TERMINÓ la gran racha del Cádiz en un partido pésimo, en el que no mereció puntuar. El Alcorcón es un rival del montón, pero le ha tomado la medida al equipo cadista, que fue incapaz de marcarle un gol en Carranza ni tampoco ayer en Santo Domingo. El Cádiz flojeó en todas sus líneas, regaló un gol estúpido y careció de capacidad de reacción. Le fallaron sus armas en las bandas y se le notó la carencia de remate que sufre cuando el rival no concede espacios. Lo peor no fue la derrota, sino que el equipo parece distraído. Sin algún refuerzo, que aporte más en ataque, será difícil evitar un bajón.

CON el comienzo de la segunda vuelta, el Cádiz debe ser plenamente consciente de su verdadero objetivo: buscar el ascenso directo a Primera. No se deberían rebajar las expectativas. El 2-0 ante el Córdoba (dos victorias consecutivas en Carranza) se refleja en un marcador algo engañoso. El Cádiz era superior, pero acusó el cansancio de algunos jugadores en el partido de Copa ante el Sevilla. Sin embargo, continuó la racha triunfal de la Liga, gracias a la calidad y rapidez de Alvarito y al partido extraordinario del portero Alberto Cifuentes, que salvó goles en paradas  decisivas.

VICTORIA del Cádiz por el sistema tradicional, que es el del sufrimiento. Victoria con mucho mérito, por las circunstancias que estaban todas en contra. Pesaba el cansancio del reciente partido de Copa ante un equipo de Champions como el Sevilla. Pesaban las lesiones y la ausencia de fichajes para recambios. Pesaba tener enfrente a un rival que ha fichado  pensando sólo en el ascenso. Y hasta pesaba el arbitraje de Eiriz, que en los últimos minutos favorecía siempre al visitante. A pesar de todo eso, y de que el equipo llegó al final con uno menos, bastó el gol de Kecojevic para sumar los tres puntos.

AL Cádiz le faltó confianza para buscar la sorpresa. A los 23 minutos ya tenían la eliminatoria prácticamente perdida, por culpa de dos errores defensivos de los que no se suelen cometer en la Liga. El primer gol, en la primera ocasión que chutaba el Sevilla, fue decisivo porque serenó a los futbolistas de Primera, que venían con la incógnita del debut de su nuevo entrenador, Vincenzo Montella. En la segunda parte, al Cádiz le faltó puntería, y no marcó ni de penalti. Desperdiciaron la ocasión de pelear la eliminatoria ante un Sevilla que tras el descanso estaba sesteando y pensando en el Betis.

PUEDE que lo mejor esté por llegar, si el Cádiz consigue el ascenso a final de temporada. Sin embargo, se recordará 2017 como un gran año. El Cádiz recuperó la autoestima. Al final de la pasada temporada peleó hasta el último minuto por el ascenso en Tenerife. Al final de este año, truncó su racha de siete victorias consecutivas, precisamente en Tenerife, donde desaprovechó una excelente ocasión de conseguir la octava. Pero ese empate le permite seguir arriba, con opciones claras de estar en la lucha final por ascender.