EN Cuaresma parecen aún más dolorosos los fallecimientos de cofrades. Es lo que ha sucedido con Fernando Baquero Santor, que no sólo fue hermano mayor del Beso de Judas, sino uno de los cofrades imprescindibles para entender la evolución de una hermandad, que asentó su identidad, hasta ser una de las que más crecimiento ha tenido en los últimos 30 años. Una hermandad pobre, y hasta marginada en sus inicios, que gracias a la gestión de algunos cofrades, entre ellos Fernando Baquero, encontró su tiempo y su espacio. Cuando se cumplen los 100 años del Lunes Santo, es oportuno recordar algunos datos de su historia.

LA belleza puede ser el camino más corto para llegar a Dios. O, al menos, para acercarnos. Algunos pensarán que el camino más corto es el amor. Pero no hay nada más bello que el amor y la entrega absoluta. La muerte de Manuel Palomino ha sembrado la tristeza en la víspera del primer viernes de marzo, cuando se dispone Jesús Nazareno para la veneración, y la mítica vira de sol dorado, que glosó Joaquín Romero Murube, nos anticipa la cercanía de la Semana Santa. Palomino fue mucho más que el gran prioste que ejerció como maestro de priostes. Palomino fue un prototipo del cofrade total, en su caso más proclive a la práctica que a las teorías. Su legado es inmenso, porque marcó un antes y un después. Para lo que se hace y para lo que ya no se volvió a hacer.

EN los últimos años han proliferado los vía crucis de hermandades con sus titulares por las calles de las feligresías. Ya se publican guías de vía crucis. Algunos cofrades han llegado a decir que hay una proliferación excesiva. Quizás se ha olvidado que el origen de la Semana Santa sevillana está en un vía crucis, el de la Cruz del Campo, que comenzó a celebrarse en el siglo XVI, en la Cuaresma de 1521, por iniciativa del marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, entonces propietario de la Casa de Pilatos. Este vía crucis se mantiene, aunque ahora no es callejero, sino que se organiza el primer viernes de marzo en el interior de la Casa de Pilatos. Y es de justicia elogiar al duque de Segorbe, Ignacio Medina, que como responsable de la Casa de Medinaceli, mantiene a la Pía Unión y lo organiza, en colaboración con el Consejo de Hermandades y los hermanos mayores, que son miembros natos.

l Las Aguas adquirió la imagen de Álvarez Duarte y no hizo ningún encargo al imaginero de Carmona

EN las últimas semanas se han difundió y publicado en diversos medios de comunicación unas declaraciones de Francisco Buiza, según las cuales él sería el autor de la Virgen de Guadalupe. Así parece decirlo en unas grabaciones de cinta magnetofónica, realizadas en 1977, sin aportar ninguna prueba al respecto. A partir de difundirlas, se han deslizado dos falsas versiones. Una que Luis Álvarez Duarte le habría robado el rostro de una dolorosa a Buiza, que sería el verdadero autor. Y otra que Álvarez Duarte, que era discípulo de Buiza y estaba en su taller como aprendiz, estaba haciendo una dolorosa que Buiza le ayudó a remodelar, y que después, cuando supo que Buiza tenía casi cerrado el contrato con la Hermandad de las Aguas para tallarles una dolorosa, se dirigió a la hermandad para ofrecerle la suya en la que le había intervenido Buiza.

LA mañana sevillana del 15 de agosto pertenece a la Virgen de los Reyes. Pasan los años, cambian las generaciones, oscilan las modas y las costumbres, pero permanece fiel la devoción más entrañable, sutil y emotiva. Bastaría ese testimonio de amor, que se renueva de año en año, para considerar a Sevilla la tierra de María Santísima. El 15 de agosto, desde la madrugada, Sevilla vuelve a ser la Nazaret andaluza. Por los caminos del Aljarafe, se ha recuperado la tradición de peregrinar a la ciudad, para llegar a las primeras misas del alba en la Catedral. Los ojos somnolientos de los fieles despiertan con la luz brillante de su mirada y todos los esfuerzos quedan justificados.