LA gente se ha dejado llevar por sus emociones. Hay memes y videos estupendos, como uno que se ve a un grupo en una peña (a día de hoy sigue prohibido, pero es un montaje), y en la televisión aparece Fernando Simón, que va diciendo los que entran en la siguiente fase: “En Andalucía, pasan Almería, Huelva, Sevilla, Cádiz…”. Y entonces, en la peña, todos gritan, se abrazan, locos de contentos, porque ‘El confín de Cádiz’, que suena a comparsa, ha pasado a la siguiente fase. ¡Ya estamos en cuartos de final! Y ha sido difícil, porque a Madrid le han dado un cajonazo; y se han quedado fuera de este exigente concurso Barcelona, que lo había pedido, porque no quería seguir, y Valencia, que se lo ha encontrado. Como Málaga y Granada, porque hay que fastidiar a algunos. En caso contrario, ese jurado no sería un jurado.

LO advierto: este no es el Lavapiés de Isabel Díaz Ayuso, que lo quería llevar (sin pies ni cabeza) a la fase 1, para abrir todas las tiendas, como si nada, sin conformarse con la del barberillo. Este lavapiés es otro, y netamente gaditano. Una de las máximas inquietudes de la ciudadanía de Cádiz es cómo van a quedar las playas en verano. Esto afecta a todos: a los empresarios y trabajadores de hoteles y chiringuitos, pero también a los parados y paradas, a los jubilados y jubiladas, a la gente que abarrota las playas, en general. Pues bien, resulta que una de las medidas que está contemplando el Mando Único de Pedro y Pablo es suprimir los lavapiés y las duchas, que consideran contagiosos. También quieren parcelar las playas, como se hacía antiguamente, cuando las criaturas construían sus propios chalesitos por un día, para la gran noche de las barbacoas.

EN Cádiz habíamos pasado de las barberías de la calle Nueva a las denominadas barber shop. Por medio quedó la eclosión de las peluquerías de señoras. En Cádiz había de todos los tipos: desde franquicias, como las que existen en otras ciudades de España, hasta las que abrían muchachas que se habían especializado en ese arte, las llamadas esteticién, que según la RAE son esteticistas. Hubo un momento histórico en que Cádiz encabezaba el ranking del paro (en eso seguimos igual o peor), y sin embargo todas las peluquerías estaban llenas. Tanto las unisex, como las de señoras o las de caballeros. Porque esa es otra curiosidad: a diferencia de los colegios, donde la educación diferenciada está pésimamente vista, en las peluquerías existe la segregación por sexos.

EN la provincia de Cádiz no sirve ninguna de las unidades de destino en lo universal. En las dictaduras (y en las democracias orgánicas, como decían en los tiempos de Franco) buscan que no se pierda lo esencial: mandamos nosotros y obedecen ellos. Las provincias no son un invento del franquismo, sino que venían del siglo XIX, con Javier de Burgos, en los tiempos de la regencia de María Cristina. No obstante, el franquismo utilizó las provincias para acabar con el separatismo catalán y vasco y los afanes autonómicos de otros territorios, que ya se habían intensificado en la Segunda República. La provincia sigue viva. Ahora se habla también de los distritos sanitarios, que tienen el peligro de convertirse en otra unidad de destino en lo universal. Es decir, alejarse de la realidad.

LOS datos del paro son más ruinosos todavía. Confirman la esencialidad del turismo, les guste o no. En el plan de la desescalada hay graves contradicciones. Esperemos que Pedro Sánchez las resuelva, antes de que sea demasiado tarde. Una de ellas es que están negociando en Europa la llegada de turistas, cuando sea posible, mientras que a los andaluces nos prohíben viajar de una provincia a otra, incluso con las mismas condiciones sanitarias. Es decir, que un sevillano o un cordobés no pueden venir a las segundas residencias, a los hoteles, a las playas gaditanas, hasta finales de junio, en el mejor de los casos. Mientras que en la provincia de Cádiz se puede viajar de una punta a otra, y no más. Ya se ha explicado que es una medida demencial. A la Junta de Andalucía no le gusta, pero se lo están tragando.