HA sido una campaña increíble. En Madrid han hablado del sofá de los andaluces y en Cataluña del pasotismo andaluz. Vamos a ver qué pasa, ¿vale? Andalucía está en el punto de mira. Y ha ocurrido algo insólito. Gracias a Andalucía ha sido invisible Cataluña durante dos semanas. Andalucía la ha eclipsado, por la conveniencia del PSOE y el PSC para que no se vieran las diferencias. Todo privilegio, para amarrar los votos de Junts y ERC, resulta letal en Andalucía, por los agravios comparativos. Y eso nos ha dado una buena pista para el futuro. Cuando Andalucía es fuerte sí impone respeto a las demás autonomías. Lo malo es cuando no tiene fuerza para influir y la toman por el pito del sereno del Estado español.

LA Real Academia Española dedica mucho tiempo y recursos a establecer la pureza ortodoxa de la Lengua. Por ejemplo, hubo una gran polémica para decidir si solo se debía acentuar, o no. Por una tilde, los señores académicos montaron un gran guirigay y aún hay discusiones que llegaron a México, aunque la señora Sheinbaum Pardo, en este asunto, no se ha pronunciado todavía, ni Pedro Sánchez tampoco. No obstante, en esta campaña electoral andaluza hay otro problema lingüístico que nos debería preocupar. Y es la denominación más acertada para el actual presidente de la Junta de Andalucía. Parece tres personas distintas y es un solo hombre.

UNO de los problemas de la extrema derecha y la extrema izquierda es que quieren ser más papistas que el Papa. En principio, eso no es malo, pues significa que esa religión sigue interesando a los dos bandos. Lo que pasa es que la doctrina católica es aplicada por unos y otros con su interés peculiar. Y así la extrema derecha gruñe cuando el Papa habla de los pobres como prioridad. Y la extrema izquierda ningunea al Papa cuando recuerda urbi et orbi que la prioridad de la vida sobre la muerte incluye la condena del aborto y la eutanasia, además de las guerras. Todo lo prioritario está en el Evangelio, que para los cristianos es más importante que la Constitución. Porque el Evangelio va a misa. Y se considera palabra del Señor.

LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos e IU, lo que impide el gran acuerdo necesario para regularizar la inmigración con eficacia y buen criterio. España no debe ser el coladero de Europa, pero tampoco se puede convertir en un país xenófobo y racista, sin olvidar que aquí la inmigración es diferente.

EN el PP tienen una rara habilidad para perjudicar a su partido en Andalucía. Ya les pasó en 2012, cuando Javier Arenas acariciaba la mayoría absoluta en las encuestas, y aprobaron una reforma laboral que permitió que siguiera el PSOE apoyado por IU. Y ahora, cuando las encuestas auguran que Juanma Moreno puede alcanzar la mayoría absoluta en Andalucía, le dan un balón de oxígeno a Vox, que estaba en modo turbulencia. Y no ya porque gobiernen juntos en Extremadura, sino por aceptar propuestas cavernícolas, impuestas por Vox, que pueden ser inconstitucionales, y que hasta Isabel Díaz Ayuso ha criticado.