LA Noche en Blanco, que hoy se celebra, es una iniciativa de la asociación Sevillasemueve, que ha calado hondo. La noche del último viernes de septiembre la gente se va como loca a correr la Nocturna del Guadalquivir. La noche del primer viernes de octubre la gente se va como loca a ver museos, templos, participar en actividades culturales y recorrer rutas. Un síntoma del acierto de la iniciativa es que se está empezando a convertir en la Noche en Blanco... y en Morado. Es decir, que las hermandades y cofradías se han orientado, y se están apuntando. El Museo de la Macarena entra en la programación por vez primera, con lo cual se da una pista, una señal. Y no será la única aportación. Cualquier año nos encontraremos con la Noche en Blanco Cofrade. Entrarán en esa nómina hasta las hermandades de vísperas.

EN los últimos días, en plena precampaña, hay muchos movimientos en torno al ferrocarril transversal. ¿Y eso qué es? Las conexiones por tren desde Sevilla con Málaga y Granada. Son caóticas. Y no sólo perjudican a las tres ciudades, sino a municipios de sus provincias, que se pueden quedar sin tren o pagar un alto coste. La polémica afecta a los servicios de AVE, trenes de Media Distancia y la red de Cercanías. Existen, además, diferencias políticas entre el Ministerio de Fomento, cuyo titular en funciones es José Luis Ábalos, del PSOE, y la Consejería de Fomento, cuya titular es Marifrán Carazo, del PP. Y, por medio, están los alcaldes de la Sierra Sur sevillana, algunos muy dolidos de corazón porque los suyos pueden dejarlos tirados.

SE suele decir que Sevilla es una ciudad novelera, a pesar de su gusto por lo tradicional. Esto se nota en los centros comerciales. Siempre que inauguran uno parece que es el fin del mundo para los demás. Y no digamos para el comercio familiar de toda la vida, que lleva muriéndose desde antes de la Segunda República, aunque todavía quedan algunos supervivientes. Pero las costumbres son las costumbres. Entre las arraigadas en la ciudad está el alunizaje. No es como el de Armstrong, Aldrin y Collins, ni viajan con el Apolo 11, sino con coches de BMW y Seat robados para dejar los comercios con la luna llena. Llena de cristales se entiende, después de cargárselas para robar a lo grande. A MediaMarkt le corresponde el honor de haber sido el primer comercio asaltado en el Lagoh. Y ha tardado sólo cuatro días desde la inauguración.

EL pasado sábado un médico y una enfermera fueron agredidos entre empujones, insultos y amenazas, cuando cumplían su actividad profesional sanitaria en el Centro de Salud de Alcalá del Río. Los presuntos agresores, una pareja que fue denunciada, se quejaban porque habían tardado un cuarto de hora en atenderlos para una cura programada, debido a que los profesionales estaban ocupados en una urgencia. Así está el patio de la sanidad pública en Andalucía. La repetición de hechos semejantes nos ha llevado a un punto de insensibilidad social, en el que estas agresiones pasan casi desapercibidas, como si ya formaran parte del sistema. Es comprensible la indignación de los sindicatos de médicos y de enfermería. Y de los profesionales, en general, algunos de los cuales se largan del sistema público andaluz en cuanto pueden.

EN Sevilla se habla y se escribe mucho del Metro y del tranvía, pero menos de la Red de Cercanías. Apenas aparece en el debate político para lamentar que todavía no exista una conexión de Cercanías entre la estación de Santa Justa y el aeropuerto de San Pablo; o para plantear una nueva estación en Palmas Altas, junto al Lagoh. El origen de esa anormalidad está en las competencias. El tren de Cercanías afecta básicamente al área metropolitana. Como el Ayuntamiento no tiene competencias más allá del término municipal parece que esas cuestiones le resbalan, como si la cuesta de Castilleja se quedara en el más allá. Por eso, el alcalde, Juan Espadas, y el líder de la oposición, Beltrán Pérez, discuten con más frecuencia sobre el Metro y el tranvía.