POCAS ciudades habrá tan rácanas y cicateras con sus mejores hijos como Cádiz. Puede que algunos carnavaleros hayan sido homenajeados póstumamente, a lo grandísimo. Pero aquí lo más común es que el muerto va al hoyo y el vivo al bollo. Olvidan a los que no les interesan. Todo lo anterior va porque en Cádiz falleció la semana pasada Julio Ramos Díaz. Era mucho más que un ex decano del Colegio de Abogados, un ex hermano mayor de Buena Muerte o un ex colaborador jurídico del Obispado. Era uno de los gaditanos más ilustres que quedaban, y debería tener el máximo reconocimiento de su ciudad. Pero, claro, con un problema: estaba por encima de las dos Españas, cuyas miserias había sufrido, y al margen de los partidos políticos. Se guiaba por su conciencia.

HOY es la fiesta de la Virgen del Rosario, patrona de Cádiz. Día festivo local. La Virgen no saldrá en procesión, al reencuentro con los gaditanos, pero la podrán ver en el altar de su paso en Santo Domingo, y se mantienen los demás actos, con las adaptaciones necesarias por las normas del coronavirus. Además habrá un evento literario y musical por la tarde, que se suma al pregón de ayer, a cargo de Juan Mera. La salud es lo primero. O al menos así lo entienden el padre Pascual Saturio, prior de los dominicos, los fieles, devotos y devotas de la Patrona, los cofrades y los cristianos en general, que predican con el ejemplo y se sacrifican desde el mes de marzo, suprimiendo los cultos externos. A veces viendo que otras manifestaciones de protestas laborales y concentraciones diversas no siguen las mismas normas que aplican para los rosarios de la aurora, o incluso para las misas en el interior de los templos. Pero está asumido, como un sacrificio, hasta que vuelvan tiempos mejores.

EN el Novo Sancti Petri de Chiclana, en Conil, en Tarifa y en otros municipios costeros de la provincia es muy común que los hoteles cierren las puertas desde finales de octubre hasta Semana Santa. Este año, después de la baja ocupación en septiembre, han adelantado un mes esa decisión y se han unido más hoteles. Parecía normal, porque el turismo de invierno no funciona en la costa gaditana como en las islas Canarias y Baleares, Benidorm o la Costa del Sol malagueña. Sin embargo, es muy fuerte lo que está sucediendo en Cádiz capital. Al cierre del hotel Monte Puerta Tierra se ha sumado el Hotel Playa Victoria, de la cadena Palafox (precisamente la que iba a construir el descartado hotel de cinco estrellas en Valcárcel), y es una noticia muy perjudicial para Cádiz.

UNA de las provincias españolas que mejor está soportando la segunda ola del coronavirus (toquemos madera) es Cádiz. Precisamente fue también una de las que mejor resistió la primera ola del coronavirus. Así que no debe ser casualidad, pero tampoco puede servir para relajar la disciplina, ni para lanzar las campanas al vuelo. Con evidentes excepciones, desde el principio fue una de las más cumplidoras en el uso de la mascarilla, quizá porque tiene resonancias carnavalescas. ‘Tras la máscara’ fue una comparsa de Antonio Martín, segundo premio en 1989. Es posible que influya el clima, aunque no existen estudios concluyentes, ni el doctor don Simón lo contempla. Actualmente, en la provincia no hay ningún municipio con valores que justifiquen un confinamiento.

DESDE tiempo inmemorial, Cádiz ha sido una ciudad anticipada a los tiempos. El talento ha estado presente con grandes aplicaciones en otros siglos, y aún sigue en muchas actividades, la mayoría improductivas. Aquí se han inventado palabras que han sido aportaciones a la lengua española (véase El habla de Cádiz, del profesor Pedro Payán). Un ejemplo es el concepto de lo cursi, cuya historia es conocida, y que se inventó aquí, donde las finuras forzadas se toman a burla. También surgió aquí el concepto del pelotazo, que después aplicaron algunos espabilados a la política corrupta y a los negocios de fortuna fácil, pero cuyo verdadero origen está en el Carnaval. Si bien no es igual un pelotazo inmobiliario que el de una comparsa. Y otra aportación innegable, de plena vigencia, es la paguita.