TENIENDO en cuenta la alegría de Juan Espadas por el turismo, es raro que el Ayuntamiento de Sevilla no haya creado la Delegación Municipal de la Felicidad en la última remodelación. Parece que están de moda y que abundarán en los próximos años. En la población onubense de San Bartolomé de la Torre aprobaron el objetivo de ser el pueblo más feliz de España en 2030. Los bartolinos y bartolinas están locos de contentos y piensan que le dará fama al pueblo. Puede que acudan allí los tristes y los desesperados, en peregrinaciones masivas para ser felices. Se puede convertir en un parque temático de la felicidad. Se empieza así, como una gracia y a carcajadas, y se acaba despotricando de los turistas.

ES el mes de las vacaciones, de la desconexión, de las ausencias, de la ciudad que se queda aún más para los turistas. Sin embargo, en Sevilla, agosto es también el mes de la Virgen de los Reyes. Se suele decir que el 15, festividad de la Asunción, es el día de la Virgen, con la procesión que rodea las gradas de la Catedral y que crea un prodigio de amores e ilusiones en el corto horario comprendido entre las ocho de la mañana, cuando la Virgen sale por la Puerta de los Palos, y alrededor de las nueve y media, o incluso antes, cuando regresa. Es el día grande de la Patrona, sin ninguna duda. No obstante, para sus fieles más auténticos, para la Asociación, para los capellanes reales, la devoción dura casi un mes.

LA vida del siglo XX sevillano es mejor conocida que la de tiempos anteriores gracias a los fotógrafos. La evolución de la ciudad está presente en las imágenes de quienes no sólo fueron testigos sino intérpretes de su tiempo. Los fotógrafos del siglo XX crearon dinastías, como los capataces. Era un gremio familiar, con los Serrano, los Arenas, o los Gelán, cuyo centenario profesional ahora se conmemora. La obra gráfica de Ángel Gómez Beades fue continuada por su hijo, Fernando Gómez Martínez, más conocido como Fernando Gelán, que si bien la amplió al periodismo escrito, es también un fotoperiodista que desde sus primeros años como profesional no se separaba de la cámara.

AL cumplirse medio año de la entrada triunfal del PP y Ciudadanos en la Junta de Andalucía, lo han celebrado como en los tiempos del PSOE. Han enviado a los delegados provinciales a dar ruedas de prensa, diciendo que son estupendos y que han conseguido en seis meses lo que no pudieron los otros en 37 años. En Sevilla, el delegado provincial de la Junta, Ricardo Sánchez, acompañado por los delegados sectoriales del PP y Ciudadanos, proclamó con solemnidad que han desbloqueado el Metro, el Hospital Militar, la Ciudad de la Justicia, las Atarazanas, y no sé qué más. Cada caso es diferente y merecería un repasito. Pero la gente oye eso, y cree que ya hay obreros trabajando en la línea 3 del Metro, que el Hospital Militar ofrecerá camas civiles en agosto, y que a la vuelta del verano habrá juicios en Palmas Altas.

TODAVÍA hay políticos que actúan como si las obras públicas salieran gratis. Sobre todo cuando están en la oposición, porque cuando gobiernan y pagan se comportan justo al revés. Es lo que ha ocurrido en la autopista de peaje AP-4 entre Sevilla y Cádiz. Desde que ejercía Ana Pastor, del PP, como ministra de Fomento, ya anunciaron que el peaje terminaría en diciembre de 2019 y no sería prorrogado. Después, el ministro José Luis Ábalos, del PSOE, confirmó ese compromiso. Sin embargo, desde ayuntamientos como Los Palacios, han seguido pidiendo que se adelante el rescate, aunque faltan pocos meses. Olvidando que saldrá gratis, mientras que rescatarlo tendría un coste para todos los españoles, no sólo para los que pagan el peaje. Aunque ya se ha visto que gratis tampoco saldrá.