LOS resultados de las elecciones europeas no son extrapolables a unas elecciones generales, a unas autonómicas, ni a unas municipales. De ningún modo lo pueden ser, por la diferente motivación de cada una. Y sobre todo por la participación. Con menos del 50% no es significativo, porque en las otras elecciones la participación puede aumentar entre un 10% y un 20%. Sin embargo, en las elecciones del domingo, se han confirmado unas tendencias. La principal es que el PP andaluz, con Juanma Moreno, al frente de la Junta, ha conseguido lo que parecía imposible: una comunidad autónoma de probado arraigo de la izquierda, que gobernó durante cuatro décadas, parece ahora de derechas.

ES gracioso lo que ocurre con las encuestas del CIS. Nadie cree que Pedro Sánchez vaya a ganar las elecciones europeas, como augura Tezanos. Pero todo el mundo ha creído que Se acabó la fiesta, el engendro creado por el influencer (o lo que sea) autodenominado Alvise Pérez va a ser quinto, por detrás del PSOE, PP, Vox y Sumar, y por delante de Irene Montero la de Podemos, la izquierda separatista de Cataluña, el País Vasco y Galicia y la pandilla de Puigdemont. El domingo se verá. Pero ya se ha visto que Tezanos también es un influencer de tomo y lomo, aunque no aparezca bailando en Tik Tok. Pues lo que busca, al convidar a Alvise a la fiesta, es influir a favor de su jefe don Pedro, ese escritor de epístolas a la ciudadanía.

ERA el domingo del Corpus Christi, cuando Dios sale a los barrios de Sevilla. El arzobispo, José Ángel Saiz Meneses, anunció la aprobación de una cofradía de penitencia: la Hermandad de Bondad y Esperanza, con sede en la parroquia de Jesús Obrero, del Polígono Sur, que hasta ahora era una agrupación parroquial. Esa misma noche, casualmente, dos personas murieron y otras resultaron gravemente heridas después de un tiroteo en la rotonda que lleva a la parroquia de Jesús Obrero. Se podría hacer populismo, diciendo que así son nuestros barrios pobres. Y que eso también podría haber ocurrido en Torreblanca o en Palmete, donde hay cofradías de vísperas bien arraigadas; o en Los Pajaritos, donde está la hermandad de la Candelaria, que es sacramental y de gloria, y a donde fue el Señor del Gran Poder. También la Esperanza de Triana irá al Polígono Sur en el otoño de 2025.

DESDE hace unos años se ha extendido el tópico de que la celebración del Corpus Christi está en decadencia. Los sevillanos pasean la noche del miércoles por el centro y el jueves se van a la playa. Puede que esto ocurra con un sector de personas, que coincide básicamente con el público superfluo de la Semana Santa. Es decir, los que no profundizan en la celebración religiosa y se contentan con lo externo. Sin embargo, es falso que en Sevilla no se conmemore el Corpus como lo que es desde siglos pretéritos: la Fiesta Grande de la ciudad. Y también es falso que las hermandades no dediquen a la Eucaristía la alta importancia que se merece.

PUEDE que el cartel de la Semana Santa de 2024 marque un antes y un después. Por la repercusión y por la exageración. Lo estaba pensando, viendo el cartel del Corpus Christi, obra de Juan Valdés, realizado por encargo del Ayuntamiento, y el del Junio Eucarístico, obra de Isabel Sola, realizado por encargo del Consejo de Hermandades y Cofradías. Dos obras espléndidas, en los cánones tradicionales, pintadas por dos artistas con experiencia y de loadas aportaciones, no sólo a la cartelería, sino a la pintura sevillana, en general. Ambos, por cierto, pintaron el cartel de la Semana Santa. Juan Valdés en 1997 e Isabel Sola en 2007. Y las preguntas del millón que nos podemos plantear: ¿se han enterado en París y Londres de estos dos carteles eucarísticos? ¿Han aparecido en algún programa de telebasura?

La respuesta es no, por supuesto. Vivimos en una sociedad miope de espíritu, en la que el escándalo es el motor que mueve la actualidad, y en la que el sensacionalismo marca las noticias. Después nos extrañamos de lo que pasa en la política. ¿Y qué sociedad tenemos? El populismo está en todo. Se premia lo raro. Y nos aferramos a eso tan manido que se estudia en primero de Periodismo. La noticia es cuando un hombre le muerde a un perro, y no cuando un perro le muerde a un hombre. Según parece, lo que se ajusta a los cánones no escandaliza, pero tampoco se elogia demasiado.

Y, sin embargo, me refiero a dos carteles de gran categoría artística. Juan Valdés ha llevado la plata y la filigrana de la Custodia de Juan de Arfe al cartel del Corpus, con la Eucaristía en el centro, la cruz de fondo, y unos tonos azules celestiales y de oro bruñido. Bien pintado, bien resuelto. Con la experiencia de un pintor veterano que domina las claves de Sevilla y conecta con los sentimientos populares.

El cartel del Junio Eucarístico de Isabel Sola muestra en primer plano al Niño Jesús de la Quinta Angustia, que sale en el Corpus de la Sacramental de la Magdalena. Es un cartel plagado de detalles, como la evocación del ostensorio de la Sacramental de San Pedro, la Santa Espina, la comunión a los enfermos, los tonos que conectan la tierra con el cielo… Y con un acabado de resina que resalta y evoca la cerámica de los azulejos sacramentales. Una gran obra, repleta de símbolos, que confirma la delicadeza poética de Isabel Sola en su plena madurez.

Son muy bonitos carteles, pero no hemos tenido ningún escándalo para los programitas rosas, ni para el morapio de tabernas, ni para los que se rasgan las vestiduras y cualquier día se van a quedar con las vergüenzas al aire. Y eso también invita a pensar. ¿A dónde vamos y qué buscamos?  

José Joaquín León