UNA vez más se ha visto la hipocresía de los políticos con las alertas en los teléfonos móviles. Cuando no se envía, parece que la responsabilidad de una catástrofe natural es de las autoridades. Pero cuando se envía, y el pueblo incrédulo no hace caso, o cuando las autoridades no adoptan otras medidas y se limitan a enviar mensajes ¿qué ocurre? Es repugnante que un ministro dicharachero, como Óscar Puente, intentase sacar tajada política de las muertes en el incendio de Los Gallardos (Almería). Esta semana se ha repetido la hipocresía sanchista, con la doble vara de medir mensajes. En esta ocasión con las lluvias torrenciales en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

SOMOS los campeones del mundo en fútbol, pero en el informe PISA de la OCDE, sobre la educación, hemos quedado fatal, por debajo de la media desarrollada mundial y europea, eliminados en la fase de grupos. Grande ha sido el ridículo, con retroceso en lectura, matemáticas y ciencias. ¿La culpa de este fracaso educativo no es de los políticos, de los profesores, ni de los alumnos? No, la culpa ha sido de los móviles, que tienen atontadas a las criaturitas. Sin embargo, los dos primeros países del mundo en lectura son Japón y Corea del Sur, productores de móviles y alta tecnología. Aunque también la cuna de Haruki Murakami y Han Kang.

CEUTA se ha convertido en la espinita clavada donde más le duele a España: en su amor propio. En Ceuta han sufrido una invasión, que el ministro Ángel Torres cifró en 80.000, aunque el ministro Marlaska habló de 72.000, y otros han elevado hasta 100.000. El número de muertos se calcula en más de 140. Tampoco se sabe cuántos de los que se colaron aún permanecen allí. En Ceuta hay actualmente una crisis humanitaria, una crisis social, una crisis sanitaria, una crisis política, una crisis diplomática. Y una crisis de credibilidad, porque el Gobierno se dedica a mentir con descaro. El ministro Albares dijo en agosto: “Todos serán devueltos”.

SI existiera el Premio Nobel de Turismo, este año se lo hubieran concedido a Pedro Sánchez, ese presidente superturista, que mientras invadían una plaza soberana de su país, se relajaba con sus merecidas vacaciones. Esa es la esencia del turismo, señoras y señores, disfrutar. Y si hay una marcha desde Marruecos a Ceuta, o si hay un eclipse total, o si todos los incendios gordos se acabaron en agosto, no se justifica un estado de alarma. Para relajarse en vacaciones se necesita tranquilidad. Sentarse en la hamaca, escuchar a Quevedo (pero no el autor de La vida del Buscón, sino el cantante canario), o leer a Lucía Solla, o engancharse a TikTok. O bañarse en la playa, o nadar en la piscina. ¿Ustedes qué hicieron en agosto? ¿Estabais de vacaciones? Pues él sí. No iba a comportarse como esos desgraciados que trabajan, o vienen para trabajar, o cobran el paro y no trabajan de camareros.

PARECE que hay una campaña destinada a terminar con el ciclismo en este país, que fue el de Bahamontes, Luis Ocaña, Perico Delgado y Miguel Induráin, entre otros. El año pasado organizaron un boicot político a La Vuelta, por la presencia de un equipo con patrocinio de Israel. Eso sirvió de excusa a los independentistas catalanes y vascos y a la ultraizquierda, con el aliento del Gobierno del PSOE y Sumar, para boicotear las etapas que pasaron por Cataluña, el País Vasco y suspender la última en Madrid. Este año no viene ningún equipo que se pueda relacionar con Israel. Y lo que ha trascendido es el ridículo viral. Porque los organizadores han contratado a una influencer, Erola Jons, que debutó con una entrevista en plan sexy con Tadej Pogacar, el gran favorito.