LA política está carnavalizada desde hace tiempo. Esto se ha vuelto a ver con el Concurso de Carnaval que había organizado la Diputación en su patio multiusos. Lo han suspendido, ante las protestas y acusaciones de ser excluyente, porque sólo podían participar agrupaciones sevillanas o con sevillanos. Por ejemplo, una chirigota de Bucarest sólo con rumanos no podía concursar en la Casa de la Provincia. Tras las críticas, se lo han cargado. El gerente de Prodetur-Turismo de la Provincia, Amador Sánchez, ha pedido disculpas públicas y lo que haga falta, pues no tenían la intención de fastidiar a nadie, ni de excluir a los forasteros, sólo de promocionar lo sevillano.

DICEN que ha sido una reunión a tres bandas, porque estaban el Ministerio de Fomento, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla. Bandas de las buenas, por supuesto. La foto en la que aparecen el ministro Íñigo de la Serna, el consejero Felipe López y el alcalde Juan Espadas alcanzará un alto valor histórico y artístico. Representa la voluntad de acuerdo para que por fin se pueda construir la línea 3 del Metro de Sevilla, que de momento acumula unos añitos de retraso. Si bien es cierto que sólo existe un preacuerdo, todo el mundo espera que sea el primer paso para poner encima de la mesa los 700 millones de euros que hacen falta para empezar.

SIN lugar a dudas, Sevilla es una de las ciudades más corbateras de España. Tan sólo Madrid, capital de la burocracia, le podría disputar la primacía, pero allí se la ponen por obligación, mientras que aquí es por devoción. En una función principal, la corbata resulta imprescindible para el hermano. Este es uno de los motivos de la sevillanía de la corbata: se usa para la Semana Santa y la Feria. Tiene, pues, un componente de fiesta, no sólo de obligación laboral. En Sevilla no se ha bajado la guardia del nomadejado ni del nudo. Por eso fue un error de asesoramiento que Pedro Sánchez, en su visita de ayer para el Foro Joly, apareciera con chaqueta, pero descorbatado, al modo del político casual de finde. Señor Sánchez: era un acto solemne, que requería un puntito más en el ceremonial.

SE acabó Fitur, lo que es un alivio. Mientras se recrudecía la polémica por el turismo de calidad o el de caridad, el Ayuntamiento ha conseguido que Sevilla acoja una cumbre internacional de líneas de bajo coste. Según dicen, operan el largo recorrido y están especializados en el mercado asiático. Cuando se cuenta así, en genérico, la gente cree que el aeropuerto de San Pablo quedará conectado con Tokyo, Shanghai y Pekín, pero no es eso, ni mucho menos. Para abrir esas líneas hace falta lo principal: suficientes pasajeros para justificar los vuelos, demanda que ahora no existe.

EN el Ayuntamiento de Sevilla confunden las matemáticas con la literatura y la filosofía. Me explico: allí, como en todas partes, dos y dos son cuatro. Sin embargo, algunos que se dejan llevar por su afición a la poesía de Luis Cernuda mezclan la realidad con el deseo. Por otra parte, imbuidos del momento neoplatónico, empiezan con los diálogos y terminan con una ontología sistemática. Busquemos siempre la razón y el entendimiento, que en eso el alcalde Espadas es bastante platónico. Sin embargo, en el momento actual, sufren esa confusión de mezclar todo por apartarse de las evidencias matemáticas.