EL pasado 28 de febrero Diario de Sevilla cumplió 20 años. Podemos pensar que 20 años no es nada en la vida de una ciudad como la capital de Andalucía. Y que, por el contrario, 20 años es un tiempo considerable en la vida de un periódico (sobre todo de un periódico de papel), pues los hubo que duraron menos y ya no existen. Pero no iba a escribir de nosotros mismos, un artículo autobiográfico, sino que en la primera portada de Diario de Sevilla abría la siguiente noticia: Tablada moverá más de 250.000 millones. Aclaremos que todavía eran millones de pesetas. Soy enemigo de publicar profecías a cinco columnas. Ahí encontrarán un motivo. Todavía están moviendo los millones de Tablada y mareando a la perdiz. Conclusión: ná de ná.

HOY es lunes de Carnaval, aunque en Sevilla se nota poco. Algunos se van a Cádiz, donde es fiesta local. En Sevilla bailan los seises en la Catedral y se convoca un triduo de desagravio. Desde los años de la Transición se sabe que el Carnaval de Sevilla se celebra en Cádiz, lo que ha sido una gran habilidad. Es una fiesta sucia, que deja las calles guarrísimas, y que aquí sería criticada, dura para Lipasam. En Cádiz también es criticada, a pesar de que en los tiempos de Teófila Martínez ganaron la Escoba de Plata en el concurso de las ciudades más limpias de España. Pero un Carnaval en Sevilla sería insostenible, ya no estamos en los tiempos de las murgas de la Alameda.

SEGÚN parece, Barack Obama es el míster Marshall de Juan Espadas. Sostienen algunos que, en realidad, la vocación frustrada del alcalde sería presidir un club de de fans, ya que muestra una cierta tendencia a la mitomanía. Así disfruta con los actores, las actrices y los cineastas en general, con los famosos de todo tipo, y singularmente con Obama, que parece su ídolo. Queda atrás la decepción que supuso aquella bienvenida estropeada en 2016, cuando todavía era presidente de los EEUU. Pero ahora, cuando ha entrado en el club de los presidentes perdidos (como Felipe González y José María Aznar, entre otros), era más fácil que viniera, y va a venir, claro que sí.

HOY los caminos de Sevilla se convierten en calles de la Amargura que llevan hacia el Nazareno y su Madre. Es primer viernes de marzo, arden los cirios con una luz que oscila en las tinieblas. Todavía no es Cuaresma, todavía la ceniza no es el recuerdo de nuestro futuro imperfecto. La Semana Santa viene con parsimonia exagerada, como si no se atreviera a entrar en la ciudad de sus sueños. Pero el primer viernes de marzo ya está aquí, como un recordatorio de que la primavera nos acecha, y se oculta entre los atardeceres cárdenos que ya demoran la luz sobre el río, en los horizontes poéticos del Aljarafe.

ANDALUCÍA es un inmenso espejismo desde Despeñaperros a Tarifa, entre las montañas y los mares. Andalucía es el fin de un continente y de un tiempo. Andalucía es el fruto de miles de contradicciones. Andalucía se hizo más fuerte cuando parecía más débil. Andalucía ha cambiado como por casualidad, cuando suponíamos que la vida seguiría igual. Andalucía vivió una historia que ha sido manipulada a través de los siglos, porque era un territorio de conquistas. Andalucía no es una, ni dos, sino muchas, porque cada andaluz la interpreta a su modo. Andalucía es una paradoja, que encuentra su fuerza en la debilidad. Hoy, en 2019, a pesar de tantos pesares, Andalucía aún existe, y aspira a entrar en el siglo XXI sin complejos.