VAMOS a tener un Pleno municipal en Cádiz con relativo interés. Aparte de las contingencias y exabruptos susceptibles de ser denunciados en los juzgados, son reuniones de escaso alcance. Teniendo en cuenta el agravante de que se aprueba lo que sea y después no se cumple, ni se echa en falta. Por el contrario, para este viernes, el PSOE anuncia que presentará una propuesta de reprobación y petición de dimisión contra el concejal de Hacienda, David Navarro, a la que probablemente se sumarán el PP y Ciudadanos. Es decir, que se aprobaría en tal caso, y que sería como un amago de mocioncita de censura. Aunque parece que después no van a llegar a mayores consecuencias.

VAMOS a ser positivos: la ruina municipal del Ayuntamiento de Cádiz no es tan grave si se compara con el de Jerez. Tengamos en cuenta que aquí el problema principal es que faltan 9,8 millones de euros para cuadrar el presupuesto, y que David Navarro, el concejal responsable de la economía municipal, no ha conseguido vender todavía el hotel del Estadio, a pesar de que le está poniendo mucho interés, y mucho empeño, y mucho corazón. Pero también es verdad que aquí hay gente con muy mala leche, y venga a decir que el hotel está sobrevalorado, y que el sitio es malo, y venga a fastidiar para que no lo compren ni por equivocación.

ASÍ como hemos descubierto que había un Cádiz Norte y un Cádiz Sur, para que Manolito Santander volviera al podio de las chirigotas, se deberían patentar las denominaciones Puente Nuevo y Puente Viejo. Fíjate, Martín Vila, que te lo estoy poniendo fácil, pues al predominar los nombres populistas, no sería necesario quitarle el puente a José León de Carranza, ni tampoco a la Constitución de 1812. Con decirles el Puente Nuevo y el Puente Viejo, todo el mundo sabe a lo que nos referimos. Pues ya se conoce que en Cádiz sólo hay dos puentes. El segundo, gracias a Dios y a Teófila Martínez, que se empeñó mucho y lo ha disfrutado poco.

HA regresado el Juan Sebastián de Elcano. Sigue en plena ebullición el festival No sin Música. Cádiz está viviendo un finde como de Gran Regata, sin serlo. Podemos tener eventos exitosos, pero lo siento: todos los años no hay una Gran Regata. Sin embargo, la buena gente se ha acostumbrado. Creen que son como el Trofeo Carranza, que se organiza todos los veranos. Un Tricentenario de la Casa de la Contratación, sin una Gran Regata, saldría perdiendo en la comparación odiosa con el Bicentenario de La Pepa, que sí la tuvo. Así que nos ha quedado una Regatita, un cierto ambiente, con el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, que aporta prestancia. Lástima de que no haya podido acompañarlo el Amerigo Vespucci italiano, que siempre levanta pasiones.

EN España existe la teoría de que las diputaciones provinciales son ricas y los ayuntamientos pobres. A eso contribuyen decisiones como la que adoptaron en el pleno celebrado en Tarifa: modificar el presupuesto para subvencionar con 100.000 euros los desplazamientos de seguidores del Cádiz CF en la próxima temporada. La decisión fue votada a favor por el PSOE de Irene García, que se considerará sucesora de Francisco González Cabaña, con todas sus consecuencias, inclusive la de forofo amarillo. En Jerez protestaron de inmediato. Raúl Ruiz-Berdejo, portavoz municipal de IU, dijo que a la Diputación de Cádiz “se le veía el plumero”. Pero lo más curioso es que a muchos cadistas también nos ha parecido un bastinazo.