RECONOZCO que el título de este artículo me ha salido ideal para una comparsa de semifinales, pero es lo que hay. Viene a propósito del simulacro de terremoto y tsunami que han organizado en San Fernando para el miércoles y el jueves de la próxima semana, en el que participará la Unidad Militar de Emergencia. Imagínate, si esos militares de emergencia salen a las calles en Barcelona… En total, movilizarán a unas 500 personas. Si bien se ha dicho que no afectará a la población en su vida cotidiana, que podrá seguir a lo suyo, a pesar del falso terremoto. A Cádiz no llegará, lo que confirma que el simulacro es más falso que Judas Iscariote.

DESDE lo que ocurrió el domingo pasado en Galicia, se han puesto de moda los fuegos. En Cataluña ahora todos son pirómanos o bomberos de espíritu. En nuestra provincia de Cádiz, ha ocurrido algo que no se recordaba: por fin han detenido a un pirómano verdadero, a un fulano de Barbate que presuntamente provocó cuatro fuegos el verano pasado, uno de ellos en La Breña, un bonito paraje natural. Que la Guardia Civil siga la racha, y a ver si detienen a más pirómanos. Y cuando sean juzgados, a ver si avisan, y salen en las fotos, como si fueran los banqueros o los políticos o Cristina cuando van a los tribunales. Todavía hay diferencias entre los presuntos delincuentes. Unos atraen a más fotógrafos que otros.

SE estaba hablando de la sequía y llegaron las inundaciones. Esta provincia es así, no tiene término medio. De inmediato, han aparecido los especialistas en meteorología (que somos todos, pasa igual que en el fútbol) para apuntar al cambio climático. Así como para los de Podemos la culpa de todo la tiene Rajoy, en los casos de tiempo revuelto la culpa de todo la tiene el cambio climático. Si soportamos 30 grados en el veranillo del Pilar, con los hoteles al 85%, lleno en Conil y un inconfundible tiempo de playa, la culpa es del cambio climático. Si tres días después se inunda Jerez de la Frontera, la culpa es del cambio climático. Será que el cambio odia a los jerezanos. No es la primera vez que se ven allí, como en otros municipios de la provincia, esas imágenes de inundaciones. Realmente curiosas, pero muy duras para quienes las padecen.

ES casi tan absurdo e inquietante como El Castillo de Kafka. A estas alturas, resulta de una ingenuidad pasmosa que se lamenten por el abandono del Castillo de San Sebastián. ¡Pues claro que está más deteriorado que ayer, pero menos que mañana! Está peor que hace un año; y aún peor estará dentro de dos años. Allí no se hace nada. Para el actual Ayuntamiento de Podemos Unidos es un estorbo. El alcalde González sólo intenta endosárselo a alguien. Pero no hay que extrañarse, y las quejas suenan a pitorreo. Se cargaron los Conciertos de la Libertad, por lo que ya no volvieron allí Joan Manuel Serrat o David Bisbal. En un cierto momento, para los espectáculos, el Castillo de San Sebastián fue como el Cortijo de Los Rosales del siglo XXI. Evidentemente, no era esa su finalidad básica. Pero al menos se creaba ambiente. La última rehabilitación se hizo para el Bicentenario y quedó inconclusa.

LA mano del hombre puede ser buena o mala, depende del hombre, no de la mano. Lo mismo se puede decir de la mujer. Está la gente pendiente de Cataluña, donde la vida sigue igual; es decir, con sus tiempos, poquito a poco. Sin embargo, lo más grave del fin de semana sucedió en otras nacionalidades y regiones del Norte, sobre todo en Galicia, aunque también en Asturias y León. Allí no ha llovido sobre mojado, sino que han incendiado sobre lo quemado. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, coincidieron al afirmar que las decenas de fuegos registrados, que han causado víctimas mortales, fueron provocados. “Terrorismo incendiario”, llegó a decir Feijóo.