DERROTA impropia de un equipo que aspira al ascenso. El Cádiz ofreció en Elche una mala versión, con pocas ideas y sin capacidad ofensiva, a pesar de que era el segundo equipo más goleador de la categoría y de que jugaron 55 minutos con un jugador más. El Elche no creó peligro, pero aprovechó una falta pésimamente defendida que Dani Calvo convirtió en gol. Jugando a contra estilo, desesperado frente a un Elche encerrado, el Cádiz expuso sus limitaciones. Una pena, porque en la plantilla hay jugadores para ganar partidos como el de ayer.

UNA vez que el Cádiz ya se ha asegurado la permanencia, el gran objetivo que le queda es pelear por el ascenso. Esta temporada tenemos un equipo de rachas. Creció en el final de 2018, tras un flojo comienzo de temporada. También costó arrancar en enero, pero en febrero se enmendó y ha ido hacia arriba. Cuatro victorias seguidas tras caer en Oviedo. El Cádiz no tiene un equipo para arrasar, pero con los últimos refuerzos hay plantilla suficiente para pelear incluso por el ascenso directo. El partido de ayer tuvo altibajos. Sólo se ganó de penalti porque faltó acierto en los remates.

GRAN victoria del Cádiz en Tarragona, en un partido repleto de incidencias y alternativas. En los últimos minutos pudo pasar de todo, condicionados por el increíble arbitraje del madrileño Moreno Aragón, que metió al Nástic en el partido, cuando estaba 1-3, pitando un penalti por una falta fuera del área. Antes de eso se había visto el potencial del Cádiz,  superior hasta que se lesionó Machís. Fue lo peor de esta jornada, en la que el equipo vuelve a situarse entre los seis de la fase de ascenso.

JUSTA victoria del Cádiz ante el Tenerife, al que perdonó la goleada en los minutos finales. Un partido que estuvo condicionado por el viento de levante, pero también por la mejoría del repertorio futbolístico que ofrece el Cádiz tras los fichajes de invierno. Machís no marcó esta vez, aunque tuvo dos ocasiones muy claras al final y confirmó que se ha convertido en la figura del equipo. Es un tormento para los rivales cuando encuentra espacios. La imagen del Cádiz en el segundo tiempo fue muy sólida, y también esperanzadora.

LA victoria del Cádiz en Alcorcón fue merecida. Aunque la consiguiera cuando se quedó en superioridad por la justa expulsión de Laure. El Alcorcón no había hecho nada para ir ganando hasta entonces, excepto aprovechar un regalo en la única ocasión de gol que crearon en toda la mañana. Por el contrario, el Cádiz tuvo luces y sombras, padeció a un árbitro casero y ciego en el área local, y reaccionó al final, cuando el entrenador hizo retoques para jugar al fútbol en vez de dar melonazos. A veces el plan B (que es mover el balón con sentido, sin patadas a seguir) también funciona, señor Cervera.