AUNQUE una parte de los gaditanos no se lo crea, en Cádiz la cultura es mucho más que el Carnaval. O lo debería ser. Sin embargo, en la ciudad no se ha conseguido crear una buena promoción cultural para atraer un turismo específico. A pesar de contar con festivales de primer nivel en varias artes. Un ejemplo lo tenemos estos días, con el XX Festival de Música Española, que empezó el 11 de noviembre y se prolongará hasta el próximo domingo, día 27. Cuenta con una programación musical atractiva para melómanos no sólo de Cádiz, sino también de fuera. Pero no se ha promocionado con el suficiente énfasis, ni se ha convertido en lo que debería ser: un aliciente para el turismo cultural.

EN Cádiz lo peor que le puede pasar a un ente viviente es ser humano. Es mucho mejor ser vegetal, animal, cosa o extraterrestre. Esto ha quedado de manifiesto en los últimos tiempos del kichismo. Y la guinda del pastel ha sido el cartel del Carnaval de 2023. El autor, Fabio Castro, escoltado en la presentación por los concejales Paco Cano y Lola Cazalilla, proclamó: “Este éxito se lo dedico a los animales, los árboles y los seres vivos no humanos de Cádiz”. Y se quedó tan pancho, aunque ha servido para el cachondeo. La gente no recuerda que en los coros han salido ‘Los marcianos’ y ‘Los bichitos de luz’, en las comparsas ‘Los gatos callejeros’ o ‘Calabazas’, en las chirigotas las frutas de ‘Ricas y maduras’, o ‘Los encantadores de perros’. Y así podríamos seguir poniendo ejemplos. En el Carnaval ha salido todo, incluso seres humanos, que son los que mayormente cantan.

SI Molière hubiera sido gaditano, y hubiera vivido en el siglo XXI, quizás hubiera escrito una comedia titulada El alcalde a palos. Su argumento podría ser parecido al de El médico a palos, de la que fue autor; aunque su título original en francés era Le médecin malgré lui (El médico a su pesar). En esta obra, se muestran el fingimiento y las dobles personalidades para aparentar lo que no se es, aunque suceda por miedo a los palos y el castigo que va a recibir el falso médico. En Cádiz está pasando lo mismo con los candidatos a la Alcaldía. Sólo por las presiones, y por el temor de que los apaleen (políticamente hablando), van a nombrar a los candidatos de los partidos tradicionales. Pues los que han salido como aspirantes van por libre, quizás en busca de la notoriedad que perdieron.

A la vera del reputado edificio de Valcárcel, están los dos ficus del Hospital de Mora, que admiran a los guiris que los ven por primera vez. Ahora están de actualidad, porque les han quitado la parada a los taxistas y quieren evitar el tráfico. Se supone que el Ayuntamiento lo va a limitar sólo en la glorieta llamada de Carlos Cano, a la vera de los árboles, ya que en esa ronda exterior que es la carretera del Campo del Sur, el tráfico es necesario, salvo que quieran dejar incomunicado a más de medio casco antiguo. Dicho eso, también digo que a los ficus hay que cuidarlos, pero sabiendo cómo son.

LA provincia de Cádiz se puede quedar fuera (o en segundo plano) de las inversiones europeas para la logística en el transporte de mercancías. Las gestiones en curso pueden afectar negativamente a los puertos de Algeciras y Cádiz, si no se corrigen. En los próximos años, la logística europea va a cambiar. Se pretende que el 30% del tráfico de mercancías sea cubierto por tren en las distancias superiores a 300 kilómetros, incluso transportando remolques de los camiones. Se trata de armonizar el medio ambiente con las necesidades industriales. Y se puede resumir en menos camiones y más trenes de mercancías Las inversiones para la adaptación se podrían concentrar en 18.000 kilómetros de Europa, donde la provincia de Cádiz, en principio, ocuparía un papel secundario.