UNA de las principales aportaciones de las últimas décadas es el Palacio de Congresos de Cádiz. ¿Se imaginan  que no existiera? Sería un problema, no sólo por la falta de espacio para los congresos, sino porque es un recinto multiusos: para conciertos de música clásica, para Carnaval, para foros, para galas, para espectáculos y eventos. Los palacios de congresos no llueven del cielo. Este lo empezaron a construir a final de los 80, en una buena iniciativa de Carlos Díaz para rehabilitar la antigua Fábrica de Tabacos. Si bien, tras vicisitudes y retrasos, no fue inaugurado hasta 1997, cuando ya era alcaldesa Teófila Martínez, que cortó la cinta junto al entonces príncipe Felipe. El Palacio de Congresos, con el discurrir de los años, ha sido el barómetro de la crisis económica.

TRAS la polémica por las cinco corbetas de Arabia Saudí, siguen los ecos sobre los astilleros militares de la Bahía. Lo primero y principal debería ser que Cádiz no se avergüence de su pasado, su presente y su futuro vinculado a la actividad militar. Es otro complejo estúpido, derivado de lo que ya sabemos. Así como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha considerado “facha” al almirante Pascual Cervera y le ha quitado una calle (a pesar de que combatió en la guerra de Cuba contra los yanquis, y murió antes de que surgiera el fascismo), otros analfabetos siguen considerando que el Ejército español lo fundó Francisco Franco, o algo así. Sin embargo, la defensa militar existe desde tiempos remotos. La historia de Cádiz evidencia que, por su emplazamiento, siempre ha estado vinculada a los militares y ha sido una plaza estratégica.

CÁDIZ no tiene nada en el Patrimonio de la Humanidad, aunque sí muchas ganas de que la Unesco le incluya algo. De vez en cuando se vende una moto y, de paso, dicen que vamos a pedir esto o lo otro. Pero, a la hora de la verdad, no se pide nada, o no se pide bien, o en la Unesco disimulan y dicen que el plazo está cerrado, y no cuela Por eso, hay que situar las cosas en sus justos términos. Ahora el gobierno local del Ayuntamiento de Cádiz dice que van a pedir en el próximo pleno que comiencen los primeros pasos para que el conjunto de los castillos y las murallitas de Cai sean Patrimonio de la Humanidad. ¡Ojalá! Pero si leemos la letra pequeña, veremos que tiene trampita. De momento, lo que quieren es que Costas ejecute obras en los castillos y las murallas, antes de que se caigan a pedazos y se conviertan en patrimonio inmaterial.

TODOS los gobiernos (incluidos los ayuntamientos) dejan lo mejor para el final. Esto lo explicó en público Cristóbal Montoro, con ese desparpajo tan suyo: al principio, las medidas más impopulares; al final, las medidas más populares y vistosas. Así los ayuntamientos dejan lo mejor para el último año. Menos en Cádiz, donde los presupuestos aprobados para 2018, han ido a la baja y a peor. Se ha destacado el acuerdo del PSOE con Podemos e IU. El pacto de Fran González con el otro González, José María, y con Martín Vila tiene un significado político evidente. Sin embargo, el presupuesto aprobado es bastante restrictivo y chungo. Con esas cuentas culminarán cuatro años nulos.

SIEMPRE nos quedará Canarias, que se ha convertido en el último bastión de los barcos de pasajeros que salen del puerto de Cádiz. Siempre es un decir, nunca se sabe, pero sí al menos hasta 2020, tras renovarse la concesión a Trasmediterránea por dos años más. Esos barcos, que todavía transportan a pasajeros (además de mercancías) son la evocación postrera del esplendor perdido del puerto de Cádiz, cuando zarpaban los barcos a Veracruz, a Cartagena de Indias, a La Habana, a Montevideo, a Manila, a esos destinos que perdimos con el paso del tiempo, cuando el avión se consolidó como un invento mortífero para el tráfico marítimo de pasajeros.