CADA año tiene su definición. 2012 fue el Año del Bicentenario, y se espera que 2017 sea el Año del Tricentenario. Sucederá a 2016, que ha sido el Año del Desastre, siendo derrotistas; o el Año del Ascenso, siendo cadistas. La expectación por el Año del Tricentenario es inferior a la que hubo en 2012 con el Bicentenario. No es lo mismo conmemorar los dos siglos de la primera Constitución de todos los españoles, con el Gobierno central y la Junta interesados, que celebrar los tres siglos del Traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz. En las altas instancias del Estado ha provocado una indiferencia evidente, juzgándose como un asunto local.

TODO el mundo tiene derecho a cambiar de opinión. Un día puedes pensar que es blanco. Y 20 años después decir que era negro. Puede haber motivos razonables para sostener lo contrario. Pero lo que no se puede pretender, en tales casos, es que los demás sean tontos. Es decir, que se vean obligados también a pensar lo contrario de lo que pensaban, porque a uno o a una le apeteció cambiar. Eso es una incoherencia personal, y punto. El problema es que en Cádiz hay un montón de incoherentes gaditanos, que actúan como si los demás no tuvieran memoria.

EN los últimos días se está hablando de una moción de censura en Cádiz, como si la fueran a presentar. Abandonen esa ilusión. El despiste forma parte de la política municipal gaditana, cuya estrategia es de andar por casa y cojeando. Consiste en que el gobierno de Unidos Podemos ni puede gobernar (al carecer de mayoría), ni sabe (por su incompetencia), ni quiere (Kichi es el más interesado en la moción, sería un favor). Y enfrente tienen a una oposición de PP, PSOE y Ciudadanos que gesticula, sin apuntalar una alternativa. Se dice que la principal perjudicada es Cádiz. Pero se da por descontado que Cádiz es vieja y está curada de espantos, y ha aguantado más de tres mil años no se sabe cómo. Así que también resistirá a estos.

SE están perdiendo todas las buenas costumbres, hasta las inocentadas. Antes (y no me refiero a los tiempos de Franco, sino a los de Suárez, Felipe y Aznar) los periódicos del día 28 de diciembre había que mirarlos con lupa y con cautela. Para descubrir la inocentada. Después cayeron en desuso, dicen que por rigor informativo. Ahora, en los tiempos de la nueva política, ya no se publican. ¿Saben por qué? Porque las pueden leer todos los días. A las pruebas me remito. He elegido un surtido de las publicadas en 2016.

EN estas fiestas de Navidad se ha quedado Cádiz sin La Gloria. Era tradicional que en estas fechas tuvieran una amplia clientela, sobre todo para adquirir su turrón de Cádiz, que era de Cádiz-Cádiz (y no de Toledo, como el mazapán), y también los pestiños, que pasaban por ser los mejores. Con el cierre del Horno La Gloria se ha perdido una pastelería y panadería que llegó a ser la número uno de Cádiz, pero sobre todo se pierde la gloria más dulce de un pasado que se desmorona.