LA Cabalgata de Reyes Magos está organizada por el Ateneo de Sevilla, pero cada año tiene más influencias de eso que se conoce como el mundo cofrade. Es decir que una Cabalgata como esta sólo puede salir en una ciudad como esta. No se trata de que Alberto Máximo Pérez Calero, como presidente de la Docta Casa que es, ejerza las funciones propias del Consejo de Hermandades y Cofradías. Pero en ese cortejo hay un razonable eco. Ayuda que el director de la Cabalgata sea Manuel Sainz Méndez, con experiencia compartida en ambos mundos, que en realidad son el mismo, con dos formas diferentes de verlo.

HAY una tendencia general a culpar a los alcaldes por la pérdida de población en sus ciudades y los datos negativos del paro. Los alcaldes no tienen una varita mágica con la que crear puestos de trabajo o procrear craturitas sevillanas, por mucho que se empeñen. Pero los alcaldes suelen alardear cuando los datos son positivos, y callarse cual mudos cuando son negativos. En estos días de enero, cuando el Heraldo de los Reyes Magos ya está aquí, aparecen los datos de población. En ellos se aprecia que Sevilla ha perdido habitantes, que con la gestión de Juan Espadas no han crecido, a pesar de los pisos en los nuevos barrios. El listón de los 700.000 habitantes cada año está más lejano. Con 688.711, Sevilla va a menos; pero otras ciudades van a más, y también hay que decirlo.

EN el distrito del Casco Antiguo tienen un buen problema con el futuro del mercadillo de El Jueves. Ahí el delegado, Juan Carlos Cabrera, va a necesitar toda su diplomacia en lo alto de la mesa, para dar una de cal y otra de arena, y lo que te rondaré morena. Los argumentos que esgrimen tanto la asociación de los comerciantes del mercadillo como los vecinos son defendibles. Por lo que cualquier decisión que adopte el Ayuntamiento será insatisfactoria. Si El Jueves es trasladado a otro lugar (supongamos a la Alameda, que está cerca) será malo. Y si se queda en Feria, también. Aparte de otros problemas vinculados, como el número de puestos y el tráfico.

PARA Sevilla el año 2019 llega plagado de incertidumbres. Todos los grandes proyectos seguirán en el aire hasta que se asienten los nuevos gobiernos. Hay un cambio en la Junta de Andalucía, donde gobernarán PP y Ciudadanos con la dependencia de Vox. Hay elecciones municipales, para las que Juan Espadas es el favorito. Y no se sabe lo que ocurrirá con el Gobierno de la nación. Hace sólo unos meses, en verano, se especulaba con la posibilidad de que España, Andalucía y Sevilla estuvieran gobernadas por el PSOE. Ahora algunos dicen que a final de año puede que el PSOE no gobierne España, ni Andalucía, ni Sevilla.

A falta de tranvías a Santa Justa, buenos son metros. El PSOE, el PP y Ciudadanos están a favor de ampliarlo en tres líneas más. Pero no hay forma de conseguirlo. Termina otro año sin que se vea un obrero, una tuneladora, ni siquiera una valla publicitaria para el comienzo de las obras. Es traumático. Zoido no lo consiguió y Espadas tampoco. Adiós, 2018, adiós. Tampoco ha sido el año del Metro. Y en esas, muchos sevillanos  se siguen preguntando: ¿cómo se hace un Metro? Respuesta: como lo hacen los que saben hacerlo. Por ejemplo, en Shanghái de la China.