VA a resultar que el Ayuntamiento ha hecho un buen negocio vendiendo el edificio del Centro Cultural Reina Sofía a la UCA, para sede de su Rectorado. Mira por dónde, voy a escribir bien del alcalde González. En la entrega del premio del Baluarte del Carnaval a Juan Carlos Aragón (a quien envío un fuerte abrazo), me dijo en tono deportivo José Vicente Barcia, al saludarnos: “A ver si escribes bien alguna vez de nosotros”. O sea, de Podemos y de su alcalde anticapitalista. Yo le dije que algunas veces he escrito bien, no muchas, es verdad, pero tampoco da motivos. A las pruebas me remito, de cómo tiene la ciudad de Cádiz. En el caso del antiguo Gobierno Militar, todo hacía suponer que el rector, Eduardo González Mazo, le había dado un cobazo bien dado. Pero parece que no, porque le ha vendido un edificio lleno de fantasmas, según hemos leído en el Diario.

LA provincia de Cádiz tiene unas características urbanas, salvo excepciones en el interior, sobre todo en la Sierra y parte de la Janda. No forma parte de la España vacía, aunque algunos de sus municipios pierdan habitantes. Aquí no hay ningún pueblo de menos de 500 vecinos. Por el contrario, de sus 45 municipios hay 21 (casi la mitad) que tienen más de 10.000 habitantes, y hay ocho (Cádiz, Jerez, Algeciras, San Fernando, El Puerto de Santa María, Chiclana, Sanlúcar y La Línea), que superan los 50.000. Significa que es una provincia con demografía urbana, sobre todo en las dos Bahías y Jerez. Una provincia en la que cualquier partido mínimamente organizado debería presentar candidaturas en todos los ayuntamientos.

LA marca Kichi ha derrotado a la marca José María González Santos. Así lo ha reconocido la coalición Adelante Cádiz, al incorporar su apodo popular a la papeleta. Cuando llegó a la Alcaldía, resultó que a Kichi todo el mundo le decía Kichi, lo que aportaba un matiz de poca seriedad al personaje del alcalde. Otros decían que era una herencia del Carnaval, como si en Cádiz sólo le pusieran motes o apodos a los carnavaleros. Sin embargo, en la política local todo el mundo tenía el suyo. Véanse los otros candidatos: Juan José Ortiz es Juancho, Francisco González es Fran. El portavoz de Ciudadanos (ahora no adscrito), Juan Manuel Pérez Dorao, es Juanma. Pero ha sido sustituido por Domingo Villero como candidato, al que se le sigue diciendo Domingo, de momento.

PREMIAR a los fieles es una práctica tradicional en la política española. Más allá de las ideologías, algunos dirigentes convierten a sus partidos en clubes de amigos. Sin embargo, los partidos populistas llegaron predicando transparencia, nuevos tiempos, participación de las bases y un montón de cosas que se han pasado por el forro. Unos se han cargado las primarias y han utilizado el método digital que tanto criticaban. Otros tienen a las bases teledirigidas y bien controladas. En algunas primarias se descubrieron trampitas, y en otras no se han detectado pero se dan por supuestas. Sin embargo, al hacer las listas municipales en Cádiz, el caso de Vox es como el de Podemos hace cuatro años. Han preferido la fidelidad a la calidad.

EL Pacto Cádiz 2030 que ha propuesto Juancho Ortiz, candidato del PP a la Alcaldía, es una buena idea. Tiene el inconveniente de haber sido lanzada en un momento inoportuno, en pleno periodo de campañas, por lo que sus rivales lo considerarán electoralista. Habrá que esperar a de spués de las elecciones municipales para ver si los demás partidos y la sociedad civil gaditana son capaces de implicarse, lo que sería imprescindible para que tenga recorrido. Esta propuesta  se parece al Plan Estratégico Sevilla 2030. Es un compendio de buenas intenciones, aunque tal vez demasiado genérico e inconcreto, lo que se debe evitar en Cádiz.