EL alcalde, Juan Espadas, tuvo jornada de mañana y tarde en la Catedral el viernes, día de San Clemente. Por la mañana portó la espada de San Fernando, conocida como la lobera, en la tradicional procesión, en la que le acompañaron algunos concejales. Por la tarde asistió a la toma de posesión de Francisco Vélez y demás miembros de la nueva junta del Consejo de Hermandades y Cofradías, en la que le acompañaron algunos concejales. Al alcalde sólo le falta que le pongan un despachito en la sacristía de la Capilla Real. Pero esta es una realidad sintomática: en Sevilla la Catedral es más importante que el Ayuntamiento.

EN las campañas electorales lanzan muchos globos, sondeando a ver, y ponen muchos capotes por si alguien embiste. Hay que creer menos de la mitad de lo que oímos. Pero entre lo que se ha lanzado, a ver, está la posibilidad esgrimida por José Luis Ábalos, el inefable ministro de Fomento y hombre de confianza del presidente, que insinuó la posibilidad de un gran domingo electoral en mayo. Coincidirían las generales y las municipales, entre otras. Sería como una fantasía de urnas: para el Congreso, para el Senado, para las Municipales, para las Europeas... Y en algunas comunidades (aquí no se llegará a tanto) también para las Autonómicas. A esto se le ha llamado el Superdomingo Electoral. Sería una payasada democrática sin precedentes.

EN algunos barrios de Sevilla siguen sin asumir esos datos triunfalistas que ofreció el subdelegado del Gobierno, Carlos Toscano. Mientras la oficialidad va propagando que los delitos disminuyen y que la percepción de la delincuencia en la ciudad está exagerada, quienes lo sufren están que trinan. Son los barrios hartos, como dicen algunos partidos. Pero sin caer en la politiquilla interesada (más aún en estos días) es evidente que la inseguridad en Pino Montano no era una exageración. Como tampoco lo es la protesta del viernes negro en Los Bermejales que han convocado la asociación de comerciantes Acoprober y la asociación de vecinos Bermejales 2000.

LA iglesia de Santa Catalina volverá a abrir el próximo domingo, 25 de noviembre. Es una noticia de las que parecen increíbles. El templo fue cerrado hace 14 años. Desde entonces su restauración se convirtió en una historia interminable. Ha superado dificultades que no se deberían olvidar cuando retorne la normalidad. San Isidoro, San Vicente o El Salvador son otros templos sevillanos restaurados con dolor, aunque parece que ya nadie se acuerda. En Santa Catalina no sólo abrirán unas puertas, sino que regresarán tres hermandades: una de penitencia, la Exaltación, y dos de gloria, Santa Lucía y el Carmen y el Rosario.

ESTAMOS en la temporada de elecciones. Se diría que entre el puente de Todos los Santos y el de la Inmaculada llegan los días de gloria para las urnas. Pero hoy no me refiero a las autonómicas, sino a las que interesan por su influencia en la ciudad. Por ejemplo, las del Colegio de Abogados, anunciadas para mañana, que suceden a las del Consejo de Cofradías, que convocaron el pasado jueves. Son los jueves de las urnas de noviembre. Ahí se moviliza eso que ahora se denomina la sociedad civil, como si los políticos fueran militares, o marcianos. Las elecciones de los abogados son acongojantes: con tres candidaturas y abiertas.