NOS acercamos a los días de alto riesgo. Anuncian medidas de emergencia. Las primeras vienen originadas por el partido de fútbol que disputarán el Cádiz y el Málaga mañana, a las cuatro de la tarde. Ha sido declarado de alto riesgo, a causa de las fraternales relaciones de enemistad entre los ultras de ambas aficiones. Es curioso que con los equipos de Jerez en Tercera División, y con los de Sevilla en Primera División, a los amantes de la rivalidad extrema sólo les queda el Málaga para pelearse. Es una necedad, porque en la vida cotidiana las relaciones con Jerez, Sevilla y Málaga se hacen con fluidez y naturalidad, sin odios. Y la semana siguiente llega el Carnaval.

A nuestro alcalde Kichi le ha tocado la lotería política, con permiso de las casas de apuestas. Ya no es podemita, pues seguirá los pasos de su pareja Teresa Rodríguez. Ella se ha divorciado en las vísperas del día de los Enamorados, precisamente, pero no de él, sino del otro. Esta sagrada familia política tiene sus ideas, y estaba hasta el gorro de Pablo Iglesias, igual que El Coletas (como lo llaman, por abreviar) de ellos. La noticia es buena para todos. A partir de ahora nuestro alcalde Kichi hasta podría salir en las procesiones (aunque no sea la del Cascana), si le apeteciera, ya que no incumplirá el código ético ni las censuras de Podemos. A partir de ahora los códigos los pondrán ellos. Podría salir hasta vistiendo chaqué en el Corpus, aunque no llegará a tanto.

EN las últimas semanas, Teresa Rodríguez es noticia. No por su labor de oposición en el Parlamento de Andalucía, sino por la oposición interna que ha ejercido en Podemos. Ha decidido no presentarse a la reelección como lideresa andaluza, lo que supone divorciarse del partido de Pablo Iglesias. Teresa ya no será podemita, sino que se irá a buscar otro rumbo. Adelante Andalucía se integró a regañadientes (y gracias a IU) bajo la marca Unidas Podemos para las últimas elecciones generales. Sin embargo, el debate se había recrudecido. Ni los podemitas fieles a Iglesias quieren a Teresa, de la que están hartos, ni a ella le interesa seguir.

VIVIMOS unos tiempos difíciles, aunque los hubo peores. Sin embargo, ahora, desde la gestión globalizadora de la sociedad (ese Vaticanillo laico que impone lo bueno y lo malo) se dedican a acongojarnos todos los días, con catástrofes, desgracias y ruinas de las más diversas, que van a venir dentro de poco... Si ustedes no lo remedian. Esto es importante, repito: si ustedes no lo remedian. Pues detrás del acongojamiento, hay una finalidad, que hagáis esto o lo otro. Empezaron por la política, pero después hemos llegado a la sanidad, el medio ambiente, la vida en general, que es una porquería, comparada con la de antes. Aunque los pensionistas aumentan y la Seguridad Social lo nota.

POR vez primera en la historia reciente, los dos Cádiz, el de Teófila Martínez y el de Kichi, se han puesto de acuerdo en algo. Me refiero al Plan de Usos para el Puerto, que permitirá disponer de 335.000 metros cuadrados para integrarlos en la ciudad. A eso se le ha dado un nombre adecuado: suelos de oportunidad. Algo que se conseguirá (no lo olvidemos) gracias a la nueva terminal de contenedores, que aporta un amplio espacio ganado al mar para uso portuario, colindante con el astillero de Navantia en Cádiz, a la vez que liberará los terrenos del muelle Reina Sofía. Más allá de los tecnicismos, Cádiz se va a encontrar con una oportunidad.