CON los resultados del domingo pasado en la mano, se podría decir que José Luis Sanz obtuvo la confianza de los sevillanos. La victoria del PP en Sevilla capital fue clara e inequívoca. Es verdad que no se votaba para el Ayuntamiento y que no se debe extrapolar. Pero se ha enviado un mensajito en las urnas. Los del PSOE podrían haber sido más pragmáticos. Y los de Vox no obsesionarse con los cargos municipales que ambicionan. En fin, ya se han equivocado. Y ahora, una vez que el alcalde Sanz planteó la cuestión de confianza, habrá presupuesto de Sevilla con el sello del PP, que contó con el aval de volver a ganar.

LOS resultados de las elecciones europeas no son extrapolables a unas elecciones generales, a unas autonómicas, ni a unas municipales. De ningún modo lo pueden ser, por la diferente motivación de cada una. Y sobre todo por la participación. Con menos del 50% no es significativo, porque en las otras elecciones la participación puede aumentar entre un 10% y un 20%. Sin embargo, en las elecciones del domingo, se han confirmado unas tendencias. La principal es que el PP andaluz, con Juanma Moreno, al frente de la Junta, ha conseguido lo que parecía imposible: una comunidad autónoma de probado arraigo de la izquierda, que gobernó durante cuatro décadas, parece ahora de derechas.

ES gracioso lo que ocurre con las encuestas del CIS. Nadie cree que Pedro Sánchez vaya a ganar las elecciones europeas, como augura Tezanos. Pero todo el mundo ha creído que Se acabó la fiesta, el engendro creado por el influencer (o lo que sea) autodenominado Alvise Pérez va a ser quinto, por detrás del PSOE, PP, Vox y Sumar, y por delante de Irene Montero la de Podemos, la izquierda separatista de Cataluña, el País Vasco y Galicia y la pandilla de Puigdemont. El domingo se verá. Pero ya se ha visto que Tezanos también es un influencer de tomo y lomo, aunque no aparezca bailando en Tik Tok. Pues lo que busca, al convidar a Alvise a la fiesta, es influir a favor de su jefe don Pedro, ese escritor de epístolas a la ciudadanía.

ERA el domingo del Corpus Christi, cuando Dios sale a los barrios de Sevilla. El arzobispo, José Ángel Saiz Meneses, anunció la aprobación de una cofradía de penitencia: la Hermandad de Bondad y Esperanza, con sede en la parroquia de Jesús Obrero, del Polígono Sur, que hasta ahora era una agrupación parroquial. Esa misma noche, casualmente, dos personas murieron y otras resultaron gravemente heridas después de un tiroteo en la rotonda que lleva a la parroquia de Jesús Obrero. Se podría hacer populismo, diciendo que así son nuestros barrios pobres. Y que eso también podría haber ocurrido en Torreblanca o en Palmete, donde hay cofradías de vísperas bien arraigadas; o en Los Pajaritos, donde está la hermandad de la Candelaria, que es sacramental y de gloria, y a donde fue el Señor del Gran Poder. También la Esperanza de Triana irá al Polígono Sur en el otoño de 2025.

DESDE hace unos años se ha extendido el tópico de que la celebración del Corpus Christi está en decadencia. Los sevillanos pasean la noche del miércoles por el centro y el jueves se van a la playa. Puede que esto ocurra con un sector de personas, que coincide básicamente con el público superfluo de la Semana Santa. Es decir, los que no profundizan en la celebración religiosa y se contentan con lo externo. Sin embargo, es falso que en Sevilla no se conmemore el Corpus como lo que es desde siglos pretéritos: la Fiesta Grande de la ciudad. Y también es falso que las hermandades no dediquen a la Eucaristía la alta importancia que se merece.