EN las pasadas elecciones andaluzas consiguieron representación cinco partidos (PSOE, PP, Ciudadanos, Adelante Andalucía y Vox). En realidad son más, porque Adelante aglutinaba a Podemos e Izquierda Unida, con el añadido cuasi simbólico de Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza. Pero en la circunscripción electoral de Sevilla se presentaron otros 10 partidos que no obtuvieron representación. Son los irreductibles de la política, los últimos románticos de la ideología, los defensores de la ortodoxia minoritaria. En ellos militan personas poco conocidas, que competían con listas encabezadas por Susana Díaz, Juan Antonio Marín Juan Ignacio Zoido, Antonio Maíllo o Francisco Serrano.

SE trata a los chinos en Sevilla con una doble vara de medir. Según lo que compren, es bueno o es malo. Cuando se dedicaron a buscar locales para abrir comercios, con material procedente del polígono de Cobo Calleja, de Fuenlabrada (Madrid), la gente empezaba a santiguarse. Iban a acabar con el comercio tradicional. Estaban subiendo los precios de los locales por culpa de los chinos (lo mismo que dicen ahora del jamón, que también se va a encarecer porque los chinos lo pagan más caro), y así, hasta que llegó la crisis del comercio chino-sevillano por causas que sería prolijo explicar. Y hasta que  el poco comercio local superviviente y los mercadillos empezaron a vender lo mismo que el Corazón chino de la calle Puente y Pellón.

LO bueno de hacer preguntas parlamentarias es que se deben contestar, y en ocasiones se les ve el plumero. Es el caso del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, hombre atormentado por lo que le piden: un puente por aquí, un túnel por allí, un Metro más allá… Y así va dando capotazos, y si te he visto no me acuerdo. Vino este ministro a Sevilla, y no me refiero al día del paseíto de Pedro y Susana por los jardines de San Telmo, sino cuando dijo algo de ampliar los tableros del puente del Centenario, y explicaron el caso del puente de Rande en la ría de Vigo. De inmediato, se presentó como una excusa cutrecilla para ahorrarse los túneles de la SE-40. Sin embargo, ahora se ha visto que es peor, mucho peor. Nada de ampliarlo a ocho carriles. Lo único que ofrecen es cambiarle los tirantes.

ES curioso que en casi todas las mesas de los barrios hartos ganó el PSOE, que es el partido que gobierna el Ayuntamiento. No estarán tan hartos, ¿no?; o quizá sean unos jartibles. Pero, ojo… Han ganado más cortitos que otras veces. Está claro que a la hora de votar lo que más influye es la ideología. Vivimos en una sociedad que se ha bloqueado entre la derecha y la izquierda, incluso por los extremos. Así los que inclinan la balanza son los del centro. En Sevilla hay barrios inasequibles al desaliento. En general, aunque desinflados, el PSOE y el PP siguen siendo las opciones mayoritarias, el eco del bipartidismo no se ha extinguido, sino que se ha bloqueado, a diestra y a siniestra. Aún así, el PSOE ganó en seis distritos y el PP en cinco. Esto es importante, de cara a las municipales. No va a ser de cara al sol. Ni de cara a la internacional. Porque todo se queda en la Plaza Nueva.

QUIÉN le iba a decir a Alfredo Sánchez Monteseirín que esas setas, que ha legado para la posteridad de Sevilla, se convertirían algún día en el manifestódromo de los podemitas. Es decir, en el manifestódromo de todos los indignados, que en su mayoría son los que han confluido en el populismo de Pablo Iglesias con su extrema izquierda. ¡A la calle, podemitas, a la calle! Y así, en las setas, unos días aparecen los vecinos de los barrios hartos. Otras veces acuden los de las manifas antifascistas, que sólo admiten los resultados cuando ganan ellos. Y en pleno puente de la Constitución y la Inmaculada, con mucho ambiente, se concentran algunas decenas de románticos ecologistas para protestar por la turistificación.