ATRAVESAMOS la vorágine del caso Gürtel, la moción de censura de Pedro el impaciente, el chalé de Pablo avalado por la militancia ya no tan indignada de Podemos, la euforia epistolar del alcalde de Cádiz que escribe en su pisito viñero, así como otras cuestiones trascendentales. Pero no se deben olvidar ciertos asuntos que reflejan el despiste existente en nuestra ciudad y nuestra provincia. Por ejemplo: la mesa redonda que organizó el Ateneo de Cádiz para tratar sobre el Área Metropolitana, donde cuatro alcaldes le dieron el descabello sin inmutarse.
QUEJARSE es gratis. Pero, a veces, hay que pararse a pensar en algo más que chalé o pisito. En Cádiz se empezó a reclamar el AVE antes de 1992, cuando Felipe González facilitó que llegara a Sevilla. Hoy, cuando han pasado más de 25 años, nos seguimos quejando. Existe un tren Alvia que ha recortado el viaje entre Cádiz y Madrid hasta el entorno de las cuatro horas, aunque sigue sin circular “un AVE como el de Sevilla”. Cuando Chaves y Teófila discutían en el Parlamento de Andalucía se llegó a hablar de alta velocidad (o sea el AVE) y velocidad alta (lo que existe con el Alvia), pero hay que tener en cuenta las circunstancias. Esta provincia (y sobre todo esta Bahía) es como es. Y es incompatible con la alta velocidad moderna. La culpa de eso no la tiene el ministro Íñigo de la Serna, sino el localismo provincial.
LA sentencia del caso Gürtel abre un nuevo panorama político en España. Se hablaba de los Presupuestos Generales del Estado, del acuerdo del PP con Ciudadanos y el PNV para aprobarlos, o del chalé de Pablo Iglesias... Ahora se habla de la moción de censura que ha presentado el PSOE de Pedro Sánchez con urgencia, antes de que se aprobara en su partido. O del intento de Ciudadanos para afrontar lo que se le viene encima, reclamando la convocatoria de unas nuevas elecciones. El PP se ha quedado muy tocado; y la única salida que tiene es ofrecer la cabeza de Rajoy, antes de refundar el partido, algo que pudieron decidir antes, a sabiendas de lo que iba a ocurrir. Pero todos van a lo suyo personal. A veces se dañan ellos mismos por el exceso de ambición.
TODOS los alcaldes buscan alguna obra memorable, más allá de la reposición de adoquines. La última gran obra de Cádiz fue el Nuevo Puente, con el que Teófila Martínez esperaba ganar las elecciones de 2015. Pero determinados factores (entre ellos el exceso de publicidad, además del desgaste del PP) la perjudicaron. En el cuatrienio de la nueva política, ya está muy claro que la gran obra de Kichi será el carril bici del Paseo Marítimo, que lo está gestionando Martín Vila y lo pagará la Junta de Andalucía. Pero el alcalde lo anticapitalizará a su favor. La terminación está prevista para mayo de 2019, justo el mes de las elecciones. Así que la Junta no le va a poner un piso ni un chalé a José María González, sino un despacho en San Juan de Dios, si todo le sale bien al alcalde.
QUERIDO Pablo: Como ahora a todo el mundo le ha dado por escribir cartas, yo también. Y si la publico en el Diario me ahorro el sello, no es como los anónimos que me envían de vez en cuando. A mí me parece muy bien que estés indignado, por el chalé, por los presupuestos, por las cuentas de Zaplana, por las cartas sobre la mesa de Kichi, o por lo que sea. Pero no te metas con nuestra Madre, que es la Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz, y no tiene nada que ver en este asunto, ni se le ha aparecido al alcalde como si fuera uno de los niños de Fátima, que es como lo estás pintando. Y en este día de María Auxiliadora (que también está coronada canónicamente, como la Patrona) te recuerdo que es una “virgen de madera”, como tú dices, pero es madera tallada y policromada, y está bendecida, y le han rezado varias generaciones, miles de gaditanos y gaditanas, después de que la quemaran dos veces en los años inolvidables: 1931 y 1936. ¿Para eso no tenéis memoria histórica?