HOY es el día 12 de octubre, el día en que algunos dirigentes eruditos de Podemos (sin señalar) dicen en las redes sociales que los españoles se dedicaban a cortar cabezas de indios en América. También hicieron algunas cosas más, en realidad. En Cádiz existe una amplia vinculación con América. El esplendor comercial de la ciudad en el siglo XVIII, lo mejorcito de este puerto con el monopolio, tenía bastante que ver con América. Por eso, me ha parecido bonito el hermanamiento de Cádiz con Quito. Y todavía más bonito que el concejal David Navarro anuncie lo de Quito (sin estar loquito) en las vísperas del día de la Hispanidad, de la fiesta nacional, de la Virgen del Pilar, de la patrona de la Guardia Civil, de todo eso que es de todos los españoles, y no sólo de algunos.

A los amigos del  Patronato del Carnaval y asociaciones que discuten sobre el COAC les planteo hoy un consejo gratuito y rudimentario: ¿Por qué no le copiáis el sistema de competición a la Champions? Es decir, Miguel, que el Concurso Oficial sea como la Liga de Campeones del Carnaval. A María Romay la van a volver loca, porque todos los años cambian las normas del concurso. Y ahora quieren inventar unos cuartos de final con siete sesiones y unas semifinales con cuatro sesiones. Estas mamarrachadas en otras ciudades no se entienden y en Cádiz tampoco, aunque se intenta. Pero es innecesario buscar la cuadratura del círculo.

LAS próximas elecciones autonómicas también van a servir para pulsar la realidad política en Cádiz. Es decir que aportarán indicios sobre quién va a ser el próximo alcalde. Siempre, lógicamente, con las debidas reservas. En los tiempos de Teófila Martínez en la Alcaldía era costumbre que ella ganara las municipales con mayoría absoluta, a pesar de que el PSOE era el más votado en las autonómicas con Manuel Chaves. El antecedente, que no se puede olvidar, ha cambiado. En 2019 ya no estará Teófila Martínez como candidata del PP, ni ahora es Manuel Chaves quien encabeza la lista del PSOE. Pero van a aportar detalles muy interesantes.

UNAS horas antes de deshojar la margarita de las elecciones andaluzas, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha visitado la factoría de Navantia en San Fernando, popularmente conocida como la Bazán. Esta vez no era para asesorar al comité de empresa, acerca de si debían organizar unos cortes de tráfico de más o de menos, para incordiar a la ministra de Defensa, Margarita Robles, de su mismo partido. Esta vez era para conocer los proyectos presentados por la factoría a la agencia Idea, con un importe de cinco millones de euros. Pero ya que estaba allí, hubo sonrisas por lo ocurrido con las corbetas de Navantia. Y, además, que a la presidenta de la Junta le encanta visitar unos astilleros. Si por ella fuera, trabajaría como madrina de Navantia.

AYER comenzó el otoño en Cádiz, bajen o no las temperaturas. Puede que el otoño en Cádiz siempre haya sido una nostalgia, como una derrota. Casi todas las ciudades disfrutan un tiempo en el que son más felices. En Sevilla es la primavera. En Cádiz es el verano. De modo que en otoño la ciudad está como buscándose a sí misma. Y cuando cambian la hora, a final de octubre, es como si le robaran la luz, sin necesidad de mirar el contador para el sablazo. Para la luz de un ocaso en Cádiz nunca habrá bono social. Cuando el sol se pone antes de las ocho de la tarde, significa que aquí ya no hay tiempo, y que los chiringuitos ya no son de verano, se ponga como se ponga Marín Vila.