EL presidente de los empresarios sevillanos, Miguel Rus, puso los puntos sobre las íes en la asamblea anual de la CES. Repartió para todos: para el Ayuntamiento, para la Junta y para el Gobierno central, a izquierda y derecha, arriba y abajo. En realidad, volvió a decir lo que ya se ha denunciado otras veces: las infraestructuras de Sevilla están vergonzosamente paralizadas y las prioridades equivocadas. Existe una marginación institucional, empezando por el Gobierno que mira a Cataluña, a la que Fomento, con Íñigo de la Serna, está beneficiando ahora, a ver si se aplaca el proceso. La pela es la pela y pagan en especie.

LA mujer ha estado marginada en su vida laboral y personal, en casi todo. Para las huelgas de hoy (que son de tres tipos y tipas: una general, otra parcial y la tercera a la japonesa) se han esgrimido diversos argumentos y se han aireado múltiples ejemplos. Sin embargo, se debe añadir que la mujer también ha estado marginada en la política sevillana. Curiosamente, todavía no ha entrado ninguna mujer como alcaldesa de izquierda en el Ayuntamiento de la Plaza Nueva, desde que se restauró el orden democrático. La única alcaldesa ha sido Soledad Becerril, que se presentó con el PP y antes fue ministra con UCD.

HACE un mes se hablaba de sequía, pero ya no. Las lluvias de los últimos días (a las que se añadirán más en los próximos) han dejado los embalses que abastecen a Sevilla con un aspecto similar al de hace un año. En marzo de 2017 estaban al 69,64% de su capacidad, mientras que ahora van por el 65,29%. Hace 10 años estaban al 75,62%. Se encuentran en unos límites normalizados. Con eso no se quiere decir que la gente empiece a consumir agua como locos, sino que Emasesa no decretará restricciones en verano, siguiendo así la tradicional costumbre civilizada.

DESDE que Juan Ignacio Zoido fue nombrado ministro del Interior, raro es el día en que alguien no se queja porque en Sevilla faltan policías. Antes también faltaban, pero el ministro no era de origen sevillano, sino que era Jorge Fernández Díaz, el de las escuchas telefónicas. Se supone que un ministro sevillano debe barrer para abajo, como barría Felipe González con el AVE. No es tráfico de influencias, sino inclinación natural. Para tráficos ya tiene a Gregorio Serrano, que ha salido indemne de los últimos temporales, a diferencia de aquella nevada. Pero no me desvío: a lo mejor no sólo faltan policías, sino que también sobran delincuentes.

SE habla mucho de las medidas de seguridad en Semana Santa, pero bastante menos de los accidentes callejeros que ocurren esos días. El 6 de diciembre del año pasado se publicó en este Diario una sentencia muy interesante y de consecuencias para recordar. No originó ninguna polémica, porque en aquellos días la gente estaba distraída con la campaña de Cataluña, el encendido de la iluminación navideña, la turismofobia del puente de la Inmaculada y otros asuntos que han perdido actualidad. Sin embargo, la juez de lo Contencioso Administrativo número 4 de Sevilla decidió algo importante: si alguien se cae en Semana Santa al resbalar por la cera en las calles, la culpa no la tiene el Ayuntamiento, ni Lipasam, ni las hermandades, ni los nazarenos... La culpa es de quien se cae.