AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DOS mujeres encabezarán las listas del PP y el PSOE para las elecciones andaluzas en Sevilla. Patricia del Pozo será número uno en la candidatura del PP y María Jesús Montero en la del PSOE. Se daba por supuesto que María Jesús, como candidata socialista a la presidencia de la…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

YA tenemos otro invento de categoría en Cádiz: la Ciudad Educativa. ¿Y eso cómo se explica? Digamos que es una versión mejorada de la quimera de la Ciudad de la Justicia, para provocar carcajadas en la Ciudad que Sonríe, como fue calificada en otros tiempos, cuando la dicha ciudad justiciera ya tenía licencia; para nada, por cierto. En la reunión que mantuvieron el alcalde, José María González, y el nuevo delegado de la Junta de Andalucía, Juan Luis Belizón se planteó esta alternativa. Se trata de una propuesta demagógica, cuya única finalidad es buscar un enfrentamiento (de cara a la galería) entre la enseñanza pública y la concertada.
SE denomina gestación subrogada, que es una forma de camuflarlo con dos palabras confusas. En la práctica, consiste en alquilar el vientre de una mujer para que realice la gestación de un bebé que no es suyo, sino de otra pareja, o de alguien ajeno. A cambio, se le paga una contraprestación económica, pues evidentemente ninguna mujer va a pasar por ese trago, durante varios meses, por la cara, sin ser suyo, y con los gastos que origina. Un partido, Ciudadanos, ha propuesto que se legalice este procedimiento, adornándolo con matices para disimular. Cuenta con la oposición de la Iglesia y las feministas (lo que garantiza que no será aprobado); pero también con el rechazo de otros partidos que lo ven impresentable desde una ética elemental, incluso primitiva.
EL reciente fallecimiento de Antonio Galván Cuéllar es mucho más que la desaparición de un gaditano conocido y estimado, por su amabilidad y por su profesionalidad. Es, ante todo, la pérdida de una forma de trabajar, con una vocación de calidad que ya no se estila en los tiempos actuales de la posverdad y la plurinacionalidad. Porque las encuadernaciones de Antonio y de su hermano José (que continuaron el taller familiar, iniciado por su padre en 1945) estaban en la dinámica de la verdad más auténtica, que es la del artesano que se esfuerza por hacer su trabajo con las garantías máximas de perfección, con vocación de artista.
PREFIERO escribir sobre fútbol que sobre tribunales. Sin embargo, se debe reconocer que ambas actividades van íntimamente unidas. No es sólo un problema del Cádiz. Ha afectado a los principales clubes españoles, y a las grandes figuras, empezando por Messi, Neymar y ahora Cristiano Ronaldo. Se puede recordar que al olor de la mierda llegaron las moscas. Y al olor del dinero del fútbol (que fluye en una abundancia insultante, si se compara con las necesidades del resto de los seres mortales) acuden personas dispuestas a invertir más o menos honradamente, pero también un tropel de embaucadores y sinvergüenzas.
NO ha sido sólo en Puntales, sino que en otras zonas del territorio beduino se han encontrado cucarachas de paseo desde que empezaron las calores. Ya lo indiqué en el artículo sobre el estado de la ciudad, que la gente se quejaba. Otros dicen que como Cádiz es una ciudad tolerante con los animales, y como no quieren matar ni una mosca, ni dejar pasear a unos mulos, ni que acampe un circo, pues ocurren estas cosas. Las cucarachas se han venido arriba y es como si pensaran: “¿Nosotras? Gaditanas como tú”. De modo, que okupan las alcantarillas y más sitios que no diré, por no revolver las digestiones; y salen de paseo, porque se aburren.