PINTAR un cartel de las fiestas mayores y menores sevillanas se ha convertido en una misión de alto riesgo para los artistas. Lo mismo se puede decir si les encargan un paño para la Verónica en la Hermandad del Valle. Se conocen casos de pintores que declinan amablemente esos ofrecimientos. Otros deciden jugarse el palmarés, en plan faena de la plaza de toros de la Real Maestranza, de donde pocos salen vivos. Y no faltan los que convierten la virtud en osadía. Al final, por compromiso, por temeridad, por valentía, o porque les interesa que se hable de ellos, casi todos los pintores sevillanos han picado.

NO corren buenos tiempos para el PP en España. Eso hay que tenerlo en cuenta, porque es una realidad general que condiciona. En unas elecciones municipales lo más importante es el candidato. Pero soplan vientos a favor, o en contra, que deciden miles de votos. Por ejemplo, en 2011 a Zoido le benefició la situación española (con un Rajoy en horas altas) para alcanzar los 20 ediles. Por ejemplo, en 2015 a Zoido le perjudicó la situación española (con un Rajoy en horas bajas por la crisis y la corrupción), por lo que se quedó con 12 ediles y perdió la mayoría absoluta. En las encuestas nacionales, Ciudadanos está cerca de superar al PP. Y en algunas de Sevilla también, como ya se ha comentado.

ALGUNAS encuestas publicadas, así como otras que circulan por las sedes de los partidos, coinciden en lo básico: el PSOE de Juan Espadas será el más votado en Sevilla en las elecciones municipales de 2019. No conseguiría mayoría absoluta, ya que lo sitúan en el entorno de los 14 concejales, aunque le queda margen para intentarlo. Pero lo más novedoso es que algunas encuestas sitúan a Ciudadanos en segundo lugar, por delante del PP, si bien otros sondeos estiman lo contrario. En general, se les ve igualados, oscilando entre los 7/8 concejales. Una situación parecida no se recuerda desde los tiempos en que PP y PSOE competían por la Alcaldía con el PA por medio. Los años de Rojas-Marcos con Becerril y el primer Monteseirín.

HAY una Sevilla oficial que vive a base de tópicos y se termina creyendo sus propias mentiras. Pasa cuando se habla de barrios pobres y barrios ricos. Ese contraste brutal. Esa diferencia asombrosa entre los lugares donde vive la gente pudiente, o las clases medias, comparado con la pobreza y la renta mínima de otras barriadas (a las que ahora está mal visto denominar marginales). Sin embargo, esos contrastes de ricos y pobres en Sevilla jamás se solucionarán, si no se combate la droga y se afrontan las consecuencias que ha originado en barrios como las Tres Mil y Los Pajaritos.

ASÍ como quien no quiere la cosa, el alcalde Juan Espadas se está convirtiendo en un Santo Varón del PSOE. Puede que no sea un barón de los que salen en los telediarios. Pero es un varón que tiene mano de santo para sacar las castañas del fuego. Ha conseguido que los votantes de otros partidos digan de él: “Parece que no es del PSOE”. Y eso no se sabe si es malo o es bueno. Quizá para él es bueno, porque los socialistas convencidos suelen votar al PSOE. Con el presupuesto municipal ha vuelto a conseguirlo. Y en la tribuna que publicó, titulada Gana Sevilla, ganamos todos, demuestra que está feliz. Porque ha ganado él.