LA fiesta del Corpus Christi fue la principal de Cádiz en siglos pasados. Tuvo especial auge en algunos momentos del siglo XIX y también en diversas etapas del siglo XX. La ignorancia habitual sobre las cuestiones religiosas y las celebraciones populares ha extendido la falsa suposición de que el Corpus gaditano es un invento de los tiempos franquistas. Basta con leer algunas guías del siglo XIX, como la de Rosetty, para entender que es una fiesta católica que también guarda relación con el esplendor de Cádiz. Además, si Fermín Salvochea propuso que se vendiera la Custodia era porque esa gran pieza de orfebrería resultaba muy valiosa. Debemos mirar la historia cuando se pretende recuperar el esplendor de esta fiesta.

LA esclavitud en Cádiz ha sido investigada por profesores de la UCA. Sin embargo, a niveles populares, es poco conocida. Se ignora la importancia económica que alcanzó hasta el siglo XIX, cuando la ciudad vivió un nuevo periodo de esplendor, que acabó tras la ruina del Banco de Cádiz y la decadencia que llevó a la Primera República. También se suele olvidar (y se pasa de puntillas) que en la Constitución de Cádiz de 1812 no fue abolida la esclavitud. Argüelles la consideró “opuesta a los sentimientos de la nación española” y “el espíritu de su religión”. Pero no consiguieron abolirla en las Cortes de Cádiz. Hoy, en el siglo XXI, existen nuevas formas de esclavitud.

ARGENTINA existía desde antes de que Milei llegara al poder. Incluso desde antes de Perón y Evita. Argentina y Cádiz siempre han tenido relaciones. Sobre todo en la cultura. Y no sólo por Falla y Alberti, y porque Borges elogió a Quiñones. Hoy me voy a referir a lo que escribió el argentino Roberto Arlt en 1935, en plena Segunda República, tras una visita a Cádiz, que publicó en su colección de Aguafuertes españolas. Roberto Arlt, fallecido a los 42 años, fue un escritor vanguardista, más elogiado y encumbrado después de muerto. Hoy está considerado uno de los padres de la narrativa argentina contemporánea, junto a Borges, Bioy Casares, Cortázar y otros grandes escritores.

PARA la ciudad de Cádiz el descenso del Cádiz CF es terrible. El fútbol es la única distracción que importa en la ciudad, sobre todo cuando no estamos en Carnaval o Semana Santa. Para otros deportes no hay ni pabellón Portillo. A los espectáculos de pago se asiste o no, según. A los actos culturales van siempre los mismos y se considera un éxito cuando hay más de 40 personas. Para ser la Capital Mundial del Libro, como Estrasburgo y Río de Janeiro, lo primero sería leer; y no se debe leer mucho cuando las librerías cierran y nadie quiere editar si no lo paga el escritor. Tampoco hay colas para investigar en las bibliotecas. Con lo cual vemos que la verdadera afición es: fútbol o fútbol.

LA provincia de Cádiz está considerada como la tercera más rociera, tras Huelva y Sevilla (o Sevilla y Huelva), pero esa clasificación admite matices. Hermandades del Rocío hay en los cuatro puntos cardinales de la provincia. No obstante, está fuera de dudas que la primacía rociera la tienen Sanlúcar de Barrameda (que además es el punto de embarque para cruzar en Bajo de Guía) y Jerez de la Frontera. La comarca del vino, se podría decir, porque El Puerto de Santa María, y la costa noroeste, con Rota y Chipiona, incluso Arcos, son las de mayor arraigo. En la Bahía de Cádiz también hay devoción rociera, pero sin ser la predominante, si se compara con otras fiestas. Y es un caso aparte la capital.