MAÑANA, 13 de junio, día de San Antonio, se cumplen tres años desde que Juan Espadas fue elegido alcalde de Sevilla. Puede que fuera un milagro, ya que el candidato del PSOE no había ganado. San Antonio es un santo con fama de milagroso. Entre todos los que he visto, el más admirable me pareció el de Lisboa (donde nació), con esos recuerdos impresionantes de las muchachas portuguesas que le pedían novio. San Antonio era el santo casadero, incluso para las señoritas más desesperadas, algo que hoy suena de un machismo irresoluble. Antes se decía que una treintañera sin novio se había quedado para vestir santos. Y hoy en día, para vestir un santo, se dan puñaladas mil vestidores. Y por el novio no se preocupa ninguna feminista.

TENER un ministro sevillano siempre ha sido una necesidad. Lo contrario se interpretaría como un insulto a la ciudad. Eso viene de antiguo, puede que desde los romanos, con Trajano, que no fue ministro, sino emperador. Sin detenernos en los múltiples casos históricos, se suele recordar que con Felipe González de presidente y Alfonso Guerra de vicepresidente, se puso una pica en la Moncloa en 1982. También es curioso que en la primera candidatura de UCD, en 1977, estaban Manuel Clavero, Jaime García Añoveros y Soledad Becerril, y que los tres llegaron a ser ministros. Soledad fue la primera ministra de la democracia recién recuperada, antes de ser alcaldesa de Sevilla.

LOS abonados de las sillas de la Campana le deberían organizar un homenaje a Francisco Vélez de Luna, tesorero del Consejo de Hermandades y Cofradías. Así como quien no quiere la cosa, ha salvado más de dos mil sillas en peligro de perdición. Siempre que entra un alcalde nuevo, se le ocurre lo mismo: “Vamos a reformar la carrera oficial, y así nos ganamos a los capillitas”. Se parte de la idea de que los capillitas no se han dado cuenta de nada en los más de 100 años que ha cumplido esa carrera oficial. Todos los Consejos de Cofradías han analizado esa posibilidad y todos la han descartado. Pero todas las semanas se escribe que está en estudio la reforma de la carrera. Antes era para ampliarla. Tras los sustos de 2017 sería para reducirla.

EN pleno fragor de las nuevas ministras y ministros prometiendo, en otra mañana de alergia al Crucifijo, el alcalde Juan Espadas presentó con devoción el proyecto para construir un nuevo barrio en Palmas Altas. En esta zona de la ciudad, en el sector sur, se está construyendo un gran centro comercial, anunciado como el mayor de Sevilla. Y ahora, tras el acuerdo alcanzado, se ha confirmado que Metrovacesa va a invertir 400 millones en un nuevo barrio, donde vivirán unas 9.000 personas en 2.870 viviendas, de las que unas 1.200 serán VPO, entre las que habrá 680 municipales. Las obras empezarán el próximo año si Dios quiere. Con este acuerdo también queda claro que Juan Espadas y Antonio Muñoz apuestan por el ladrillo.

LA gente, que se fija en todos los detalles, lo está diciendo: el mejor partido para colocarse es el PSOE. Muy especialmente en Andalucía, en general; y en Sevilla, en particular. Después de la moción de censura, ustedes fíjense a qué partido pertenecen los que cobran un sueldo como gobernantes. La gente dice que Rajoy se ha ido después de reducir el paro un 26%, en comparación con el desastre que había cuando llegó a la Moncloa en 2011. Pero se ha ido dejando sin trabajo a 1.300 cargos del PP, si bien es cierto que no se ha perdido empleo, porque serán sustituidos por 1.300 cargos del PSOE. Y, mientras, el iluso de Albert Rivera pidiendo elecciones cuanto antes mejor. Sin entender la realidad.