ENTRE todos los misterios de la Flagelación que salen en la Semana Santa andaluza, ninguno tiene una columna como la de Cádiz. Es una obra de arte histórica, documentada y autenticada por sí misma. En la base de la pieza, se indica que el capitán Simón de la Sierra y Fonseca y el capitán Velázquez Larios, fundadores de la Archicofradía del Stmo. Cristo de la Columna de Cádiz, donaron esta columna, en el año 1666. También está muy clara la autoría: “Franco Zuarez me fecit en México”. El año pasado se cumplieron los 350 años de esa columna de plata.

EN la tarde del Lunes Santo de 1954 se abrieron las puertas de San Francisco y comenzó a salir la cofradía del Nazareno del Amor. Hubo un momento de expectación, al que siguió la sorpresa: el Señor lucía ese año una túnica blanca. En 1952 y 1953, en las dos procesiones que marcaron el origen de la cofradía, el Nazareno fue vestido con túnica morada. Sin embargo, por esas curiosidades que se convierten en leyendas cofradieras, aquella imagen, que salía sobre el antiguo paso de Afligidos, pasó a ser desde entonces el Nazareno Blanco (y franciscano) de Cádiz.

EN aquellos años, cuando salía del Carmen, cuando la cruz de guía se asomaba a la Alameda, nadie imaginaba que volvería la memoria a detenerse en otro pasado más remoto. Nadie imaginaba que volvería a encenderse la candelería del Amparo en San José, que la palmera rozaría contra una puerta que había sido la suya, que unos niños con palmas saldrían ilusionados a la Avenida, mientras sus abuelos recordaban viejas tardes, cuando ellos hicieron lo mismo. ¿Y cuándo fue? En otro siglo. No salían de San José desde 1974. Por eso, hoy se refresca un pasado que nos parecía remoto. Y se cubrirá de nostalgia un jardín olvidado, a la vera del mar.

FUE precisamente Karl Marx (inspirador del marxismo al que muchos marxistas no han leído) quien alertó de las contradicciones del capitalismo. Después no pocos teóricos (que sí lo habían leído) alertaron de contradicciones axiomáticas irresolubles en el pensamiento marxista. Pero lo que nadie sabía es que en el Ayuntamiento de Cádiz los dos grupos pseudomarxistas (¿o son pseudomarxianos?) que lo gobiernan caerían en contradicciones sobre un asunto tan ajeno como la Semana Santa, hasta forjar una nueva doctrina: el surrealismo municipal. Su gran impulsora es la concejala Eva Tubío, máxima responsable de la cultura gaditana. Otra cuestión para analizar.

ODIO los artículos sobre las banderas. Más que nada porque algunos utilizan las banderas como elementos de odio. Justamente para lo contrario de lo que deberían servir. Pero, sobre todo, me fastidian estos artículos porque podríamos tratar asuntos más interesantes. Sin embargo, Cádiz apenas sale en los medios de difusión nacional por chorradas como esta, que denotan el bajo nivel de su Ayuntamiento. Desde dentro de la ciudad no se dan cuenta, pero cuando se viaja comprobamos que la imagen de Cádiz se está deformando. Hasta un punto que ya es perjudicial. Cádiz siempre despertó simpatías, pero ahora sirve de cachondeo.