LA relación de Sevilla con Dos Hermanas es pintoresca. Todavía hay sevillanos puros que la consideran como un pueblo, quizás grande, que está cerca de la capital. Sin embargo, durante el mandato como alcalde del socialista Francisco Toscano, que permaneció 39 años en el cargo, Dos Hermanas ha pasado de tener 50.000 habitantes a contar con 138.059 vecinos censados en 2021. Y ha crecido hasta el punto de que ya no hay fronteras entre los límites municipales de Sevilla y Dos Hermanas. Con lo cual, en la realidad real, suman más de 800.000 habitantes entre ambos municipios; mientras los alcaldes de Sevilla, con mentalidad egocéntrica, se esfuerzan por llegar a los 700.000 en la capital y por ofertar más suelo en el término propio, en vez de articular la realidad metropolitana.

SEVILLA en primavera ya no es lo que era. En Sevilla, en los tiempos que hemos conocido, las obras en primavera eran un tabú. Antes se decía: “Vamos a esperar que pase la Semana Santa para levantar las calles”. Era impensable que unas obras públicas empezaran en plena Cuaresma. Y más impensable todavía si afectan al tráfico de vehículos y de personas. Y prácticamente imposible si afecta al recorrido de una cofradía, la del Cerro del Águila, que es la que llega desde más lejos a la Catedral, en un barrio donde siempre ha predominado el voto al PSOE, y donde se interpreta el himno de Andalucía en la salida, y donde se hace una gran labor misionera. Por eso, las obras del tranvía de Santa Justa son disparatadas.

UN grupo de cinco partidos situados a la izquierda del PSOE (o sea, de extrema izquierda, por ubicación) y 21 asociaciones ciudadanas (ecologistas, vecinos, defensores del patrimonio y parecidos) han organizado una manifestación contra el tranvía de Santa Justa. El motivo no es tanto el tranvía como el arboricidio que, a su juicio, van a cometer. La Plataforma Salva tus Árboles Sevilla considera que se van a cargar 230 árboles en la mediana de las avenidas San Francisco Javier y Luis de Morales. Más allá de lo esencial, resulta curioso que en Sevilla organicen una manifestación contra una infraestructura que está en avanzada fase de gestación. Mientras que nadie se manifiesta contra el aborto de las infraestructuras, como los túneles de la SE-40, pongo por caso.

ESCRIBÍ el jueves pasado que para captar las rarezas locales no hay nadie mejor que los forasteros. A lo cual se puede agregar que José Ángel Saiz (un arzobispo que todavía no ha sido nuestro pastor en ninguna Semana Santa, y que él mismo dice que le falta suficiente información) ha aportado una idea para solucionar la masificación de nazarenos: que haya rotaciones en la estación de penitencia. Lo dijo en una entrevista que le hicieron en el programa El Llamador, que dirige Fran López de Paz en Canal Sur Radio. Y algunos pensarán, con todo el respeto y filial afecto, que es una parida de un prelado que vino de Tarrasa (Barcelona), y que ya entra en cuestiones de cofradías. Bueno, todavía no está para ingresar en la tertulia de El cirio apagao, pero resulta que rotaciones hacen los costaleros (sean hermanos o no) y también los músicos de las bandas. Además de que todos los nazarenos que salen no completan la estación.

SE suele decir que no hay nadie mejor que los niños y los locos para entender las grandes verdades. Y a eso se puede añadir que para captar las rarezas locales no hay nadie mejor que los forasteros. Pues el que llega de fuera no tiene prejuicios, ni le han contado patrañas como a los de dentro. Esto se nota en Sevilla, donde la anomalía se convierte en costumbre. Un amigo madrileño, que vino recientemente, se subió al Metro en la línea 1, la única que existe, y preguntó por la parada de la estación de Santa Justa. No se podía creer que el Metro no llegue a Santa Justa, el principal nudo ferroviario de Sevilla, ni que la parada más próxima sea la de Eduardo Dato, junto al estadio Sánchez Pizjuán. Aún más alarmado se quedó cuando supo que el Metro tampoco llega al aeropuerto. Y que no existe conexión por tren entre la estación de Santa Justa y el aeropuerto.