PONER puertas al mar siempre se ha considerado como una tontería, peor que al campo. Pues lo mismo se puede decir de las playas gaditanas, cerradas al baño. No confinen también a la mamá naturaleza, ya puestos a regular todo, y a prohibir lo que se les antoja a tontas y a locas. El tiempo meteorológico condiciona a su modo. Si llueve, como en esta semana, la gente no va a la Caleta. Pero cuando apriete el calor, tenerlas cerradas no será un lujo, sino una carajotada más. Y, sobre todo, que no se pueden vincular las aperturas de las playas a los hoteles, como pretende el vicepresidente de la Junta. Juan Marín. Porque las playas son independientes.

EL estudio de seroprevalencia que ha encargado el Gobierno es como una encuesta del coronavirus. Esta no la gestiona Tezanos, el del CIS, sino el Instituto Carlos III y el Centro Nacional de Epidemiología. Los resultados confirman lo que se intuía. Y también cuáles son las provincias más y menos afectadas. De ahí se pueden deducir los principales errores cometidos. En esta encuesta, se queda Cádiz como paraíso virginal para el coronavirus. Entre las seis mejores provincias de España. Sólo aparecen como casos positivos el 1,7% de sus habitantes, por lo que están sin inmunizar el 98,3%. Con estos datos, se puede dar por segura otra oleada de coronavirus en otoño-invierno. Cádiz está muy lejos de lo que se denomina inmunidad de rebaño (me encanta lo de rebaño, que viene como anillo al dedo), así que sálvese quien pueda.

VAMOS a empezar como en el programa del oyente: este artículo se lo dedico al vicepresidente de la Junta, Juan Marín, que es el responsable del turismo en Andalucía, y que es de los pocos ciudadanos que pueden viajar entre Sanlúcar de Barrameda y Sevilla, al ejercer un cargo público esencial. La mayoría de los bares sanluqueños permanecen cerrados, ya que los sevillanos no pueden viajar a Sanlúcar. Aunque ambas provincias están en la misma fase 1. Aunque la hostelería y el turismo de la costa de Cádiz tienen dependencia de la circulación entre las limítrofes. Aunque, si fueran vascos, sí que podrían viajar, eso seguro, porque los seis votos del PNV valen su peso en oro. Y porque los 10 votos de Ciudadanos, el partido de Juan Marín, se los han regalado, sin pedir nada para su Sanlúcar querida. Ahí quedó.

EN el Carnaval de 1989 participó ‘Tras la máscara’, una comparsa de Antonio Martín, el legendario autor. Volvía tras un año sabático y tres primeros premios, por lo que quedó segundo. En aquella comparsa salían históricos componentes, como Catalino, Caracol, El Gallego, El Búho (hermano del Selu), Mc Gregor, Pedro Ramos, etcétera. Cantaron un mítico pasodoble a un niño que se suicidó por sacar malas notas, algo que hoy no se entendería, pues van a aprobar todos. Han pasado más de 30 años de aquella comparsa, que cantó en el Teatro Andalucía (cuando estaban restaurando el Falla), y hoy la recordamos, porque de la máscara hemos pasado a la mascarilla. En Cádiz debería ser obligatoria: la mascarilla es muy gadita.

EL caso del concejal del PSOE de San Fernando que arremetió contra los medios de comunicación privados en Twitter, y defendió que el poder público controle la información, tiene una importancia relativa, pero es sintomático. Ya se sabe que el concejal en cuestión, Ignacio Bermejo, lo retiró y pidió disculpas. Se supone que porque se lo exigieron otros compañeros, ya que una afirmación semejante no es un malentendido. No vamos a pensar que escribe a tontas y a locas. A una persona que dice eso, el PSOE lo debería expulsar de inmediato (encajaría mejor en una organización marxista-leninista), pero como rectificó, se le ha dispensado. Por otra parte, es el séptimo teniente de alcalde isleño. No es un líder nacional del PSOE.