EN esta pandemia los partidos políticos han perdido prestigio y credibilidad, por su demagogia y populismo. Pongo un ejemplo reciente, como se podría incluir otros. El PSOE gaditano, por medio de su portavoz, Mara Rodríguez, pidió al Ayuntamiento gobernado por Kichi que permitan que las terrazas puedan quedarse montadas desde las 18 a los 20 horas (cuando debían cerrar según las normas de la Junta, gobernada por PP y Ciudadanos), y lo justificaba porque “parece que las medidas de la Junta de Andalucía están especialmente encaminadas en castigar al sector hostelero”. No hará falta, porque ayer la Junta se enterneció y permitirá abrir “a las cafeterías”, aunque mantiene la prohibición de vender bebidas alcohólicas en ese horario.

LA iglesia del Carmen, de Cádiz, se construyó en el siglo XVIII, tras la llegada de los carmelitas descalzos. Las obras culminaron en 1762. Hasta 1964 no fue nombrada parroquia por el Obispado, entonces con Antonio Añoveros al frente. Quiere decir que transcurrieron más de dos siglos hasta ser erigida como parroquia; pero sí era un convento, lo más importante en su caso. Llegaron a residir allí más de 30 frailes carmelitas, y hasta fecha reciente no menos de cinco. Eso es preferible a tener una parroquia con un solo fraile residente en San Fernando. Por muy buena voluntad que ponga, como es el caso. El problema no es que la iglesia del Carmen deje de ser una parroquia, sino su futuro. Y, además, la división del barrio del Mentidero, que es troceado y repartido entre San Antonio y el Santo Ángel (Castrense).

DECÍAMOS antier que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente Pablo Iglesias, así como el alcalde Kichi en la ciudad de Cádiz, deberían ofrecerse voluntarios para vacunarse públicamente, y dar un buen ejemplo a los negacionistas. Es sabido que más del 55% de los españoles son partidarios de que no se vacunen ellos, sino otros, para ver qué pasa. Hay más partidarios de ser los últimos que de ser los primeros. El presidente Sánchez se ha arrancado con garbo, y le dijo a Pedro Piqueras en Telecinco que está dispuesto a vacunarse en público, si eso ayuda a que los españoles dejen sus recelos. Sánchez ha dicho “aquí está el tío”. Confirmando que le gusta ser el niño en el bautizo, el novio en la boda… ¿Y el difunto en el entierro? No, eso no. Pero le hace tilín tener su cuota de protagonismo.

HAY gente para todo. Algunos ya están preguntando: “Oiga usted, ¿quiénes serán los primeros en vacunarse en Cádiz? ¿El primero o la primera aparecerán en la portada del Diario? ¿Es verdad que Kichi se ha ofrecido voluntario para lavar su imagen? Vayamos por partes, que todavía no se sabe quiénes serán los primeros. Y que nadie empiece a formar colas delante del Hospital Puerta del Mar, con las sillitas de playa y los termos de café para las noches en vela, como si fueran a vender las entradas del Carnaval. ¡Tengan paciencia, que no se acabarán! No habrá reventa de vacunas, o eso esperamos. Y en cuanto a Kichi, no hay constancia de que se haya ofrecido voluntario para vacunarse públicamente. Kichi se bañaba en la Caleta, pero no es como Fraga en Palomares, tirándose pegotes y luciendo tipo con la bomba de los americanos.

SIEMPRE que anuncian nuevas medidas es para fastidiar a la gente. Mira lo que han montado ahora para las reuniones en las comidas de Navidad. Salvador Illa (ese señor que sigue siendo ministro de Sanidad, a pesar de los pesares) dio a conocer las nuevas medidas para las cenas y almuerzos de las fiestas navideñas, que básicamente pasan porque no se pueden reunir más de 10 personas (incluyendo niños) y nada más que de dos núcleos familiares que no convivan, además de que para desplazarse entre el 23 de diciembre y el 6 de enero desde otro municipio no perteneciente a la comunidad autónoma hay que demostrar que vas a reunirte con tu familia “o con allegados”, pero no se sabe cómo lo acreditas. Ni tampoco a quién se incluye en la categoría de allegado. Según el ministro, los de “una afectividad especial”. ¿Se incluye a los novios y las novias, los otros y las otras, los amigos y las amigas con derechos hasta dónde?