LAS matemáticas de Estado, a las que se refirieron Feijóo y Bendodo, son como son: el PP puede perder las próximas elecciones en España por culpa de sus pactos con Vox. Y el gran problema de esos pactos no se limita al reparto de sillones, a que Vox consiguió en Valencia 13 escaños y en Extremadura sólo 5 y no debería exigir lo mismo, sino que va más allá. Esos pactos han dado esperanzas al sanchismo, cuando ya iba de camino a los funerales. Hay dos millones de votos indecisos en el espacio central del electorado, a repartir entre PP y PSOE. Pero es muy difícil ganar dos millones de votos al PSOE cuando el socio niega la violencia contra las mujeres y provoca. Por eso, el problema no es sólo cuantitativo, es también cualitativo por lo ideológico.

ANDALUCÍA tendrá alcaldes del PP en las ocho capitales de provincia, además de Jerez, Algeciras y Marbella. Sólo le falta Dos Hermanas (que permanece fiel al PSOE), entre los municipios de más de 100.000 habitantes. También gobernará en seis de las ocho diputaciones provinciales andaluzas (todas excepto Sevilla y Jaén, que permanecen fieles al PSOE). Esta ampliación del poder municipal para el PP llega un año después de que Juanma Moreno alcanzara la mayoría absoluta para gobernar en la Junta de Andalucía. Y no en todos los ayuntamientos les ha resultado fácil.

LA bronca que se ha montado en el PSOE por las listas electorales para el 23-J muestra una evidencia: piensan que van a perder. Los barones (sobre todo Emiliano García Page y Javier Lambán, pero también otros) están indignados porque Pedro Sánchez ha cambiado las listas para colocar a sus amiguitos y leales en los primeros puestos. Y eso se debe a que el aún presidente del Gobierno ya está pensando en lo que puede ocurrir después del 23 de julio. Sobre todo en dos cuestiones: una, que muchos cualificados socialistas se quedarán sin trabajo; y otra, que debe frenar a los barones socialistas que quieran liquidar el sanchismo.

LA gente inocente está diciendo que Pedro Sánchez recibió el domingo un voto de castigo. Es así, pero no exactamente así del todo. De momento, el mayor voto de castigo se lo ha dado Pedro Sánchez a los ciudadanos votantes, como represalia, fijando las elecciones el 23 de julio. ¡Anda ahí! ¿Dónde se ha visto eso? En Andalucía está prohibido votar en julio y en agosto para las elecciones autonómicas. Luego dirán que somos vagos. ¿Y las medidas contra el calor, por culpa del calentamiento global y la Agenda 2030? Dicen que los niños no pueden estar en los colegios a mediodía, si no hay aire acondicionado, pero los miembros de mesa y los votantes van a sudar de lo lindo.

HOY están convocados los ciudadanos empadronados en España para las elecciones municipales. En algunas comunidades autónomas (entre las que no están Cataluña, País Vasco y Galicia, las nacionalidades establecidas en la Constitución, ni Andalucía, que se ganó la autonomía tras un referéndum) también están convocados a elecciones regionales. Pero en ningún lugar de España se ha convocado a nadie para unas elecciones generales, ya que no tocan todavía. Eso conviene saberlo. Las elecciones municipales tienen su dinámica propia; y se ha repetido por activa y por pasiva que muchos ciudadanos votan diferente. No es lo mismo elegir a un alcalde que a un presidente del Gobierno.