VIVIMOS hoy las vísperas de la Virgen del Carmen. La provincia de Cádiz es marinera por excelencia, se viste de fiesta en los municipios costeros venerando a la Stella Maris;…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
TANTO criticar al ministro ocurrente, Óscar Puente, por su penosa gestión del AVE, nos debería llevar a una sospecha. A lo peor, lo que están intentando es cargárselo. O, más propiamente, a los viajeros del AVE. En cualquier negocio se sabe que el primer mandamiento es tratar bien al cliente,…
SIEMPRE que ocurre una catástrofe natural con más de 10 muertos se busca al culpable. Lo primero sería diferenciar los accidentes, como el de los trenes de Adamuz, de catástrofes como la dana de Valencia, o el incendio de Los Gallardos en Almería. Por supuesto que en las catástrofes naturales…

PARECE mentira que uno de los principales problemas de Cádiz sea la apertura de los chiringuitos en invierno. Con la situación económica que padece la ciudad, con la tasa de paro, con la pérdida de inversiones públicas y privadas, con la incapacidad de gestión que están mostrando las autoridades locales, es triste que la Junta y el Ayuntamiento se líen en una cuestión menor. Conste que soy partidario de que los chiringuitos abran en invierno. Pero esa tragedia que se ha montado carece de sentido y es exagerada.
ENTRE los edificios singulares que adornan sin utilidad a la ciudad de Cádiz, uno de los más notables es el Palacio de Recaño. Vulgarmente, se debería llamar, con más propiedad, Palacio del Recaño de la Bernarda, pues allí se quiere meter todo y no entra nada. Todo el mundo lo conoce en Cádiz como el edificio de la Torre Tavira, que está a su vera. Dicho sea de paso, la Torre Tavira y su cámara oscura, gestionada por Belén González Dorao, es una de las pocas iniciativas productivas realizadas por empresarios gaditanos. Un atractivo turístico, como se dice ahora.
PARA el Cádiz esta victoria ante el Huesca es muy importante, a fin de no alejarse de la zona media. Se consiguió con dificultades, como es habitual, con acierto puntual en los detalles. Otra vez Alberto Cifuentes fue determinante, porque paró un penalti con 0-0, y sacó una falta que entraba, evitando el empate. Pero también es cierto que, en los últimos minutos, el Cádiz dispuso de ocasiones muy claras para haber sentenciado sin necesidad de llegar a otro final agónico. La intensidad salvó al equipo. Pero esa intensidad se debe unir a un poco de serenidad, para no cometer errores y precipitaciones.
NO ha pasado ni medio siglo. Eran madrugadas de los años 80, todavía el siglo XX, la Semana Santa recuperada para el pueblo (o eso decían), tiempos de democracia en España. Esbeltos nazarenos, con sus cirios al cuadril, se situaban detrás del Señor. Al salir de la plaza de San Lorenzo comenzaba otra procesión. Eran mujeres de promesas imposibles. Aquellas mujeres prohibidas, a las que no se les permitía la penitencia de seguir al Señor detrás del paso. Él era también el Señor de nuestras abuelas. Quizá recordarían a sus antepasadas (en tiempos más difíciles, pero menos fiados a la burocracia del espíritu), a las que sí se permitió lo que después se prohibió.
LA tarde inolvidable en que el Señor del Gran Poder fue a la Catedral (por un itinerario insólito, con revirás en silencios que dolían) se dio la casualidad de que Juan Ignacio Zoido fue nombrado ministro de Interior. El Gran Poder de Dios en Sevilla coincidió con los pequeños poderes terrenales. Y no es que fuera un milagro. Aunque algunos ya habían dado a Zoido por liquidado, políticamente hablando, por no haber mantenido los 20 concejales que le otorgaron la Alcaldía (y eso puede que sí fuera un milagro en 2011). Algunos de sus compañeros del PP sevillano le estaban moviendo el sillón, a ver si le daban una patada por elevación y acababa en Madrid.