FUE una lástima que Karim Azamoum rematara en fuera de juego (por poco) en el gol anulado en el minuto 94. Ahí estuvo la clasificación del Cádiz. En el total de la eliminatoria, el Cádiz ha peleado de tú a tú con el Espanyol, que se ha clasificado por el valor doble de los goles fuera. Es decir, porque el Cádiz de ayer, luchando a tope, fue incapaz de aprovechar alguna de las ocasiones que crearon. La fe en seguir adelante, con los suplentes habituales, duró hasta la segunda parte. Resistieron hasta el minuto 75. Y quedó la sensación agridulce de que el Cádiz estuvo muy cerca de seguir.

PARTIDO serio del Cádiz para ganar con merecimiento en Zaragoza. Sexto triunfo consecutivo en Liga. Pleno de victorias en noviembre: cinco de cinco. Desde aquella tarde triste en Almendralejo, el día del Pilar, cuando el equipo parecía embalado hacia el descenso, han cambiado muchas cosas. Pero no es una racha afortunada, ni es por casualidad. Es que Álvaro Cervera por fin ha encontrado un equipo titular fiable y ha dejado de experimentar. En Zaragoza sólo el Cádiz se pudo complicar la victoria al final. Por no hablar del árbitro Areces, que tuvo tres decisiones discutibles.

NOVIEMBRE, el mes más triste del año, ha sido el más alegre para el Cádiz. Una racha espectacular, que lo ha llevado de temer por el descenso a mirar hacia arriba. Un cambio como de la noche al día, en resultados, eficacia y actitud. Un cambio que no ha sido por casualidad y que tiene nombres propios. Pero lo más importante es que el equipo ha recuperado la fe en sus posibilidades. El 4-1 a las Palmas esta vez no fue exagerado, sino un resultado ajustado al partido. El Cádiz cedió la posesión del balón al rival, pero supo aprovechar todas sus debilidades.

RESULTADO engañoso. El 1-3 no guarda relación con el partido. Lo normal hubiera sido que el Cádiz perdiera en Córdoba. Ganaron en los últimos minutos, cuando resultó providencial la entrada de Aketxe en el tercer cambio. Bajo una fuerte lluvia, estaba dando la sensación de que el Cádiz se conformaba con el empate, después de un partido repleto de imprecisiones. Pero en esta categoría  equilibrada, la fortuna pone y quita puntos. El Córdoba estrelló tres disparos en la madera y tuvo casi siempre el mando. Pero su defensa es un coladero y el Cádiz, a última hora, supo aprovecharlo.

NO es por casualidad. Tres partidos consecutivos ganados (dos de ellos en Carranza), con nueve puntos para tener otras sensaciones. ¿Qué ha pasado? El entrenador, Álvaro Cervera, cuando estaba en modo réquiem, rectificó y ha encontrado el acierto, junto a más suerte. Ha recuperado a Garrido, que es la mitad del éxito de su estrategia, ha hallado un central fiable en Sergio Sánchez, ha dado su brazo a torcer con Brian Oliván, ha conseguido que Salvi vuelva a correr como un ciclón y a dejarse de niñaterías, ha adaptado a Jairo a la otra banda, y le ha beneficiado que Lekic se ha reencontrado. El equipo ya no es una banda de futbolistas desganados. Y, además, ha nacido una estrella de la cantera: Manu Vallejo.