EL Mundial en Sevilla ha sido triste y cortito, como en el resto de España. El Mundial tiene algo de carnavalesco, con la gente que se disfraza con sus camisetas rojas y se pintarrajea, como si fueran una chirigota de Lolo Álvarez Seda o Antonio Pedro El Canijo de Carmona. Los primeros partidos del Mundial coincidieron con las celebraciones del Orgullo Gay, que también tienen bastante de carnavalesco, y quizá por eso lo celebran en la Alameda de Hércules, como las viejas murgas que se perdieron. Ahora lo que se ha perdido es el Mundial de 2018. No se podrá decir que Espadas fue alcalde con un Mundial debajo del brazo. Por el contrario, el único alcalde con el que se ganó un Mundial es Monteseirín, un talismán, que tenía una potra tremenda y unas setas vistosas.

A grandes males, grandes remedios. Ante la proliferación inaudita de despedidas de solteras y de solteros venidos de toda España, no hay que rasgarse las vestiduras, ni poner el grito en el cielo. Se trataría de que Juan Espadas y el delegado de Turismo y otras materias, Antonio Muñoz, apuesten por las despedidas de solteras y de solteros deluxe, como un reclamo para inaugurar tres docenas más de hoteles de cinco estrellas. Así recaudarán más impuestos turísticos, ahora que la Junta de Andalucía se ha mostrado comprensiva. Aunque sólo para Sevilla, no para el resto de la comunidad. Con las despedidas pasa lo mismo que con el turismo en general: las hay deluxe y de chanclas. Las hay del mayor glamour y elegancia, y las hay de una ordinariez que chirría.

PRECISAMENTE ayer llegaba a Granada el archivo histórico con el legado de Federico García Lorca. Coincide con la presentación de mociones en la Diputación y el Ayuntamiento de Sevilla para que la Academia Sueca cambie sus normas y conceda un Premio Nobel de Literatura, a título póstumo, al gran poeta. Esta iniciativa de IU parece absurda, pero ha sido avalada por los partidos para no apartarse de lo políticamente correcto. Se olvida que la Memoria Histórica no afecta a Suecia. Es pintoresco que lo presenten en el año de más desprestigio, cuando no se ha concedido el Nobel de Literatura a nadie, a causa de la corrupción y los presuntos abusos sexuales de algunos académicos suecos.

ASÍ expresado, suena regular: “El hermano de Toscano será el subdelegado del Gobierno en Sevilla”. El hermano de Toscano se llama Carlos, y se apellida Toscano Sánchez, como Francisco, alcalde de Dos Hermanas y profeta de Pedro Sánchez. A este señor, llamado Carlos Toscano Sánchez (casualmente Sánchez, pero no es primo), ya lo habían nombrado antes viceconsejero de Justicia y Administración Pública, en 2005, cuando era Manuel Chaves presidente de la Junta de Andalucía. Fue viceconsejero en unos años malos, en los que algunos consejeros y el propio presidente resultaron investigados en el caso de los Eres. Digo algunos, pero no todos; y el hermano de Toscano tampoco. Esas cosas ahora están muy miradas, lo mismo aquí que en Valencia. Por cualquier despiste te enseñan la tarjeta roja y te vas al bar.

TUSSAM  ha vuelto a la actualidad por culpa de las oposiciones a su manera y de los perros. Esta es una cuestión de hondo calado. Antes de decidir si se permite a los perros con bozal viajar en los autobuses de Tussam se debería pulsar la opinión de los sevillanos. ¿Otra consulta popular de Espadas? El asunto es de más sensibilidad que el día festivo de Feria. Pues el festivo sólo se disfruta un día al año, mientras que algunas personas viajan en autobuses de Tussam todos los días del año. Y a todos y a todas no les hace la misma gracia que un perro incontinente pueda aliviar sus necesidades elementales justo al lado. Ya se sabe que también son criaturas de Dios, pero no tienen exactamente el mismo discernimiento. Si seguimos así, se intuye que los perros y las perras (puede que también los gatos y las gatas) van a terminar votando en las elecciones municipales.