FUE una noche ajetreada para el líder, que salió de Vallecas con una conclusión: hay que buscar el ascenso directo, sin conformismos. Consiguió un punto, se le escaparon dos y hasta pudo perder el otro. Pero, en los últimos minutos, tras la pájara que originó el gol del empate rayista, tuvieron opciones de ganar. Hubiera sido una victoria de prestigio, que se escapó por poco. En realidad, sólo por pequeños detalles, como el gol de José Mari anulado por el VAR, que inicialmente había concedido el árbitro Iglesias Villanueva. El fondo de armario de la plantilla también salió con buena nota del duelo frente al Rayo.

LA Liga acaba de empezar, falta mucho, pero el Cádiz ya tiene 34 puntos. Es el líder destacado de la Liga Smartbank. El partido ante el Sporting de Gijón erta delicado, porque venían de una derrota dolorosa en el último minuto de Albacete. El Cádiz estuvo en una línea previsible y le ganó al Sporting de Gijón con justicia y sin paliativos. Aprovechando sus armas. El rival se quejó del árbitraje, sin razón, porque el penalti fue claro. Antes de eso, el Cádiz ya tenía el partido ganado con el 2-0, pero lo estropearon en un córner mal defendido, con un despiste impropio del equipo. La solidez del líder se mantiene, aunque no todo sea perfecto.

EL Cádiz perdió en Albacete, en la última jugada. Esta vez tuvo la desgracia de los campeones. Después de un partido con muchas sombras, llegó al final en predisposición de ganar y sin pasar peligro atrás, ante un rival cansado. Pero en Segunda las confianzas pueden ser mortales. Un despiste y un error defensivo, cuando faltaba medio minuto para que el árbitro pitara, fue aprovechado por Zozulia. La racha de los amarillos fue frenada, pero es triste caer así. Faltó el punch de otros partidos y lo pagaron muy caro.

EL Cádiz es como esos ciclistas que se escapan al principio de una etapa montañosa, y que sueñan con la gloria cuando todavía están muy lejos de la meta. Es la hora de soñar y de esperar que el equipo no se desfonde. También de corregir las carencias que se le notan. Sin embargo, los éxitos no están llegando por casualidad, sino por la solidez de un bloque en el que ninguno se siente figura y en el que todos luchan con el máximo sacrificio. Los envidiosos ya no saben qué decir. Ahora hablan de la efectividad, como si fuera algo negativo, cuando es una de las habilidades del fútbol. Puede que sea pintoresco ganar un partido con una posesión del 28%. Pero el Cádiz tuvo tres ocasiones de gol, y marcó dos. Las Palmas no creó ninguna jugada clara de peligro en todo el partido. El resultado es justo.

UNO de los tópicos del fútbol dice que los campeones ganan incluso cuando juegan mal. Al Cádiz le pasó en Málaga, donde pudo conseguir un triunfo relativamente cómodo y se complicaron el resultado en la segunda parte. El partido estaba para ganar por 0-3, y sin sufrir. Sin embargo, tuvieron mucha suerte, porque el Málaga, en su reacción final, creó suficiente peligro para empatar. Al Cádiz le da igual regalar el balón, pero fallaron pases de un modo inmisericorde, hasta terminar sólo con un 25% de posesión. Esos fallos perjudicaron, porque en la segunda parte sí sufrieron.