POR si éramos pocos en las playas, aparecieron las banderas azules. Se las echaba en falta. El bicho antes era Cristiano Ronaldo CR7 y ahora el bicho es el Coronavirus Covid19. Ha venido para fastidiar, aunque esté debilitado. Nadie entendía porque no concedían ya las banderas azules, que son como el certificado de playas punteras. Y suponíamos que este año pasaría lo mismo que con las procesiones y las bandas, que las suspenderían. Sin embargo, en Cádiz estamos de enhorabuena: le han dado un aprobado general a nuestras playas. Hay para todas, con 37 banderas. Ha ocurrido lo mismo que en los colegios. Hacen la vista gorda y pasan todos, aunque escriban vurro y hobeja. O aunque en la playa veas algo raro flotando.

LA gaditana playita de Santa María del Mar ya ha salido en todos los telediarios nacionales, en Canal Sur con Fernando García y Juan Manzorro, y pronto será mundialmente conocida. Ha sido la primera en completar el aforo en la fase 2 de la desescalada, en unas condiciones que confirman la anarquía del neosalvocheísmo gaditano. Después dirán que soy exagerado, pero tenemos una ciudad de cachondeo en el más estricto sentido de la palabra. En una información que publicó Pablo Durio, en este Diario, ha explicado cómo se adoptó la decisión de cerrar la playa, de la que se enteró la Policía Local por la megafonía. Se le ocurrió a un socorrista, que grosso modo calculó que ya se había cubierto el aforo de 3.648 criaturas, además de que en pleamar la gente se echa encima.

EN la última reunión de presidentes autonómicos, Juanma Moreno le planteó a Pedro Sánchez la conveniencia de suspender este año la Operación Paso del Estrecho. O, en su defecto, que le explique cómo la piensa organizar, ya que afectaría a otras autonomías, además de Andalucía. El presidente del Gobierno no le contestó ni sí ni no, y daba lo mismo que respondiera esto o lo otro, pues suelen cambiar las medidas varias veces a lo largo de la semana. Se trata de un asunto importante para la provincia de Cádiz y su turismo de verano, como también lo es la llegada de pateras descontroladas. Es delicado, y no cabe la confrontación política entre partidos. La Junta de Andalucía y el Gobierno de España lo deben pactar.

CÁDIZ es así. En el resto de Andalucía (incluido el resto de la provincia, más allá del Río Arillo y el Río San Pedro), están contentos porque hemos recuperado la movilidad autonómica. Familias divididas, personas que se confinaron en el lugar inadecuado y no se podían desplazar a otra provincia, etcétera. Y algún alivio para el turismo: podrá beneficiarse de las llegadas de sevillanos y cordobeses, que no ven el mar desde hace tres meses. Y que tienen pisos en la costa, o pueden alquilar estancias de fines de semana. A eso se suma la necesidad de fortalecer la oferta gaditana para competir, en un verano que se intuye muy difícil. Sin embargo, en Cádiz, hoy se reúne la Junta Ejecutiva del COAC, a modo de sabios gaditanos de Kichi, para analizar las fechas del Carnaval de 2021, que pretenden celebrar en Cuaresma.

EN la ciudad de Madrid, el jurado del concurso del coronavirus ha decidido que toda Andalucía (las ocho agrupaciones provinciales) pase a la final, a la fase 3. Es la primera vez en la historia que una comunidad con ocho provincias cuela a todas en la final del coronavirus. Esto me recuerda a lo que ocurrió en el Carnaval de 1990, cuando Antonio Martín ganó los tres primeros premios: coros con ‘Batmonos que nos vamos’, comparsas con ‘La mar de coplas’ y chirigotas con ‘Hasta que la muerte nos separe’. Esta última no era del coronavirus, sino de legionarios. Ha sido increíble, pero cierto. Y se ha llevado una alegría el presidente de la Junta, Juanma Moreno, que quería ver en la final a su coro de Málaga y a la comparsa de Granada, igual que el alcalde de Cádiz disfruta cuando los suyos pasan a la final y pueden viajar.