EL Black Friday ya no es lo que era. Tanto copiar las costumbres yanquis para adaptarlas a la sevillana con vocación universal. Ahora el Black Friday es una locura, ya no es un viernes negro como antes, cuando ibas a un espacio mayormente blanco como el Centro Comercial Nervión Plaza, y te ponías las botas para marcar un gol en Zara o en Mango. Gangas a mitad de precio, como si comprara Monchi para revendérselo al Barcelona. Y las colas eran soportables, no como las de ahora. Te sitúas con tu esposa en la cola de Stradivarius o de Oysho, y sabes que has perdido la mañana entera. Por no comprar on line, dicen los listos. ¿Y perder la mañana entera esperando al repartidor? También pasa.

TODO el mundo en general esperaba que el multazo a las monjas de Santa Inés sería rápidamente anulado, después de que la Junta de Andalucía aprobó la restauración del histórico órgano. Este caso es chocante, extravagante e indignante. Por eso, más de 50.000 personas han pedido la retirada de la sanción, en la campaña participativa que se ha montado. Hasta un parvulito distingue que no hay proporcionalidad entre la infracción y la sanción. Nadie ha entendido que la Consejería de Cultura proponga un multazo de 170.000 euros. Aunque los trabajos se iniciaron sin permiso, tenían todas las garantías técnicas, con el aval de la Fundación Alquimia Musicae y de su fundador, Abraham Martínez, que dirigió los trabajos. Y si le hubieran preguntado a Maese Pérez el Organista también hubiera estado de acuerdo, o ya oirán como lo toca en la próxima Misa del Gallo.

A propósito de la Agencia Europea del Medicamento que ha perdido Barcelona, ¿qué hubiera pasado, en caso de ser Sevilla la candidata? Probablemente, lo mismo: que hubiera caído en la primera ronda. Entonces no hubieran culpado a Puigdemont, Junqueras y la CUP, sino que dirían que Sevilla era una mala candidata, una ciudad pequeña para esas especializaciones, y sandunguera por lo demás. Lo mismo que dijeron con los Juegos Olímpicos que perdimos. Lo mismo que callaron cuando los perdió Madrid. Lo mismo que también callaron cuando Samaranch puso todo lo que había que poner en el COI para que se los concedieran a Barcelona, en 1992, en detrimento de París.

EL Museo de la Semana Santa en San Hermenegildo está incluido en una de las propuestas presentadas al campeonato de ideas que ha organizado el Ayuntamiento para la Gavidia. El proyecto del Grupo Milenium consiste en construir un hotel con zonas deportivas y culturales en la antigua comisaría. Y, para reforzar su oferta, restaurarían el edificio de San Hermenegildo, que le cederían al Ayuntamiento para albergar el Museo de la Semana Santa. Sobre eso ya se habló en los tiempos de Carlos Bourrellier como presidente, incluso para que fuera la sede del Consejo, pero se descartó por el coste del dudoso proyecto.

EL patio de la Diputación Provincial (en su edificio de Menéndez Pelayo) es un espacio multiusos. Lo mismo sirve para el cine de verano que para los eventos organizados a lo largo del año. Pero, principalmente, es como un mercadillo de productos gastronómicos. Para eso funciona bien, ubicado entre el antiguo mercado de la Puerta de la Carne, que algún día será un centro cultural o algo así, y la vieja estación de Cádiz, que ahora es el verdadero mercado de la Puerta de la Carne. En el patio de la Diputación, durante los fines de semana, lo mismo puedes comprar aceites, quesos, chorizos, morcillas, dulces, o lo que sea.