EN estos días, el Reino Unido, Francia y otros países europeos (a los que se podría sumar Alemania) le han clavado un rejón de muerte al turismo de verano en España. El Gobierno sigue demostrando su inutilidad. Están aplicando la cogobernanza para lo que les conviene (y así la culpa será de las autonomías), pero resulta que en la Moncloa mantienen competencias como el control de los aeropuertos, que depende de Sanidad Exterior. Están bajo sospecha, por falta de controles más fiables. Por eso, en Europa tienen miedo de España y quieren endurecer las medidas. El aeropuerto de Sevilla cuenta con 74 rutas para este verano. Entre ellas con países que aplicarán restricciones o recomiendan no viajar.

POBRECITA la Velá, que fue proclamada Fiesta Mayor de Sevilla, además de ser la más propia de Triana. Pobrecita, porque todos la elogiaron y el coronavirus se la cargó. Pero, a diferencia de otras, a nadie se le ocurrió organizar una Velá de Santa Ana en noviembre, por el día de los Difuntos, para contrarrestar a Halloween, o algo de eso. ¿Os acordáis de la polémica herética que se montó cuando se hablaba de organizar una Semana Santa exprés en septiembre? Casi acusan de hereje al cardenal Robert Sarah, que lo dijo por dar alegrías. Más sosegada fue la idea de montar una Feria de Abril en Otoño, por San Miguel, más o menos. Nada de nada... Se ha visto que cada santo tiene su día y su temporada.

ES natural que Juanma Moreno y Juan Marín hayan puesto el grito en los cielos de la Moncloa, al conocer el reparto de los fondos del Covid 19. Una vez más, le han dado el cobazo a Andalucía, esta vez con el Covid. En el reparto del sorteo le han tocado 597,6 millones de euros, que no están nada mal si se dice así, a bote pronto del Euromillones. Pero es una minucia si se compara con los 1.495 millones que le han correspondido a Madrid y los 1.246 millones para Cataluña. Ha pasado como en el Gordo de Navidad, que siempre toca en Madrid (mayormente en Doña Manolita, ahora Doña Isabelita, por la señora Díaz Ayuso) y en algunas administraciones de Barcelona (en esta ocasión la del afamado lotero Quim Torra). Por el contrario, a Andalucía, que es la comunidad más poblada de España, sólo le tocan las pedreas y las pedradas, y se conforma con los reintegros. En San Telmo están gafados. El jefe de las loterías trabajó con María Jesús Montero cuando era consejera. ¡Qué tiempos aquellos! Decía lo contrario de lo que dice ahora.

LA diferencia entre China y España para controlar la pandemia es que los chinos son más disciplinados. Están acostumbrados a que los pongan firmes, mientras que los españoles van a su aire. Esto se decía antes de que decretaran medidas como el uso obligatorio de las mascarillas. Y puede que tengan un fondo de razón, pero depende de las aplicaciones. No las del teléfono móvil, sino de los decretos. Cuando se obliga a cumplir, por el sencillo método de “esto es lo que hay”, se cumple. Por ello, es esencial la actitud de las autoridades y de las fuerzas del orden a su mando. No es lo mismo cuando se aplica en plan pasota que cuando van en serio. En Sevilla, el alcalde, Juan Espadas, y el teniente de alcalde de Gobernación, Juan Carlos Cabrera, se lo han tomado en serio.

HA sido como los premios del Euromillones. De vez en cuando, en la administración de loterías del Nervión Plaza, o en otra de por ahí, a alguien le toca una millonada. Se vuelven locos de alegría y les entra un torbellino existencial, porque hay que afrontar otra vida. ¡Se acabó la frugalidad! Pues eso le ha pasado a Pedro Sánchez en Bruselas, donde el Euromillones de los políticos aprobó 390.000 millones de euros en subvenciones y 360.000 millones en créditos. ¿Y cuánto nos toca en ese sorteo? España recibirá 140.000 millones, de los cuales 72.700 millones serán ayudas a fondo perdido. ¿Perdido, dice usted? Siempre se pierde algo por el camino. Los caminos de Bruselas, Luxemburgo y Suiza están llenos de peligros. Pero la pregunta del euromillón es: ¿Y a Sevilla, cuánto le va a tocar?