LA buena gente dice: “las obras del Paseo Marítimo, con su carril para patinetes, digo para bicis, es lo mejorcito que hizo el Ayuntamiento de Kichi en sus cuatro años anteriores”. La mala gente dice: “Para una cosa que hizo el equipo de Kichi medio bien, resulta que es una obra de la Junta de Andalucía”. Yo no le quiero quitar la ilusión a Martín Vila, que está con el Paseo Marítimo como un niño con zapatos nuevos. Eso se decía antes, la verdad, ahora se dirá como una niña con zapatillas de Vans o de Converse nuevas. Por no dispersarnos, se debe reconocer que es una obra. Y que en Cádiz hemos visto tres obras en cuatro años, por lo que tiene un valor sustancial. Pero…

ESTAS cosas sólo pasan en Cádiz. Son patrimonio de la Humanidad gaditana. Ahora resulta que la Dama de Cádiz era un tío, y que el fenicio del sarcófago era una tía y que le dieron un cambiazo. La buena gente pregunta: ¿Por qué no lo dijeron? ¿Cómo es posible que este hallazgo científico se mantuviera en secreto casi 40 años? Y se ha revelado por casualidad. Pues, entiéndanlo ustedes. No lo dijeron porque esto es Cádiz y aquí hay que cantar. Si se hubiera conocido en los años 80, con los cuplés tan verdosos que escribían en el Carnaval de entonces, se hubieran puesto morados, como si fueran de Podemos, que entonces no existía. No lo dijeron por no propagar a las naciones carnavalescas, urbi et orbi, para general cachondeo, que la Dama de Cádiz es un tío.

EN Cádiz triunfó el populismo porque es una ciudad populista. Se está viendo en el debate de los sueldos. Quienes lean el Diario pueden llevarse impresiones confusas, según las declaraciones de los políticos municipales. El Ayuntamiento parece una sucursal de Cáritas Diocesana. Para empezar está el sueldo del alcalde. Teófila Martínez ya decía que se lo ahorraba al Ayuntamiento de todos los gaditanos, pero cobraba un sueldo de diputada del Congreso o de parlamentaria andaluza. Después, cuando entró José maría González Santos como alcalde, lo nombraron diputado provincial y dijo lo mismo. Le ahorraba el sueldo al Ayuntamiento, porque lo pagaba la Diputación. Y, además, hacía una donación, según el código ético de Podemos, para que no se diga que nuestro Kichi cobraba más de 60.000 euros al año. O sea, que era rico, según los baremos podemitas para el IRPF.

HUBO un tiempo en el que el Gobierno central y la Junta de Andalucía construían autovías. En general, puede que los tiempos del PP de José María Aznar y de la Junta de Manuel Chaves fueran los años de los huevos de oro para las infraestructuras. De aquellos tiempos de finales del siglo XX y la primera década del siglo XXI, no sólo heredamos sonados casos de corrupción, sino también obras públicas importantísimas. Sin ellas,  ahora la provincia de Cádiz sólo estaría un poco mejor que en los tiempos de las diligencias y los bandoleros. Pero algunos proyectos se quedaron pendientes. Entre ellos, dos autovías imprescindibles: la de Vejer a Algeciras y la de Arcos a Antequera.

CONOZCO personas, incluso muy de derechas, que te sueltan: “Nuestro Kichi ya no es lo que era”. Es una afirmación extraña, pues sigue siendo alcalde de Cádiz, incluso más reforzado. Pero se refieren a que cuando llegó parecía un cruce de Fermín Salvochea con el Che Guevara, era el líder de los revolucionarios gaditanos. Ahora él tendrá sus ideas, se supone que no las ha cambiado, pero ha perdido una parte del toque agreste y selvático. Es decir, que se le nota ya la civilización occidental del poder, que no sólo corrompe a los malos, sino que templa a los buenos. Y, además, que si tiene un equipo de fútbol de asesores, 11 en total, en algo se notará. Parece que progresa adecuadamente, si bien despacio.