PARTIDAZO del Cádiz, que consiguió una victoria de prestigio en Gijón. Vimos al equipo en su mejor versión, ante un rival que la temporada pasada estaba en Primera y salía como uno de los favoritos para el ascenso. El 0-3 hace justicia. La superioridad fue rotunda, hasta el punto de no pasar apuros como otras veces. Tres victorias consecutivas certifican que la mejor versión del Cádiz ya está aquí. No sólo con intensidad, sino con más argumentos en el juego. La recuperación de José Mari, tras su lesión, ha sido determinante. Pero también la inclusión de fichajes como Villanueva, Lucas y Álex Fernández, que chuparon banquillo en las primeras jornadas.

EL Cádiz volvió a ganar, merecidamente, después de un completo primer tiempo, aunque estuvo a punto de estropearlo en el segundo. Casi les pasa factura la maldita costumbre de encerrarse y jugar a pelotazos, cuando van ganando. Al Cádiz le faltó., una vez más, acierto en ataque para obtener una victoria clara. Bastó un gol de Carrillo, a la media hora, al cabecear un saque de esquina bien lanzado por José Mari, para ganar. Gracias también a la incapacidad del Reus en ataque. Con las dos victorias consecutivas, debe volver la tranquilidad que faltó en muchos minutos del segundo tiempo.

NECESITABA el Cádiz una victoria como la de ayer en Almería. La consiguió recordando a ratos la versión buena de la temporada pasada, aunque en otros momentos hubo demasiados errores. A la victoria ayudó que el Almería está en un mal momento y con el público atacado de los nervios. La falta de remate del Cádiz encontró esta vez la excepción de Salvi Sánchez, que estuvo dos veces en el sitio oportuno. El primer gol llegó en el primer remate peligroso del Cádiz. En esa jugada se ganó más de medio partido, ante un rival que peleaba a ciegas, cortito de moral.

PARTIDO a partido, se sigue viendo lo mismo. Aunque ayer el Cádiz mejoró, hasta que se desfondó en el último cuarto de hora. La nulidad en el ataque pasa factura. No es mala suerte. No es un partido de torpeza puntual. Es una incapacidad en el remate que denota un error grave en los fichajes: no ha venido un rematador de garantías. Barral y Alvarito desperdiciaron dos jugadas que podrían haber sido dos goles como dos soles. No hay que dar más vueltas, porque ahí estuvo la clave. Con esa torpeza es muy difícil ganar partidos en esta categoría.

PARA el Cádiz quedaba el premio de la eliminatoria de Copa del Rey, con un equipo de Primera, con un Betis que siempre despierta la rivalidad. Y adiós, muy buenas. Viendo los resultados de los partidos de ayer, con eliminatorias virtualmente resueltas a las primeras de cambio, no se entiende por qué se disputan a doble vuelta. El Cádiz pasará por el trance de visitar al Betis sin opciones reales de clasificarse. Ayer pudo conseguir un mejor resultado, si hubieran estado más acertados en el remate. No fue así, una vez más. Por lo demás, el Betis era superior y tuvo controlado el partido.