AUNQUE han llamado más la atención otros detalles, Beltrán Pérez ha salido fortalecido tras la convención del PP en Sevilla. Prometió solemnemente a Rajoy que hará todo lo posible por recuperar la Alcaldía y que se olvidará del reloj. Ahora empieza lo más difícil para él, que es recuperar votos contra reloj y con vientos desfavorables. Para ello, debe centrarse al máximo, que es la clave del éxito. Se puede considerar a la Sevilla de hoy como una de las ciudades más centristas y centradas de España, quizá la que más. Eso se nota en que todos los partidos no indignados juegan a ser de centro: el PSOE de Juan Espadas lo busca sin disimulo. Ciudadanos, con Javier Millán, tiene ahí su espacio natural. ¿Y el PP?
Con Beltrán Pérez, el PP intenta recuperar el centrismo que dio victorias a Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido. Les pasa a todos. Cuando el PSA consiguió la Alcaldía con Luis Uruñuela fue gracias a un pacto de izquierda que montaron contra la UCD centrista. Pero cuando Alejandro Rojas-Marcos llegó a la Alcaldía fue porque el PA se dejó la S por el camino y se centró.
UNA vez que se alcanzó un pacto institucional entre el Gobierno central, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla; una vez que el PP, PSOE y Ciudadanos parece que están de acuerdo, viene la segunda parte del problema. Aparecen los que quieren cargarse el Metro. Este es uno de los motivos de la ruina de los pueblos: cuando se pierde el tiempo en discutir sobre lo ya discutido. Si se ha tomado una decisión es para ejecutarla. El tiempo de los debates empezó en el siglo pasado. Ya en el siglo XXI, la consejera Rosa Aguilar presentó un proyecto que no se ha cumplido. Ahora existe un acuerdo político entre Íñigo de la Serna, Felipe López y Juan Espadas que tampoco han empezado a cumplir. Y, mientra, aparece la excusa perfecta para no hacer nada. Son los expertos que (a diferencia de otros ingenieros tan expertos o más que ellos) consideran que el Metro es un error, que lo ideal sería apostar por tranvías y autobuses rápidos.
LA calle Mateos Gago será peatonal desde el viernes. Así se había anunciado a bombo y platillo. Sin embargo, depende de lo que se entienda por peatonal. Los lunes, miércoles y viernes usted puede ser atropellado en el horario de carga y descarga si se confía. Y los demás días también. Porque esta peatonalización presunta tiene su letra pequeña, donde incluye la trampilla. El propio alcalde, Juan Espadas, explicó ayer que es la primera parte del proceso. Se debería hablar, con más propiedad, de semipeatonalización, que es una forma de dejar las cosas a medias, un primer intento.
ALGUNOS están celebrando que la Giralda era roja, según dicen, lo que le aportaría un matiz novedoso como genuino símbolo. Sin embargo, la Giralda no era roja, según lo que explicó ayer el arquitecto de las obras, Eduardo Martínez Moya, sino almagre, que no es lo mismo, sino parecido. Se sabía por la pintura de Murillo y Esquivel, entre otros. El almagre es un color especial, como el albero. Cuando se gestó Diario de Sevilla, hace 20 años, acordamos que en la portada hubiera una franja de color albero y una pastilla de color almagre, que no es lo mismo que amarillo y rojo, sino unos tonos como los que se pueden ver. ¿Y será recuperado ese color en la Giralda? No, con medio millón de euros que se han gastado en restaurar la cara oeste no la iban a dejar de almagre y oro. Al menos, queda la alegría de que a partir de hoy la Giralda y su entorno serán peatonales.
YA se han ido los 2.700 hinchas del Bayern Múnich, aunque puede que algunos se hayan quedado disfrazados de turistas alemanes. Cuando se habla y se escribe del turismo en Sevilla, nos referimos a la cantidad y a la calidad, a la mochila y al lujo, a la turismofobia o a la turismofilia. Después está la segmentación por sectores: turismo de congresos, turismo cultural, turismo de chanclas… Pero se nos olvida el turismo de hooligans, que también existe. Gracias al salto de calidad que dio el Sevilla en tiempos de José María del Nido, posteriormente continuado por Pepe Castro, se ha conseguido que la ciudad reciba varias oleadas de miles de forofos en las últimas temporadas.