, que se comportan en Cádiz de diferente modo.
DESPUÉS de la moción ha sido elegido presidente Pedro Sánchez, y nadie sabe lo que va a pasar en España. Pero atención a las jugadas, que eso puede llegar hasta el último rincón; o sea, a Cádiz. A partir de la toma de posesión del presidente y sus nuevos ministros cambiará la política municipal. Por ejemplo, no podrán decir que las playas no se arreglan por diferencias de criterios entre Costas y la Junta, ya que ambos organismos estarán gestionados por el PSOE. Y dándose la circunstancia de que el líder del PSOE gaditano, Fran González, es del mismo sector que el nuevo presidente del Gobierno. No es como los susanistas, sino uno de los fieles. Igual que Rafael y José María Román. ¿Les tocará algo en el reparto?
EN este país van como locos. Lo mismo te dicen blanco que negro, lo mismo apoyan una cosa que la contraria, lo mismo te tumban unos presupuestos que se los apropian, y lo mismo les da tener unos amigos que otros, si ya no se sabe quiénes son de los suyos. Y, a la hora de dimitir, ya lo ves: estaba todo el mundo esperando a que dimitiera Rajoy. Y dimitió... ¡Zidane! Así nos va. Después de ganar 13 Copas de Europa hay que ver la mala suerte que han tenido. El MVP de la final, que fue Bale, dice que se quiere ir. El CR7, que no había marcado en la final, el pobre mío, antes de festejar el título ya está diciendo “fue muy bonito jugar aquí” y vámonos que nos vamos. Y el entrenador de los últimos éxitos, Zinedine Zidane, dimite sin avisar a nadie. Menos mal que ganaron, porque si llegan a perder, y después del papelón que hicieron en la Liga, a 17 puntos del campeón, ni te cuento.
EL trueque cultural que han acordado entre el Ayuntamiento y la Universidad (para intercambiar el edificio del Centro Cultural Reina Sofía por el Rectorado de la calle Ancha) no es una gran operación para la ciudad de Cádiz. Es una gran operación para la Universidad. Hay que felicitar al rector, Eduardo González Mazo, que ha sido el listo en este trasiego. Y, además, cuando deje el cargo, se podrá destacar que aportó cosas útiles para su institución, a diferencia de otros. En esta operación excuso decir quién se parece al tontito del tocomocho. Pero tampoco hay que exagerar. La política cultural en Cádiz era, es y será mediocre, porque no hay dinero y escasean las ideas.
EL premio Baluarte del Carnaval se ha convertido en el Óscar de esta fiesta Ya hay 20 galardonados. El primero fue Enrique Villegas. El último (hasta ahora) Antonio Martínez Ares, que ayer lo recibió en el Palacio de Congresos. Por medio, están 18 carnavaleros de prestigio, en su mayoría autores. No sé si los más importantes, pero puede que sí, a pesar de que hay ausencias notables, porque sólo se concede una vez al año y no ha dado tiempo de reconocer a todos los que se lo merecerían. Al ser un premio de trayectoria, todavía no ha alcanzado a la generación del siglo XXI. Tampoco es un premio de viejas glorias y gori goris, porque la mayoría siguen vivitos, coleando, con una buena parte en activo, y que sea por muchos años.