AL cumplirse los cuatro años de la llegada de Álvaro Cervera al Cádiz CF se ha vuelto a plantear el dilema: ¿por qué no lo han renovado ya? En estos momentos, parece desaconsejable tomar esa decisión. Sin saber si el Cádiz va a disputar la próxima temporada en Primera o en Segunda División. Pero, sobre todo, sin saber nada de nada. Hay que tener paciencia, porque en estos momentos ningún club está fichando o dando bajas. Por otra parte, el futuro de Álvaro Cervera dependerá de varios supuestos, que a día de hoy ignoramos. Es un buen entrenador para Segunda División, eso ya lo ha demostrado. Ha cumplido cuatro años en Cádiz, lo que en las últimas temporadas supone un récord. Se le conoce y se le reconoce.

EN la crisis del coronavirus hay dos problemas en uno: el sanitario y el económico. El fútbol profesional está directamente vinculado con ambos. A medida que avanzan los días, las posibilidades de reanudar las competiciones con normalidad se van evaporando. Sin embargo, hay una evidente resistencia a adaptarse a la realidad. No es por fastidiar, ni por falta de solidaridad, sino por la repercusión económica. Antes del parón, se había disputado el 75% de la temporada 2019-2020. Es bastante representativo del rendimiento de los clubes en el total de una competición. Y si no se ha dado ya por definitiva la clasificación es únicamente por intereses económicos.

ESTAMOS en un escenario de prolongación de los confinamientos hasta final de mes, que después seguirá, según ha anunciado ya el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La UEFA y la FIFA ya han advertido que existe un tope para terminar esta temporada: el 3 de agosto. A partir de ahí sería imposible, porque condicionaría todo el calendario internacional de las competiciones. Vemos lo que está ocurriendo en otros ámbitos: las universidades andaluzas (y de la mayor parte de España) no van a reanudar las clases presenciales hasta el próximo curso. Los colegios e institutos no alargarán las clases hasta el verano.

EN estos momentos nadie piensa en la próxima temporada todavía. No se sabe cómo van a resolver la de 2019-2020. Sólo hay especulaciones. La solución se espera que sea global, al menos en los países dependientes de la FIFA, ya que las decisiones afectarán también a la Champions League y la Europa League. Sin embargo, la situación no es igual en todos los países. La FIFA es un organismo incoherente, que permitió jugar el Liverpool-Atlético de Madrid, en Anfield, el 11 de marzo, con el estadio abarrotado y con tres mil seguidores madrileños, cuando ya había casos de coronavirus en la capital de España. Pero esa misma semana disputaron los otros tres partidos de cuartos de final a puerta cerrada. Con eso se ve que puede ser una decisión racional o irracional.

LA pasada semana iba a ser importante para aclarar el calendario de competiciones. Sin embargo, seguimos igual. Es imposible, porque el fútbol profesional no depende sólo de lo que decidan la FEF y la LFP en España, sino que estará condicionado por las resoluciones de la UEFA, y hasta por la Organización Mundial de la Salud y los gobiernos. Los contratos de los futbolistas terminan el 30 de junio, un detalle a considerar. No se pueden prorrogar por decreto ley sin el consentimiento de los interesados. Por consiguiente, alargar la competición hasta julio o agosto no es viable. Originaría enormes problemas técnicos y burocráticos. Se debe asumir un escenario para la temporada que no se prolongue más allá del 30 de junio.