UNO de los tópicos del fútbol dice que los campeones ganan incluso cuando juegan mal. Al Cádiz le pasó en Málaga, donde pudo conseguir un triunfo relativamente cómodo y se complicaron el resultado en la segunda parte. El partido estaba para ganar por 0-3, y sin sufrir. Sin embargo, tuvieron mucha suerte, porque el Málaga, en su reacción final, creó suficiente peligro para empatar. Al Cádiz le da igual regalar el balón, pero fallaron pases de un modo inmisericorde, hasta terminar sólo con un 25% de posesión. Esos fallos perjudicaron, porque en la segunda parte sí sufrieron.

HOY, 7 de octubre, festividad de la Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz y de su equipo de fútbol, ya tienen 25 puntos, la mitad de los que necesitan para salvarse. En los últimos ocho días de oro, han vivido una semana fantástica. Le han ganado al Almería, al Huesca y al Zaragoza, tres rivales directos para los puestos altos de la clasificación. El Cádiz está protagonizando la mejor temporada desde que volvió a Segunda División con Álvaro Cervera. ¿Sinergy, dicen? La afición está loca por el balón, viendo que el Cádiz busca el ascenso a Primera. Sin jogo bonito, previsible, dicen, pero con entrega y honradez, que es la madre del éxito.

ESTAMOS a principios de octubre, y el Cádiz ya ha conseguido casi la mitad de los puntos que necesita para salvarse. Empezó con un calendario bizcochable, frente a recién ascendidos, pero ya se está enfrentando con algunos de los favoritos. Como el Huesca, que superó en juego a los amarillos en la primera parte. Sin embargo, el partido cambió tras el descanso, y debió acabar con más diferencia a favor del Cádiz, que no aprovechó dos ocasiones claras en los últimos minutos. Las recetas del líder (lucha, sufrimiento, velocidad) siguen funcionando. Esta temporada se puede aspirar a algo más.

PARTIDAZO del Cádiz en Almería, donde ganó porque fue mejor y por amor propio para rebelarse ante una injusticia. Lo hizo con el catecismo del cerverismo, a pesar de que el multimillonario equipo almeriense le tenía bastante miedo. Y cuando se lo perdió, después de la polémica jugada del empate, el Almería se encontró con una sorpresa. El Cádiz cometió pocos fallos (el más grave fue el de la jugada del penalti) y tuvo muchos aciertos. Pero sobre todo desplegó una lección de tesón y pundonor.

EL Cádiz sólo empató ante el Deportivo de La Coruña por su inutilidad en el remate. No creó demasiadas ocasiones, aunque sí tres claras en remates por alto. La superioridad en el juego aéreo fue el único argumento de los amarillos para crear peligro, pero no lo supieron aprovechar. El Deportivo se dedicó esta vez a cuidar más su defensa, y hasta cedieron el balón al Cádiz, que tuvo una posesión del 62%. Ya se sabe que al equipo de Cervera el dominio no le sirve para nada. Al revés. La nota negativa del partido es que seguimos sin un delantero centro capaz de decidir. Y eso, como la temporada pasada, lo acusa el equipo cuando debe atacar.