PARA Cádiz, su equipo de fútbol es más que un club. Es una de las tres C que conforman el arquetipo festivo de la ciudad. Con sus tópicos y sus curiosidades. Terminó una temporada en la que el Cádiz CF se ha reencontrado con la Segunda División. Aunque una parte de la afición tiene delirios de grandeza, la Segunda ha sido históricamente el lugar natural de Cádiz, que en el elenco de ciudades españolas no está entre las 20 más pobladas. Es cierto que la Bahía, junto con Jerez (donde no todos son cadistas, se supone), suma unos 700.000 habitantes. Y que esa es la cifra de Sevilla, según su padrón, que cuenta con dos equipos en Primera, uno de ellos finalista de la Conference League. Aunque Zaragoza tiene los mismos habitantes que Sevilla y ha estado a punto de ver a su club en Segunda B.

SIEMPRE que se habla o escribe de Manuel de Falla aparece por algún lado que la gente lo considera granadino, a pesar de que nació y vivió sus primeros años en Cádiz. También salió, de pasada, este típico tópico en Unicaja, en la presentación del libro El árbol sonoro de Manuel de Falla, que ha escrito el poeta, musicólogo y académico gaditano José Ramón Ripoll, otro que gran parte de su carrera la ha hecho en Madrid. Para cualquier persona de la cultura gaditana lo peor que puede hacer es quedarse en Cádiz perpetuamente. Y eso valía también para Manuel de Falla, que no sólo vivió en Cádiz y en Granada, sino en otras ciudades y países que le dieron su universalidad.

HOY se cumplen dos años desde las elecciones municipales en las que el PP recuperó la Alcaldía de Cádiz. La lista encabezada por Bruno García ganó por la mínima. Consiguió 14 concejales de los 27 que forman el Ayuntamiento. El PSOE obtuvo 7 ediles y Adelante Izquierda Gaditana se quedó con 6. La lista de los sucesores de Kichi pasó a ser la tercera. Y eso no está de más recordarlo, porque ni siquiera son el principal grupo de la oposición, a la que se supone liderada por el PSOE. El PP ganó por los pelos. En el último concejal estuvo su triunfo y la recuperación del Ayuntamiento. Y ese detalle de la victoria mínima es el más importante de todos. El alcalde, Bruno García, lo ha tenido en cuenta.

EN Cádiz se oyen quejas por la falta de espacio, a la que se atribuyen todas las desgracias de la ciudad. Y, sin embargo, hay terrenos que no se aprovechan, como los de Puntales para el Hospital. O los de Tolosa Latour para la Ciudad de la Justicia que no se construyó. O los de la Zona Franca, donde quedan opciones que no terminan d cuajar. Y otros que harían la lista interminable. Y entre ellos, faltaría más, está el de Puerto América, que forma parte del desperdicio en que se convirtió la Punta de San Felipe, que sigue siendo un experimento fallido. Casi todos los espacios desaprovechados de Cádiz tienen algo en común: dependen de los poderes públicos.

YA apenas se habla del Área Metropolitana de la Bahía de Cádiz, aunque la mancomunidad al parecer sigue existiendo. Ya no es como hace 25 años, cuando se hablaba y se escribía mucho de la Gran Ciudad de la Bahía, que se iba a formar con 700.000 habitantes, uniendo a los municipios de Cádiz y Jerez con su entorno de San Fernando, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Chiclana y Rota, que están todos a poca distancia entre sí, y hasta se les pudiera unir, ya puestos, Sanlúcar de Barrameda y Chipiona; o incluso Arcos y Medina Sidonia, y Vejer y Conil, aunque entonces nos meteríamos en lo que se denomina La Janda. En fin que esta provincia es muy rara. Todo está cerca, pero lejos. Metropolitano nos suena al Atlético de Madrid.