EN esta historia hay cánticos de sirena, pero también canta un gallo. La sirena es Nadia Calviño, que recorre mares entre tempestades, aspira a presidir el Eurogrupo, y ejerce como fiel guardiana del rescate de Bruselas. La sirena Nadia canta cuando le conviene, y toca la flauta, y se ha cargado el impuesto a los ricos que quería implantar Unidas Podemos. Pablo Iglesias no ha sido capaz de resistir. Ha naufragado en uno de los proyectos que presentó como irrenunciables, pero más vale un sillón de vicepresidente que estrellarse. Dicen que han aparcado la subida de los impuestos para ayudar a la reconstrucción del país. Con lo cual asumen una teoría que va contra el ideario de la izquierda: resulta que las subidas de impuestos no ayudan a reconstruir los países. Marx era más revolucionario.

SÁLVESE quien pueda. Llega el verano y empieza algo diferente. Propongo que en el futuro designen el 21-J como Día del Orgullo Turístico. Van a abrir las fronteras interiores entre las autonomías y las exteriores con algunos países europeos. Y el miércoles ya veréis los festejos de la noche de San Juan, en ciertas playas del Mediterráneo. Se amplía la libertad de viajar, que había sido suprimida en los últimos meses por el estado de alarma de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y queda la sensación de “¡Españoles todos: la guerra del coronavirus ha terminado!”. ¿De verdad? ¿Y el coronavirus se ha quedado cautivo y desarmado? No, no del todo; se ha ido a hacer las Américas. Será por culpa de Cristóbal Colón.

DESPUÉS de tres meses sin ver el mar, los sevillanos querían ir a Chipiona o Matalascañas, y los cordobeses a Fuengirola, y los jiennenses a Almuñécar o Roquetas. En fin, viajar un poco, además de las familias separadas y otras circunstancias. Se ha descubierto que Andalucía está más integrada de lo que parecía. Sin embargo, nadie esperaba que en Bruselas pidieran a los países europeos que abran las fronteras comunes desde el 15 de junio; o sea, a partir de mañana. Y aún menos que las van a abrir en Francia (pero no con España), Alemania, Bélgica, Italia, Grecia y otros países. Por el contrario, en España algunos alemanes llegarán ya mañana a las islas de Baleares, pero seguimos en la desescalada, y con la calculadora de Fernando Simón que se le ha quedado estropeada, y no cuenta los muertos.

UN guardia civil, apellidado Pérez (aunque no De los Cobos), ganó el concurso de Supervivientes 2020. Con ese programa, Telecinco ha batido un récord de audiencia, con cuatro millones de telespectadores, ya los quisiera Pedro Sánchez en sus últimas intervenciones, que se las cortan hasta en los telediarios. El guardia civil Jorge Pérez obtuvo el 81,6% de los votos del público, un resultado ideal, que haría innecesario pactar con nadie las alarmas; ni con Frankenstein, ni con Ana María Aldón, que fue segunda. Se ha interpretado el resultado en clave más allá. Algunos oyeron “guardia civil”, “Pérez”, y allá que votaron. El tricornio se ha puesto muy de moda, es uno de los stickers preferidos. Pero no se confundan: los verdaderos supervivientes son ellos, los del Gobierno.

EL relato de lo que ha ocurrido en España no lo va a reescribir, manipulado, este Gobierno, porque ya está escrito. Podrán destituir a personas íntegras, como el coronel Pérez de los Cobos, o enviar signos al Poder Judicial. Podrán utilizar métodos propios de una dictadura bananera. Pero quedará la realidad. En los periódicos de tres semanas trágicas (del 24 de febrero al 15 de marzo) está escrita la historia del coronavirus. Ahí se descubren los errores iniciales que han causado 30.000, o quizás 40.000 muertos en España. Y ahí se ve que la Guardia Civil ha contado la verdad. Aunque les duela, que motivos tienen. Se equivocaron.