EN tal día como ayer, hace 40 años, organizaron un referéndum entre todos los españoles para aprobar la Constitución. Se había gestado en las Cortes tras muchas discusiones. Fue más difícil de lo que ahora se supone. A esa Constitución le han practicado varios retoques en los últimos 40 años. Casi todos por cuestiones de adaptación. Sin embargo, cuando se habla de reformarla, se cae en el error de intentar modificarla en su esencia. Se olvida que es el fruto del consenso entre las dos Españas, entre la derecha y la izquierda. Por lo cual, para cambiarla, hay que ponerse antes de acuerdo. Siempre que se enfrente a media España contra la otra media, el final ya se sabe cuál es. Había ocurrido así en los dos siglos anteriores.

HA sido vergonzoso que Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias, dirigentes de un partido parlamentario, nada más conocer los resultados de las elecciones andaluzas, dijeran que había que “tomar las calles y plazas”.  Dos días antes de que un grupo de radicales de extrema izquierda quemen contenedores, hagan pintadas en la sede del PP de Cádiz, destrocen comercios, insulten y agredan a periodistas y se líen a pedradas contra la Policía de un país democrático. Esto ya se ha visto en las calles de vez en cuando: en la kale borroka de los pro etarras, en los incidentes de la CUP indepe en Cataluña, o en otros casos.  Unos echan la gasolina ideológica y otros prenden la cerilla de la violencia. ¿Así entiende Podemos la democracia?

LA ciudad de Cádiz es la única capital de provincia andaluza en la que ganó la extrema izquierda con Adelante Andalucía. El partido del alcalde, José María González, y su compañera y lideresa del grupo, Teresa Rodríguez, consiguió 17.306 votos, que supone un 30, 26%. El resultado es significativo, pero está por debajo de lo que se podía esperar, teniendo en cuenta que la candidata a presidenta de la Junta reside en La Viña y es la pareja del alcalde, aunque ella se presentó por Málaga. En Cádiz los votos de la extrema izquierda y la izquierda han bajado más de un 5%, aunque sumaron 27.607 y superaron a los 25.639 del centro, la derecha y la extrema derecha, que han crecido un 8%. Se podría suponer que está cuajando el cantón de Cádiz, un gran bastión de Podemos con el bastón de Unidos. Pero no se engañen.

LAS reacciones que han tenido algunos dirigentes del PSOE y de Adelante Andalucía, pidiendo un pacto “contra la extrema derecha”, demuestran que no se han enterado de nada. Estas elecciones han sido decididas por las clases medias, que ya se han hartado de las políticas de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. No querían un pacto de Susana Díaz con Podemos y Unidos, por más que se hayan disfrazado de Adelante Andalucía. Es la ley del péndulo. La extrema derecha ha aparecido porque antes creció la extrema izquierda, que mangonea a Pedro Sánchez.

GRACIAS al CIS precocinado y a las torpezas de Pedro Sánchez, el PSOE ha fracasado en estas elecciones andaluzas. En la noche de ayer, a Susana Díaz se le quedó la carita de Javier Arenas en 2012. Amarga victoria. El bloque del centro derecha y la derechona cuenta con mayoría para gobernar y propiciar un cambio cuando han pasado 37 años desde el 28-F. O, por decirlo al revés: el bloque del centro izquierda y la izquierda unida al populismo se hunde y es insuficiente para formar una nueva mayoría. Lo que ocurrió ayer en Andalucía no es normal. Se explica por la alta abstención y por la torpeza del PSOE, que ha alimentado la irrupción de Vox. Lo han convertido en el partido de moda, el partido heavy de los cabreados,  el partido de los que están hartos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y así, con las leyes de Hondt, resulta que ha perjudicado al PP, sí, pero el PSOE pierde el doble.