A pesar de que se acabó lo que se daba en agosto, las costas de Cádiz siguen con mucho ajetreo. Las pateras están imparables y les marcan goles por la escuadra al SIVE del Estrecho todos los días. Se debe reconocer una habilidad muy importante a las mafias que las botan en Marruecos. Los servicios de pateras son ya más variados que los catamaranes de la Bahía. Desde que Pedro Sánchez decreta en la Moncloa (ha dado esa casualidad), las pateras llegan a todas las playas: ayer a Valdelagrana, justo en la confluencia con la playa de Levante y los Toruños, y a la Mangueta, y a Tarifa, y a Trafalgar, y también a los Caños de Meca, y también…

EN las próximas elecciones municipales de mayo de 2019, se supone que estará presente el partido, marea, o lo que sea, denominado Adelante Cádiz. Sería la versión gaditana del grupo formado por Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. Ya  anunciaron que no sólo se presentarían a las elecciones autonómicas con la denominación Adelante Andalucía, sino que también se formaba para las elecciones municipales. En esa confluencia, coalición, o lo que sea, estarán presentes Podemos de Andalucía e Izquierda Unida, básicamente, pero también partidos minoritarios como los ecologistas de Equo y los andalucistas de Izquierda Andaluza y Primavera Andaluza. Suponiendo que estos últimos partidos tengan algunos militantes en Cádiz dispuestos a figurar en esa lista.

EL espectáculo de Ricky Martin en el puerto de Cádiz puso el colofón al verano, le dio la extremaunción al mes de agosto (ya nada será igual), y demostró que no es lo mismo programar un cantante famoso que otro de medio pelo. Ricky Martin abarrotó todos los aparcamientos del casco antiguo de Cádiz en la noche del viernes. Lleno en Canalejas, en San Antonio, en el Campo del Sur, en el Tenis, en Valcárcel, en el Campo de las Balas y dos o tres plazas libres que quedaban en Santa Bárbara. Si hubiera existido el aparcamiento de la plaza de Sevilla, seguro que se llena. Ricky debería ser nombrado presidente de honor de Emasa. No se recuerda nada igual desde el domingo de Carnaval.

POR fin en Bruselas se han interesado por los problemas auténticos de los ciudadanos. Juncker, en nombre de la Comisión Europea, confirmó ayer que no tendremos horario de verano y de invierno. El Parlamento Europeo debe pronunciarse, después de los resultados de una macroencuesta online como está mandado (no como la de las barbacoas), en la que han participado 4,6 millones de personas, resultando que el 80% de los participantes prefieren el mismo horario durante todo el año. Nada de cambios. En España, más del 90% no quiere el cambio de la hora. Ya, de paso, les podrían haber preguntado si querían el cambio de Pedro Sánchez.

SE suele decir en las tertulias que “el nacionalismo se cura viajando”. No está comprobado. Fíjense si ha viajado Puigdemont, que ha ido de Bélgica a Finlandia, pasando por Alemania para volver a Bélgica, y sigue igual de majarón. Ese tópico es una adaptación de otra reflexión de Pío Baroja: “El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando”. Posteriormente, lo del nacionalismo también se atribuyó a Miguel de Unamuno, no sé si por darle más hondura de pensamiento. En teoría, viajar sirve para conocer nuevas culturas y nuevas ideas. Pero en Cádiz viajar no sirve para nada, como lo demuestra que la concejala María Romay fue a Moscú y volvió hablando de la promoción del Carnaval “en el continente asiático”.