CASI sin darnos cuenta, hay un repliegue comercial en el centro de Sevilla. Mientras la gente se distrae con la guerra de los veladores que ha declarado Juan Espadas (en plan Capitán Trueno de la hostelería), resulta que hay locales comerciales vacíos en la plaza del Duque, la calle Tetuán y la Campana; esto es, en el cogollo de la llamada milla de oro y los palacios que perdimos. No es sólo un problema del comercio de toda la vida, que también tiene locales comerciales vacíos en la calle Francos, en la plaza del Pan, en Lineros, en Puente y Pellón, y así podríamos seguir como si fuera el itinerario de la Hiniesta. También afecta a grandes almacenes, y a franquicias que caen o se renuevan.

ESTO en Cádiz sería una chirigota, Los defensores de las Setas, aunque puede que el autor fuera algún sevillano, como Lolo Álvarez Seda o Antonio Pedro Serrano El Canijo, que han ganado premios. Sin embargo, en Sevilla es una realidad. Me refiero a que las Setas de la Encarnación tienen sus defensores. No sólo hay detractores. De momento, no existe un club de fans, pero casi. No son colegas de Monteseirín, ni lo ha auspiciado él, que se ha dedicado a su trabajo de inspección médica. Los defensores de las Setas suelen ser progresistas de izquierda (más o menos extrema), así como extranjeros (entre ellos muchos asiáticos) y frikis (de diversas tribus urbanas).