ESA emoción que expresaban los antiguos pregoneros cuando contemplaban el primer nazareno era contagiosa. De modo que el primer nazareno se convirtió en un personaje casi mitológico para la Semana Santa. Era como el Adán de las cofradías. Contigo, primer nazareno, empezó todo. Salíamos en la mañana del día soñado, y cuando íbamos hacia San Juan de la Palma, los Terceros, el Salvador o Triana, con los ramos en las manos (que no se te habían caído, gracias al efecto de los estrenos), de repente, ¡zas!, te encontrabas el primer nazareno. Ese mito se ha roto, porque hoy te levantas el Domingo de Ramos y ya has visto nazarenos hasta sin querer, por los barrios y por el centro, por media Sevilla.

CUALQUIERA que tenga la paciencia y la humildad de leer las medidas de tráfico y el plan de seguridad para la Semana Santa creerá que nos estamos preparando para una guerra. Sólo falta disponer refugios para casos de bombardeo. Señores, es la Semana Santa de Sevilla. Salen cofradías con sus pasos, y punto. Pero está más blindada que una final de la Liga de Campeones de alto riesgo. Se anuncia que en el centro (y también en Triana, como novedad de este año) habrá videovigilancia de alta definición, que se ha mejorado incorporando streaming para calcular mejor la biodinámica de masas. Y asimismo habrá luces led graduables, megafonía y beacons para informar por audio y con mensajes al móvil. A ello se suma que habrá rastreo de las redes sociales, en conexión con la Fiscalía de delitos cibernéticos.

EL Ayuntamiento de Sevilla, a falta de poco más de un mes para las elecciones municipales, tiene unas prisas horrorosas por cambiar los nombres de varias calles. Casi todos los distinguidos son personas que han llegado al siglo XXI, y están vivos o han fallecido recientemente. Los hay de las más diversas actividades y afecta a varios distritos, incluidos los más céntricos. Cada caso tiene su temática y unos son más defendibles que otros. Pero sorprende que para vestir a unos están desvistiendo a otros. En el último pleno, el portavoz de IU, Daniel González Rojas, alertó sobre algo peligroso: al final puede ser una pérdida para la historia de la ciudad.

LO he advertido en otras ocasiones, porque se le nota cada vez que viene. No lo enseñen, que es peor. Bueno, es peor para el PSOE, y es mejor para los demás partidos. Sevilla es poco sanchista. Desde que es presidente del Gobierno, desde que aprueba decretos a tutiplén, cada vez que viene origina una incomodidad. Además de que atrae a las borrascas, parece unas rogativas, en vez de un presidente como Dios manda. Es, en sí mismo, una medida eficaz contra las sequías. Organizó un Consejo de Ministros en Sevilla para justificar el que luego montó en Barcelona. Y llovió. Ahora ha venido en el fin de semana de los vía crucis y besamanos. Y llovió. Conclusión: que no se le ocurra venir en Semana Santa, aunque estemos en plena campaña electoral.

NO sólo fue la primera mujer pregonera de la Semana Santa de Sevilla. Charo Padilla también nos dejó ayer, en el Teatro de la Maestranza, el pregón de una madre. El de ella misma, el de su madre, el de todas las madres. “Sevilla es una cara morena a la que mi madre rezó”, dijo emocionada al final. Antes tuvo momentos muy intensos. Por ejemplo, cuando recordó que las madres tienen el privilegio de llevar en sus vientres a los nazarenos de Sevilla. Un privilegio del que nunca pudo hablar ningún pregonero anterior. Todos tenemos madre, pero quien lo ha sido valorará mejor lo que Charo dijo: “Una madre es el camino más corto para entender el cariño”.