EL Ayuntamiento de Sevilla, a falta de poco más de un mes para las elecciones municipales, tiene unas prisas horrorosas por cambiar los nombres de varias calles. Casi todos los distinguidos son personas que han llegado al siglo XXI, y están vivos o han fallecido recientemente. Los hay de las más diversas actividades y afecta a varios distritos, incluidos los más céntricos. Cada caso tiene su temática y unos son más defendibles que otros. Pero sorprende que para vestir a unos están desvistiendo a otros. En el último pleno, el portavoz de IU, Daniel González Rojas, alertó sobre algo peligroso: al final puede ser una pérdida para la historia de la ciudad.
LO he advertido en otras ocasiones, porque se le nota cada vez que viene. No lo enseñen, que es peor. Bueno, es peor para el PSOE, y es mejor para los demás partidos. Sevilla es poco sanchista. Desde que es presidente del Gobierno, desde que aprueba decretos a tutiplén, cada vez que viene origina una incomodidad. Además de que atrae a las borrascas, parece unas rogativas, en vez de un presidente como Dios manda. Es, en sí mismo, una medida eficaz contra las sequías. Organizó un Consejo de Ministros en Sevilla para justificar el que luego montó en Barcelona. Y llovió. Ahora ha venido en el fin de semana de los vía crucis y besamanos. Y llovió. Conclusión: que no se le ocurra venir en Semana Santa, aunque estemos en plena campaña electoral.
NO sólo fue la primera mujer pregonera de la Semana Santa de Sevilla. Charo Padilla también nos dejó ayer, en el Teatro de la Maestranza, el pregón de una madre. El de ella misma, el de su madre, el de todas las madres. “Sevilla es una cara morena a la que mi madre rezó”, dijo emocionada al final. Antes tuvo momentos muy intensos. Por ejemplo, cuando recordó que las madres tienen el privilegio de llevar en sus vientres a los nazarenos de Sevilla. Un privilegio del que nunca pudo hablar ningún pregonero anterior. Todos tenemos madre, pero quien lo ha sido valorará mejor lo que Charo dijo: “Una madre es el camino más corto para entender el cariño”.
ES tan grande el entusiasmo de las autoridades con la Cumbre Mundial de la WTTC que puede impulsar otra oleada de hoteles. Por muchos que abren, el verdadero hotel de seis estrellas de Sevilla es el Alfonso XIII, que gestiona el grupo norteamericano Starwood. Allí se alojó el monarca para la Exposición de 1929 y allí estuvo Obama para la WTTC de 2019. Pero como tú, ninguno; se le podría piropear, a lo Rodríguez-Buzón. En los últimos 90 años ninguno ha superado el pedigrí glamuroso del gran hotel sevillano, aunque inauguran dos o tres casi todas las semanas. Ahora anuncian nuevos proyectos. Más hoteles.
AL final resultará que lo importante no era la Cumbre Mundial del Turismo, la famosa WTTC de 2019, sino la visita de Barack Obama. Decían: “Por fin”. Y era como quitarse un peso de encima, un resoplido de alivio. A saber lo que hubiera sido de Sevilla si Obama no viene nunca. Admirando las imágenes de la visita, se entiende que todos se han quedado a gusto, y cumplieron el ritual. Igual que los niños quieren una foto junto a Messi, los políticos querían una foto junto a Obama. Algunos han quedado cumplidos y satisfechos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Junta, Juanma Moreno; el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, han conseguido una foto con el gran Obama. También el chef del Bache de San Pedro, Alejandro Alcántara. Cada uno en lo suyo.