ESTO es lo que pensarían los ministros que ayer participaron en el Consejo viajero. Los llevaron de excursión a Sevilla, precisamente en una mañana gris, con monotonía de la lluvia tras los cristales, que hubiera dicho Antonio Machado, el poeta de Guerra. La primera noticia del Consejo de Ministros fue una foto (otra más para el álbum), en la que Pedro Sánchez  aparecía rodeado de los ministros en la Plaza de España, eso sí a cubierto de la lluvia, que en todo pensó Aníbal González al diseñarla. En esa foto, el Gobierno parece un grupo de congresistas de bajo coste que acuden a conocer el lugar, el segundo monumento más espectacular del mundo, según Tripadvisor.

DÍA grande hoy en Sevilla. Coincide un pleno municipal ordinario, presidido por Juan Espadas, con un Consejo de Ministros viajero, presidido por Pedro Sánchez. Susana Díaz no ha podido sumarse a la fiesta, porque disolvió, y está en funciones y en mítines. Pero se han agregado los taxistas, que para alegrar el día han convocado una huelga. También se sumarán los de siempre, que protestarán por algo y serán amablemente desalojados del Ayuntamiento. Se suponía que la precampaña y la campaña electoral iban a ser un plácido camino de Juan Espadas hacia la reelección como alcalde. Sin embargo, conforme pasan los días, se descubre que tiene al enemigo en casa. Ese enemigo es Pedro Sánchez, que le puede quitar un montón de votos.

LAS colas en el Primark de Torre Sevilla nos han permitido revivir el espíritu nostálgico de la Expo 92. Aquellos tiempos, cuando en la isla de la Cartuja pusieron de moda las colas sevillanas. Desde entonces se llegó a la conclusión de que todo aquel evento o lugar que no tenga una multitud aguardando es una porquería. Pues sabido es que existe un público masoquista que disfruta en las colas, saborea las esperas, ejercita la paciencia y luego lo propaga entre sus amistades: “En el Primark hay unas colas maravillosas. Yo estuve allí una hora, esperando para pagar cinco euros”. Así se alimentan por generación espontánea.

RESULTÓ pintoresco que el PP organizara un mano a mano entre Juan Ignacio Zoido y Beltrán Pérez en la Fundación Valentín de Madariaga, apenas cuatro días después de dar a conocer la lista de Sevilla para las autonómicas. Resultó muy curioso porque estaba anunciado (y habían cursado las invitaciones) desde semanas antes de dar a conocer la lista del morbo. Esa lista en la que Zoido volvía a Sevilla, como candidato inesperado para las autonómicas, colocado por delante de Virginia Pérez. Una lista que removía los fantasmas del enfrentamiento. Como en otras provincias andaluzas, se ha sugerido que el tiempo de las vendettas no estaba olvidado. Y se intuye que hay algunos recolocándose para el futuro.

SE suele decir que algunos presentadores aprovechan la oportunidad para presentarse ellos mismos. Hay algunos presentadores de pregoneros que sueltan su pregoncito y se quedan a gusto. Así como quien no quiere la cosa, con su estilo templado y amable, el alcalde Juan Espadas aprovechó la presentación de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Foro Joly, para soltar una pincelada. Puso de manifiesto que en política las oposiciones (todas, lo mismo me da), deben oponerse a lo que les parezca oportuno, pero no deben bloquear unos presupuestos. Y, claro, eso adquiere un matiz importante si lo dice él, que consiguió acuerdos con Ciudadanos y el  PP de Beltrán Pérez para que no le bloqueasen los presupuestos de Sevilla.