EN el Ayuntamiento de Sevilla deberían aprender de un político procedente de Málaga, Elías Bendodo, que se ha revelado como un magnífico especialista en Pactos y Componendas. Esa asignatura la tenía suspendida la Junta de Andalucía, que en todo el mandato de Susana Díaz fue incapaz de alcanzar acuerdos para renovar la Radio Televisión de Andalucía, y tenía prorrogados al Defensor del Pueblo y otros cargos varios. Después de la prórroga, esperaban los penaltis. Hasta que apareció Elías Bendodo, como consejero de Presidencia, y ha conseguido la cuadratura del círculo: primero pactar con Ciudadanos, después con el PSOE, y por último encajar a Vox y Adelante Andalucía. Es decir, que ha montado en el carro de los pactos a todo el arco parlamentario andaluz, desde los fachas a los comunistas podemitas. Eso sí que es marcarle un gol al arco iris, como suelen decir en los carruseles deportivos.

UNO de los aspectos más curiosos de las elecciones municipales en la provincia ha sido la supervivencia del andalucismo. El extinguido PA mantenía cinco alcaldías: Coria del Río, Tocina-Los Rosales, Pruna, La Campana y Alanís. En las elecciones del 26-M han sido reelegidos con mayoría absoluta en Coria, Tocina, Pruna y La Campana, y fue la lista más votada en Alanís. Es significativo, porque en la provincia Ciudadanos sólo ha conseguido una Alcaldía con mayoría absoluta, la de Almadén de la Plata; mientras que Vox no obtuvo ninguna. El andalucismo, a pesar de su decadencia, mantiene cierta implantación.

LAS elecciones municipales son como un análisis de sangre de las ciudades. Una vez que tienes los resultados, el doctor o la doctora pueden hacer un diagnóstico. En el caso de Sevilla nos ha salido que  se encuentra bastante bien para su edad, y para los achaques que le atribuyen, y no padece tantos excesos y defectos como suponían algunos sevillanos que son quejicas. A Sevilla le ha salido en los análisis que está bastante equilibrada. Será por su carácter y porque se cuida. Aquí el colesterol de los partidos sigue en los límites convencionales. En el siglo XXI sólo hemos tenido alcaldes del PSOE y del PP (mayormente del PSOE), y se cambió con naturalidad. Sevilla no es como Madrid o Barcelona y está vacunada contra el sarampión de los populismos.

EL anuncio de cierre de Hipercor en Los Arcos ha planteado dudas sobre el futuro de este centro comercial. No hay que caer en el alarmismo, ni tampoco olvidar que entra dentro de la reconversión interior que han emprendido sus propietarios. La competencia en Sevilla aumenta, más todavía tras la apertura del centro comercial de Torre Sevilla, y la del Lagoh, en Palmas Altas, que se anuncia para septiembre. En el Hipercor de Los Arcos se van a perder 172 puestos de trabajo. Los empleados serán recolocados en otros centros de esta empresa, pero no habrá una ampliación de plantilla, sino una reorganización.

LAS colas que originaron las exposiciones de Murillo empiezan a dar frutos. En Sevilla, es sabido que el éxito se mide por las colas. Fue uno de los grandes legados que nos dejó la Expo 92. Un pabellón con colas era una maravilla. Un pabellón en el que entrabas como Pedro por su casa de la Moncloa nos decepcionaba. Así el gran éxito de Murillo en el Museo de Bellas Artes no se limitó a la magnífica exposición de clausura del IV Centenario, sino que se certificó con las colas, que en los mejores momentos de los últimos días llegaron hasta la calle Pedro del Toro, puede que incluso a Gravina. Colas de dos horas como mínimo. Así muchos se dieron cuenta del potencial de este museo, al que ya se visualiza como el Prado sevillano. Cuando aquí el único Prado era el de San Sebastián, donde estuvo la Feria antaño y siguen los Juzgados.