ES impopular y molesto reconocerlo, pero la coincidencia de la campaña electoral con la Semana Santa le añade un riesgo innecesario. Se ha enfocado este asunto desde un punto de vista estrictamente político. A Pedro Sánchez le convenía que no coincidieran las elecciones generales con las europeas y municipales de mayo. A los barones socialistas y a los alcaldes como Juan Espadas tampoco les interesaba que el debate del procés y de otros temas nacionales apartara la visión de la problemática local. Sin embargo, a Sevilla, donde la Semana Santa es un acontecimiento que transforma la ciudad, la coincidencia le resulta nefasta. Por mucho que algunos partidos, como el PP, digan que no harán campaña esos días, es una realidad que está ahí.

EL vicepresidente de la Junta y superconsejero, Juan Marín, dijo ayer que van a consensuar la Ciudad de la Justicia, aunque dejó claro que la decisión depende de ellos. La propuesta pasa por construirla en Palmas Altas, porque es lo más barato, y les permitirá ahorrarse cinco millones en alquileres. Aunque no sea lo más bueno ni lo más bonito, según los jueces, fiscales, abogados, procuradores y principales afectados, que no la quieren allí, ni separada de la Audiencia. Es decir que mayormente la quieren en el Prado o sus cercanías, donde la Junta no lo estima oportuno.

EN los últimos meses, casi todos los grandes proyectos de Sevilla  están relacionados con Palmas Altas. Allí intentan colocar la Ciudad de la Justicia, un proyecto ideado a partir de la mudanza de Abengoa y del campus de la Universidad de Loyola, que dejarán libres edificios y espacios, por lo que es una solución más barata (aunque menos útil), apoyada primero por el PSOE y ahora por Ciudadanos desde la Consejería de Justicia. En las cercanías será inaugurado, el 27 de septiembre, el nuevo gran centro comercial del Lagoh con Primark y con las principales tiendas de moda, además de una amplia oferta de hostelería. Y a eso se debe sumar el proyecto de construir 2.870 viviendas para unos 9.000 habitantes.

LAS calles de Sevilla se dividen en dos: las que pasan cofradías por ellas y las que no pasan. Si un personaje o entidad tiene una calle dedicada, pero no la recorre ninguna hermandad, está casi en el anonimato. Al menos, en los barrios, les queda la posibilidad de que pase alguna cofradía de vísperas, hermandad de gloria o procesión eucarística. De modo que tendrá su día. Pero una calle en un polígono industrial, sin parroquia en las proximidades, no es comparable a una calle en el casco antiguo. Piensen, por ejemplo, en Javier Lasso de la Vega y Cortezo, ilustre médico y escritor fallecido en 1911, que aparece todos los años en los programas. Pues un honor grande va a recibir el cardenal Amigo Vallejo, que desde 2019 también será recordado en los programas de Semana Santa, ya que su calle estará a los pies de la Giralda.

SEVILLA es la cuna del susanismo (esa variante del felipismo sigloveintiuno y santelmista), pero ahora se han empeñado en que sea su tumba. Tanto hablar de transparencia, primarias y listas elegidas por las bases de los compañeros militantes, para que al final se decidan a dedazo del líder, que es lo que criticaban al PP. Dándose la circunstancia de que en el PP el líder actual es  Pablo Casado, elegido en un congreso donde la mayoría de los populares andaluces (incluido Juanma Moreno) apoyaban a Soraya, que ahora trabaja en Cuatrecasas. Mientras los partidos fichan a profesionales independientes de las empresas, las empresas fichan a políticos quemados. La vida es una ida y una vuelta.