EN el Gobierno de España y en la Junta de Andalucía manda el mismo partido, el PSOE, pero tienen dos estrategias opuestas. En el Gobierno, Pedro Sánchez no quiere elecciones ni loco, por lo que estirará el asunto hasta que reviente. En la Junta, Susana Díaz quiere elecciones cuanto antes mejor, mañana mismo si fuera posible, y ha fingido la escena del sofá al revés con Ciudadanos, para aligerar el asunto. Susana sabe que si Pedro tiene el reventón y se estrella, el gran damnificado será el PSOE. O sea, ella también. Si no adelanta las elecciones será peor para Susana, porque a Pedro le dará tiempo de completar más meteduras de pata.

LA Liga ha comenzado, pero el equipo del Gobierno no da pie con bola, mientras el presidente Sánchez se ha ido de bolos por Iberoamérica. La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, se ha echado las culpas a sí misma, como los entrenadores que quitan presión a los suyos, y dijo: “Me han marcado un gol por la escuadra”. Sí, Magdalena, un golazo. Pero ha sido en propia puerta. Es como si Sergio Ramos se lanza en plancha para despejar un córner y se lo cuela por la escuadra a De Gea. ¿Qué diría Luis Enrique? Por menos de eso no ha convocado a Jordi Alba. Pero el PSOE puede marcar todos los goles en propia meta que quieran, pues tienen una afición poco exigente y resignada.

LOS incidentes de la frontera de Ceuta son vergonzosos para España. En ningún país democrático se consentiría algo igual, ni siquiera parecido. Y no es ya por conciencia patriótica, sino porque las fronteras no están de adorno. Las fronteras están para que pasen los que deben pasar; y para que no pasen los que no tienen derechos legalmente adquiridos para pasar. Las fronteras no se han montado para que jueguen al pim pam pum con los guardias civiles, mientras en su propio país algunos desalmados los acusan de ser crueles con los pobrecitos que se juegan la vida por un mundo mejor. Los pobrecitos cuando atacan también hacen pupa.

EL otoño se presentará caliente, según todas las previsiones. Uno de los globos sondas que han lanzado en agosto, aprovechando la temporada de playas, es la subida de impuestos. Podemos ha pedido al PSOE más ingresos para facilitar el aumento de gasto público. Pero no sólo para más asesores y más enchufados, no, también más sanidad, más educación y más excusas para colar lo uno con lo otro. Aunque Pablo Iglesias está ausente, con permiso de paternidad, sus heraldos han anunciado que esto lo pagarán los banqueros y los ricos. La sorpresa llega cuando se ha sabido que los nuevos ricos de Podemos son todos aquellos contribuyentes que declaran más de 60.000 euros en el IRPF.

EL master de Pablo Casado se ha convertido en un asunto de Estado. Se hablaba de los inmigrantes que llegan de África a manojitos con Pedro Sánchez, y de aquel comentario suyo, cuando ya lo habían pintado como el niño bonito de José María Aznar. Pero entonces se supo que una muchacha compañera suya decía que le habían regalado un master. ¡Anda, tía, qué suerte! La jueza Carmen Rodríguez-Medel envió el asunto al Supremo. Se habla de la responsabilidad penal (nada menos que penal) de Pablo Casado. Le están haciendo una publicidad espantosa a los masteres. En el siglo XX un aprobado general se consideraba un chollo, pero ahora puede ser hasta prevaricación. Y surge una pregunta inquietante: ¿es bobo Pablo Casado?