HASTA hoy no he escrito nada del coro de Luis Rivero porque allí salen varios amigos y varias amigas, y no era cosa de restarles puntos. Basta que elogien a alguien para que aparezcan los envidiosos. No obstante, me parece que este coro tiene méritos indiscutibles y aporta un estilo propio al Carnaval de Cádiz. Por supuesto, no se lo reconocen públicamente, aunque la realidad es la que es, y sigue siendo así aunque se diga al revés.

CALIFICAR el fallo del jurado del Carnaval como justo o injusto carece de sentido común. Con el actual sistema de puntuaciones no suele haber grandes sorpresas, aunque algunos puestos se deben al azar de un puntito o dos, que es hilar finísimo. Los finalistas del Carnaval de 2017 son previsibles. Si nos preguntan antes de empezar, sólo hay dos infiltrados: la chirigota ‘No te vayas todavía’, del Bizcocho, de San José de la Rinconada, y el coro ‘La reina de la noche’, de los estudiantes que no todos estudian. Se han ganado ese puesto de honor durante el concurso.

NINGÚN pregonero del sector Carnaval ha sido tratado con tanta desconsideración como Pedro el de los Majaras. Primero, todo el mundo supo que lo habían nombrado porque no aceptó Paco Rosado, que estaba en su derecho de renunciar y no tiene ninguna culpa. Ya de entrada, se servía a José Antonio Rico Segura (más conocido como Pedro el de los Majaras) de segundo plato. Para seguir, su comparsa ‘El ojo de Cai’ fue recibida con frialdad, impropia de lo que él se merecía. Han sufrido bromas malanges sobre un tipo que intentaba ser original. Y, además, les dieron un cajonazo, y los dejaron fuera de cuartos. Todo eso antes de pasar por el escenario de la plaza de San Antonio.

EN ciertos sectores gaditanos existe la impresión de que el Museo del Carnaval no le interesa a nadie. Es decir, se trataría de algo de lo que se habla mucho, pero bajo el peso de una indiferencia generalizada. Pues parece obvio que si tuvieran verdadero interés, ya estaría abierto; y se podría visitar hoy, mañana, o pasado. También influye que se ha utilizado como un arma arrojadiza entre los políticos de los diferentes partidos, y entre los carnavaleros más reivindicativos.

CON la ‘Ley de vida’ carnavalesca que ha presentado este año Antonio Martín se pone de actualidad algo que afecta a la esencia del concurso. ¿El Carnaval de ahora es como el de antes? ¿Somos respetuosos con los personajes históricos del Carnaval? Por contestarlo pronto: parece que sí, pero puede que no. En teoría, hay respeto por las viejas glorias, aunque por detrás se acuerdan de sus castas generacionales. El hecho de que existan viejas glorias (y que se considere entre ellos a Martín, que aspira a ganar otra vez) nos pone sobre aviso de que los mayores, a veces, son tratados con desdén. Sin entender que la ley de vida también se llevará por delante a esos muchachos tan prometedores.