LA temporada de playas ya ha comenzado en Cádiz. En teoría, el Domingo de Ramos, día 9 de abril. En realidad, comienza cuando llega el buen tiempo. Y, una vez que ha pasado el Carnaval, la Cuaresma y la Semana Santa, se convierte en el principal aliciente del ocio de la ciudad. Por eso, los periodos municipales de temporada baja, media y alta sólo interesan para organizar los servicios. Pero los gaditanos fijan la temporada de playa cuando les da la gana; o sea, cuando les apetece. Al principio van con más ganas que al final.

LA cofradía de la Expiración, que tantos vínculos mantiene con la Guardia Civil, se ha trasladado al barrio de los gitanos de Cádiz. Hoy saldrá de Santa María. El cierre por las obras de la iglesia castrense del Santo Ángel impide que vuelvan las escenas de tantos Viernes Santos, cuando el Cristo de la Expiración y la Virgen de la Victoria salían, frente al Teatro Falla, para abrir las estaciones penitenciales del Viernes Santo. Aunque la actividad de la parroquia se trasladó a Capuchinos, tampoco podían salir de allí. Así que las circunstancias forzaron el traslado a Santa María, donde ha compartido momentos inolvidables junto al Nazareno.

PARECE que fue ayer, pero van pasando los años. Hubo un tiempo en que la madrugada del Viernes Santo se vivía plenamente en El Pópulo. A medianoche, salía la cruz de guía de Sanidad, con los negros penitentes que acompañaban al Señor del Mayor Dolor y la Virgen de la Salud. A oscuras, sólo con tímidos reflejos de la luna. Era el principio de una noche mágica. El silencio apenas roto por los rumores lejanos del cortejo del Nazareno. En las calles del Cádiz más antiguo se iban a vivir más de 10 horas inolvidables.

FUE la última gran dolorosa que llegó para la Semana Santa de Cádiz. El 12 de marzo de 2005 era bendecida en Santo Domingo esta Virgen, tallada por Luis Álvarez Duarte en su taller de Gines, que venía para acabar con todas las polémicas de las esperanzas. Era una imagen un poco sevillana, un poco genovesa y muy gaditana. Un poco sevillana por su estilo de la Virgen Niña, un poco genovesa por su policromía fina; pero sobre todo muy gaditana porque en sus ojos tiene el reflejo del mar de Cádiz. Venía para ser la última Cigarrera, en la que se simboliza el amor de todas las cigarreras, que habían rezado a otras imágenes, con otros rostros, para contarle sus íntimas esperanzas.

ENTRE todos los misterios de la Flagelación que salen en la Semana Santa andaluza, ninguno tiene una columna como la de Cádiz. Es una obra de arte histórica, documentada y autenticada por sí misma. En la base de la pieza, se indica que el capitán Simón de la Sierra y Fonseca y el capitán Velázquez Larios, fundadores de la Archicofradía del Stmo. Cristo de la Columna de Cádiz, donaron esta columna, en el año 1666. También está muy clara la autoría: “Franco Zuarez me fecit en México”. El año pasado se cumplieron los 350 años de esa columna de plata.