SE suele decir que quienes peor valoran a Cádiz son los gaditanos. Aunque se podría matizar que no todos. Las autoridades locales van al tuntún, sin las ideas claras. Por lo común, fijándose en cuestiones secundarias y sin abordar las prioridades. Podríamos poner muchos ejemplos. Sin embargo, hay foráneos enamorados de Cádiz, que vienen, compran segundas residencias, y que la valoran con cariño. Cádiz es ahora un lugar de retiro para jubilados y de veraneo para jóvenes. En las fotos de redes sociales, es frecuente que aparezcan paisajes de Cádiz. Y se podría afirmar que el Campo del Sur se lleva el primer puesto, como el mejor paisaje de la ciudad. Junto a las puestas de sol de la Caleta.

A la espera de que los Reyes Magos lleguen con sus regalos, son días en los que la gente escribe cartas. No sólo los niños, también los mayores tienen su corazoncito. Un sector de la población pide libros a Melchor, Gaspar y Baltasar. Un libro es un regalo valioso, y no sólo por sus precios de venta al público. También los cuadros y otras obras de arte son atractivos como regalos. La iniciativa del Mercado de Arte, que se puede visitar hasta mañana en la sede del Colegio de Arquitectos (en la plaza de Mina), se ha convertido en un clásico de la Navidad y permite regalar obras de 51 artistas gaditanos, unos consagrados y otros por consagrar.

HE escrito en artículos recientes que en Cádiz se repite lo mismo de generación en generación, pero se presenta como si fuera nuevo. Además, hay críticas que se repiten todos los años. Por ejemplo, al exorno navideño. Desde los tiempos de Carlos Díaz en la Alcaldía, se decía que Cádiz estaba muy triste en Navidad. Cuando reinó Teófila Martínez durante sus 20 años de alcaldesa, recibió elogios por motivos que no incluyeron el alumbrado de Navidad, que seguía siendo triste. Y cuando llegó Kichi a la Alcaldía ya fue el remate del tomate, pues era evidente que el exorno de Navidad no se encontraba entre sus prioridades. El de este año es menos malo que los anteriores. Pero no basta con el montaje de la plaza de San Antonio. Cádiz sigue estando muy triste.

PUES sí, más vale un congreso en mano que otro volando. La concesión a Cádiz del IX Congreso de la Lengua Española de 2023, ante la dificultad de organizarlo en Arequipa (Perú), es una buena noticia. Se debe apoyar, y no introducirlo en el debate político. No obstante, tampoco se puede olvidar la realidad. Y la realidad, según lo que han anunciado el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, y el presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Eduardo Hopkin, es que el Congreso de Cádiz se celebrará del 27 al 30 de marzo de 2023, y que no se cambiará el formato previsto para Arequipa “ni en contenidos ni en fechas”. Es decir, Cádiz organizará el congreso asignado a Arequipa con los contenidos previstos. Que no son los que se aspiraba a incluir en el de Cádiz 2025.

HAY gente con muy mala leche, ya lo sabemos. Hay gente que está diciendo: “Sí, el Gordo está muy repartido, pero fijarse bien en cómo se hace el reparto”. Hay gente que piensa que el Gobierno de los sanchistas de Pedro y los unidos de Yolanda y los podemitas de Irene, en contubernio con los independentistas catalanes y los pro etarras vascos, hacen trampas en todo. Incluso en el sorteo del Gordo. Ni que decir tiene que yo no pienso eso. Puedo prometer y prometo que es mentira. Se puede afirmar y lo afirmo que el Gobierno no hace trampas. En este sorteo, quiero decir, en otras cuestiones hay más dudas. Puedo apuntar y lo apunto que esas insinuaciones no han sido concebidas por la conspiración de la oposición de ultraderecha, ni por los jueces fachas, ni por el sursum corda. ¿Y eso qué es? Nada, que el sursum corda iba a misa.