SEGÚN mis cálculos, el Año del Tricentenario de la Casa de la Contratación no ha terminado todavía, excepto que haya durado medio año, ya que la conmemoración oficial arrancaba en mayo de 2017. Pensar que el Tricentenario ha originado una frustración en la ciudad sería exagerado, pues no ha pasado nada para rasgarse las vestiduras, sino que no ha pasado nada (o sea, nada de nada), que es lo que se esperaba. Ha sido una celebración académica y de andar por casa tranquilos, que contaba con dos grandes especialistas: Manuel Bustos, catedrático de Historia Moderna (que fue quien lanzó la idea antes de que empezaran los actos del Bicentenario), y Manuel Ravina, un gaditano, director del Archivo de Indias de Sevilla, el sitio clave. Pero al final resultó que el líder del proyecto era Fran González, o eso se dijo. Y Fran hizo lo que pudo, lo intentó.

LA gente no respeta ni que han llegado los Reyes Magos. Hoy es el día en que se debió celebrar la Pestiñada, pero la han aplazado. Antes de que aparecieran Sus Majestades de Oriente, llegaron las colas, y ya está vendido casi todo lo que había potable para las preliminares. Ahora hasta la concejala de Fiestas, María Romay, dice que las colas son tercermundistas,  y que se las va a cargar, y que ha sido “un pelotazo” vender las entradas en el colegio de San Felipe Neri. Nos vamos aburguesando, porque en otros tiempos hubieran dicho que era un colegio religioso concertado y que había que municipalizarlo. Para entrar en San Felipe Neri también hay colas. Yo estudié allí, cuando don Clemente vendía bocadillos de caballa en los recreos, nada de entradas para el Falla.

FUE muy interesante el protocolo del palco del estadio, en la noche del Cádiz-Sevilla, de Copa del Rey. Nos sirvió para intuir lo que podría pasar en caso de que el Cádiz consiga el ascenso a Primera, toda una revelación. Para empezar, estaba presente el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que es sevillista y no lo disimula, por lo que acudió al debut de su nuevo entrenador, Vincenzo Montella. Le acompañaba el delegado del Gobierno, Antonio Sanz. Interesante también que el presidente del Cádiz, Manuel Vizcaíno, se sentó junto al presidente del Sevilla, José Castro, que es ahora el rival de su amigo José María del Nido, con el que también empezó como amigo antes de ser enemigo. Esto en el fútbol pasa mucho. Quique Pina y Juan Carlos Cordero se sentaron como a su aire, debido a los cordiales enfrentamientos.

NO es sólo una cuestión puntual de adelantar el horario, de que mañana llueva o escampe. La Cabalgata de los Reyes Magos de Cádiz padece una crisis de identidad. Ha decaído, en los últimos años, por motivaciones políticas, falta de ideas y recortes. Por supuesto, la culpa no es de la Asociación de los Reyes Magos, que ahora preside Antonio Téllez, cuyo trabajo es admirable, y que se centra en conseguir juguetes para los niños (sin duda lo más importante), además de poner los tres Reyes Magos, la Estrella, el Cartero y muchas ilusiones, con un programa de actos muy completo que va creando ambiente. Cuando llega el 5 de enero, ese esfuerzo merece la pena, aunque tropieza con la realidad de una cabalgata que no es la que se merecen los niños de Cádiz.

CUANDO llega el Año Nuevo, se ponen de actualidad algunas costumbres. Por ejemplo, el primer recién nacido. Se diría que las señoras embarazadas, que se encuentran a puntito, se comen las uvas a lo loco, o ni siquiera se las comen, sino que están a ver si hay suerte, y el niño o la niña les nace con la tercera campanada, y sale en todas las televisiones, y se hace famoso de entrada, como si fuera influencer o youtuber. Se empieza así, y terminas como Kim Kardashian y su familia. Pero en Cádiz la tradición no pasa sólo por ser artista (aquí los hay a manojitos), sino por triunfar en el Carnaval. Por eso, cuanto antes empiece la fiesta, mucho mejor.