EN la ciudad de Cádiz el Viernes de Dolores es muy de Dolores. Me refiero a que se ha convertido en el día por antonomasia de Dolores, la cofradía de la Venerable Orden Tercera de Servitas, que da culto a esta dolorosa, de delicada belleza. Ya he escrito en otras ocasiones que se trata de una singularidad gaditana. Dolores salía el Viernes Santo, que era uno de los días más completos (en cantidad y en calidad artística y devocional) de la Semana Santa gaditana. Dolores decidió pasarse al Viernes de ídem para recuperar una costumbre antigua. Es un asunto sobre el que existió cierta polémica, y ya no tiene sentido avivarla. Y es verdad que el Viernes de Dolores en Cádiz se consolida como un día especial.

LA evolución de la Semana Santa gaditana mantiene un matiz curioso. Las hermandades hacen lo contrario que los vecinos. Los vecinos del Cádiz antiguo se fueron a vivir a los extramuros en los pisos sociales (que construyeron durante el franquismo, mayormente, y después a cuentagotas), o en los pisos de renta libre que construyeron y siguen construyendo desde Bahía Blanca a Cortadura. Sin embargo, con las cofradías tenemos el mundo al revés. La de Luz y Aguas (como antes se la llamaba) fue desde San Antonio a San Felipe de Cádiz y después a la iglesia del Pilar de los marianistas en extramuros, para terminar en la Catedral Vieja del barrio del Pópulo. Y la Oración del Huerto, que era la cofradía de San Severiano, se ha mudado a Santa Catalina, en el Campo del Sur, en territorio del barrio de la Viña.

LOS perros y las perras originan una apasionada división en Cádiz entre quienes los aman y quienes los odian. Soy consciente de que escribir sobre perros es lo más peligroso del articulismo local, pues te pueden morder por aquí y por allí. Es más peligroso escribir de los perros que de los políticos. En la política, los gaditanos se dividen entre los que votan al PP y los que votan a la izquierda gaditana (incluyendo a los de AIG y los del PSOE); pero la cuestión canina es transversal. ¿Hay perros de izquierdas y de derechas? ¿Hay perros obreros y perros señoritos? ¿Hay perros flautas y perros pijos? Hay de todo en la Viña del Señor, y en Santa María y los demás barrios. Porque Cádiz está bien poblada de perros.

PUBLICAR unas memorias en Cádiz tiene mucho mérito. Es una ciudad con tendencia a olvidarse de las cosas que suceden de un año a otro. Quizás influye el Carnaval, que ha acostumbrado a cambiar los repertorios y los tipos todos los años. Y así muchos piensan que lo pasado ya pasó, y apenas queda un recuerdo difuso. Sin embargo, somos también el tiempo que vivimos. Pues, si no lo hubiéramos vivido, ya estaríamos muertos desde hace tiempo. Cumplir los 90 años no es fácil. Está por encima de la media de edad en Cádiz, Andalucía, España y la Humanidad. Y tener buena memoria a esa edad y publicarlas en un libro es una bendición de Dios, y es lo que nos ha regalado José Ramón Pérez Díaz-Alersi.

LA buena gente no se lo creía, pero ya estamos en primavera. ¿Y cuándo empezó? Depende. La primavera meteorológica comenzó el 1 de marzo, y es por lo que los jefes de la Aemet dicen que ha llovido poco este invierno, porque para ellos el invierno se terminó el día de Andalucía, que es cuando empezó el pasillo de borrascas. Para el calendario astronómico, la primavera empieza el 21 de marzo, que era el viernes de la semana pasada, cuando el pasillo de borrascas aún estaba con los coletazos. Y para una parte de los gaditanos la primavera empieza cuando abren Los Italianos en el día del topolino, que este año ha sido el 13 de marzo, en la plenitud del pasillo de borrascas. Ya ha salido el sol. Pero la gente quiere saber lo que va a pasar en Semana Santa. Otros años, con un Domingo de Ramos el 13 de abril, hubiera sido una Semana Santa de playa por la mañana y procesiones por las tardes. Este año ya se verá.