EN el Cádiz playero nunca hubo viviendas con fines turísticos, que suena cursilísimo, sino pisos y apartamentos para veraneantes. Esto es así desde que empezaron a construir edificios de altura en el Paseo Marítimo y sus alrededores, en los tiempos de José León de Carranza y de Jerónimo Almagro como alcaldes; y ya fue un no parar, que siguió después, con Emilio Beltrami de alcalde; hasta que terminaron lo poco que quedaba, ya en la democracia, con Carlos Díaz y Teófila Martínez. De modo que en el Paseo Marítimo no hay sitio para nuevos apartamentos turísticos. Y para un terreno que existe, con fines hoteleros, en el antiguo Tiempo Libre, no son capaces de ponerse de acuerdo.

ES lógico que la gente piense: ¿para qué queremos la sociedad de Cádiz 2012 si estamos en 2018? Parece que lo normal es cargársela. Pues no, es lo anormal. Porque hay que explicarlo. A lo mejor el nombre ha perdido actualidad, pero los objetivos que existían cuando crearon la sociedad iban mucho más allá del Bicentenario. Estaban orientados a conseguir que Cádiz tenga una vinculación activa con Iberoamérica, recuperando lo que existió otros tiempos, y procurando vías alternativas para una ciudad en decadencia. Es decir, buscar nuevas oportunidades para la economía, las empresas y la cultura de Cádiz, orientadas a América.

CON la muerte de José Luis Ruiz Nieto-Guerrero, se ha quedado Cádiz sin su último gran capillita de otros tiempos. Me refiero a tiempos en los que ser capillita no era lo mismo que ser cofrade, sino algo más, como la pertenencia a una orden (religiosa, por supuesto), que mantenía a duras penas una Semana Santa diferente de la actual. Como sabemos los que le conocíamos (y como destacó ayer Pablo M. Durio), José Luis era un hombre ajeno a las pompas y las vanidades del mundo cofrade. Nunca buscó cargos, ni el relumbrón. Al dolor de su muerte, se une la tristeza de que se ha llevado muchos secretos. Nunca escribió el gran libro de la Semana Santa de Cádiz que todos esperábamos y que sólo él podía dejar como herencia.

SE viene hablando desde tiempo inmemorial de la integración del Puerto de Cádiz en la ciudad. O puede que sea al revés, nos entra la duda. Con tal fin, como el presidente de la Autoridad Portuaria, José Luis Blanco, se lo ha tomado en serio, se organizó un evento y expusieron los proyectos. Sobre ese asunto, estamos a verlas venir. Viendo las reacciones, parece que van a construir allí las Mil Viviendas portuarias. Sin embargo, es curioso que apenas se habla de otra integración: la de San Severiano en la ciudad. Esa zona tiene mala suerte desde la Explosión de 1947. Cualquiera que pase por allí, y no esté al tanto de la peculiar idiosincrasia gaditana, pensará que los efectos de aquella catástrofe todavía no se han remediado.

LA base naval de Rota se ha impuesto al cuartel general de Roma para acoger Atalanta, la más importante operación militar de la UE. Todavía no es oficial, la decisión se hará pública en julio, pero la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, ya lo anunció el lunes con mucho entusiasmo. Eso demuestra que Pedro Sánchez, a pesar de que está ahí gracias a Podemos, en lo militar va con el bando bueno, que es el de la OTAN de entrada. A pesar de todas las marchas contra la base de Rota que han organizado los de IU (y supongo que también los podemitas contrarios a las corbetas), esta base cumple una función importante. No sólo para las operaciones militares de los yanquis. También para operaciones solidarias como Atalanta, entre cuyos objetivos está luchar contra los piratas del Océano Índico para que lleguen los alimentos enviados a Somalia.