EN la ciudad de Cádiz, siendo los últimos días del año 2018 (tercero de la era de Kichi), siguen apareciendo problemas de los más trascendentales. El último es el de la carpa. Volvemos a tener un importante debate ciudadano, acerca de dónde debe situarse. Por asuntos de menor enjundia, en los primeros tiempos del nuevo líder, organizaban mesas. Se entiende que mesas de trabajo, a donde sentaban a importantes hijos de la ciudad; no van a ser mesas para comer cigalas y langostas, como en el franquismo. Ahora las mesas están en decadencia, excepto en el Parlamento; y las consultas electrónicas han quedado mal vistas tras el fin de las barbacoas. Por lo cual faltan reaños (forma fina de decirlo) para hacer lo que conviene: cargarse la carpa casposa.

HOY, 28 de diciembre, todos los periódicos andaluces llevan la misma noticia en portada: “El cambio en Andalucía”. “PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox, van a gobernar”. “Juanma Moreno Bonilla, del PP, será el próximo presidente de la Junta”. “Marta Bosquet, de Ciudadanos, es elegida presidenta del Parlamento”. En fin… Hace un año, tal día como hoy, 28 de diciembre, si todos los diarios andaluces hubieran publicado estas noticias, no pocos indignados, incluso algunos altos cargos de la Junta, hubieran pensado: “A todos estos carajotes fachas se les ha ocurrido la misma inocentada”. Pero no. La vida da muchas vueltas. Ya lo cuenta el Evangelio. Esto ha sido como la parábola de las vírgenes necias.

HA sido muy comentado el desayuno de Navidad organizado en la mañana del 25 de diciembre, en el bar de la estación de ferrocarril de Jerez, donde se reunieron Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo por parte de Podemos y Unidos, respectivamente, bajo el lema de Adelante Andalucía, con Juan Marín, de Ciudadanos. Eso es lo que dicen algunas referencias. Aunque al lado de Marín, en la foto, se ve a otra señora, que era Elena Sumariva, concejala de Cs en Sanlúcar de Barrameda, precisamente. Es una señora que está asumiendo poder en la estructura regional ciudadana, al igual que la ganó Manuel Buzón, cuñado de Marín, y que forma parte de eso que algunos llaman el clan de la Manzanilla.

SE ha destacado  en el mensaje de Navidad del Rey su llamamiento a favor de la juventud: “La sociedad española tiene una deuda pendiente con nuestros jóvenes”. Algunos dicen que todos los discursos navideños del Rey son iguales, y que Felipe VI dice lo mismo que Juan Carlos I. Y, al final, siempre pasa lo mismo, que el PP y el PSOE, a los que más recientemente se unió Ciudadanos, se muestran  a favor de lo que dijo, mientras que a Podemos, IU y a los independentistas nunca les gusta. Yo lo entiendo, porque el Rey nunca dice: “Le vamos a dar la independencia a Cataluña en menos de un mes”. Ni tampoco: “La semana que viene voy a participar en una manifestación con los antifascistas y voy a pintar tres o cuatro escaparates”. Con lo cual el Rey es un hombre de orden.

EL niño sale a las calles, se abriga contra el frío, recorre iglesias muy adornadas, locales comerciales, sedes de fundaciones y empresas, también casas de hermandades. Allí se encuentra con otro Niño, que nació en un tiempo remoto, que vivió en una época de costumbres raras, cuando unos Reyes Magos seguían en sus camellos a una estrella que iluminaba un camino, cuando un ángel se colgaba en lo alto de un portal de Belén, cuando unos pastores pobres desabastecían sus despensas caseras para llevar alimentos solidarios al recién nacido. A su lado, está la Madre, está el padre que no es el Padre, están una mula y un buey, que al parecer remedian la falta de calor. El niño pregunta: “¿Y ese Niño quién es?”. Alguien le responderá: “El Hijo de Dios”. Puede que entonces el niño pregunte: “¿Y quién es Dios?”.