LO único que le faltaba al CIS era pronosticar en Andalucía. Así como tenemos a Ángel León, proclamado el chef del mar para la gastronomía, ahora se está haciendo famoso el chef del mal. Me refiero al chef del CIS, José Félix Tezanos, cuyos fogones se han especializado en la cocina del PSOE, que siempre sale ganadora. Eso es lo que dicen sus críticos. Y lo que parece, cada vez que sale una encuesta echando humo. En la cocina del CIS tendríamos PSOE con papas fritas a todas horas, no se comería otra cosa. Pero la última encuesta que ha presentado se resume pronto: es más de lo mismo. En Andalucía, el poder desgasta a la oposición. Y en Cádiz sale que el PSOE podría conseguir 6-7, con 3 de Adelante Andalucía (Podemos), 2-3 del PP y 1 de Ciudadanos.

NO somos insensibles. Un muerto ya es demasiado. Pero la culpa del naufragio de la patera cerca de Los Caños de Meca, en la que pueden haber muerto más de 20 personas, no la tiene Pedro Sánchez (como antes no la tenía Mariano Rajoy), ni el rey Mohamed VI de Marruecos, ni la Unión Europea. La culpa es de los que lanzaron al mar esa patera con más de 40 personas, sobrecargada y en condiciones extremas para sobrevivir, por lo que un naufragio era bastante probable. Unas 22 personas lograron salvarse, pero la otra mitad ha muerto. Por eso hay que aplaudir la detención y el encarcelamiento de los dos presuntos  patrones mafiosos que arriesgaron la vida de esas personas.

LA actual ciudad de Cádiz no existiría sin los militares españoles. Esto se entendió en 1596, cuando el asalto de los ingleses y holandeses, comandados por el conde de Essex y el almirante Howard, que saquearon la ciudad, incendiaron edificios y secuestraron a personalidades. Entonces quedó aún más claro que Cádiz debía ser una gran fortaleza, custodiada por murallas, baluartes y castillos, y defendida por una amplia guarnición militar por Tierra y Mar. Gracias a esa defensa, las Cortes se pudieron refugiar en Cádiz para sus reuniones constitucionales; y fue el bastión contra la invasión francesa en la Guerra de la Independencia, cuando las gaditanas se hacían tirabuzones.

CUENTAN las leyendas, y así lo he referido en varias ocasiones, que Fermín Salvochea se bañaba en la Caleta todos los días, incluso en invierno. Siempre que no estuviera en la cárcel o fugado, se entiende. Con esa prodigiosa actitud se le debería nombrar patrono (laico, por supuesto) del turismo de invierno. Si todos fueran como él, no cerrarían los hoteles del Novo Sacti Petri a principios de noviembre y mejoraría el paro estacional. Salvochea es un personaje interesante, y aunque adquirió fama por motivos políticos, fue también un higienista. Al bañarse todos los días, le hizo un gran favor a la causa anticapitalista. Demostró que no todos son unos perroflautas y unos puercos, como sostienen los más fachas, algunos de los cuales tampoco se bañan a diario.

ESTE hotel del Tiempo Libre, que hoy se rebautiza del Tiempo Perdido, es un clásico gaditano. Es compañero de promoción del Hospital de Puntales y la Ciudad de la Justicia. Pertenecen a la herencia de los proyectos incumplidos de la Junta de Andalucía en Cádiz que colean desde los tiempos de Manuel Chaves. Pero el Hotel del Tiempo Perdido tiene peculiaridades. Fue cerrado por un presunto brote de legionella el 14 de noviembre de 2007. El próximo miércoles cumplirá 11 años de total  abandono. No se sabe cuántos años más pasarán hasta que el primer turista haga el check inn en la recepción del nuevo hotel, en el día jubiloso de su inauguración.