AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SEVILLA es odiada en Andalucía, España y la Humanidad. Todos los odios tienen el mismo motivo: la envidia. Conste que eso también pasa entre los sevillanos. Cuanto más se copia o se imita a alguien, más se le envidia, porque se añoran sus cualidades. Sevilla es odiada por algunos andaluces,…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

CUANDO llega el Año Nuevo, se ponen de actualidad algunas costumbres. Por ejemplo, el primer recién nacido. Se diría que las señoras embarazadas, que se encuentran a puntito, se comen las uvas a lo loco, o ni siquiera se las comen, sino que están a ver si hay suerte, y el niño o la niña les nace con la tercera campanada, y sale en todas las televisiones, y se hace famoso de entrada, como si fuera influencer o youtuber. Se empieza así, y terminas como Kim Kardashian y su familia. Pero en Cádiz la tradición no pasa sólo por ser artista (aquí los hay a manojitos), sino por triunfar en el Carnaval. Por eso, cuanto antes empiece la fiesta, mucho mejor.
IGUAL que los niños vienen con un pan debajo del brazo (o eso se decía antes, cuando las familias numerosas), algunos años nuevos vienen con un casco para los alcaldes. Juan Espadas sabe que muy pronto el rey Baltasar, aún siendo otro representante, le pondrá un casco tela de chulo, y otro para Antonio Muñoz, el delegado del llamado Hábitat Urbano, y puede que algunos más para los concejales que se hayan portado mejor, como Juan Carlos Cabrera y Carmen Castreño. Con razón, dijo en la presentación del acuerdo de las Atarazanas que era como un regalo anticipado para la ciudad… Y para él, que podrá asistir a la inauguración de las obras, en el primer trimestre de 2019. Claro que antes nos queda 2018, el Año del Casco.
LA incertidumbre de la política nacional se refleja en Cádiz. Puede condicionar, negativamente, para 2018. En los momentos actuales, tras las elecciones del 21-D en Cataluña, los principales partidos españoles afrontan una crisis de identidad, cada uno con sus circunstancias. Pero, en conjunto, se traduce en unas dudas sobre el futuro que les llevan a no arriesgar, a no dar pasos en falso antes de tiempo. Falta casi un año y medio para las elecciones municipales de 2019. En contra de lo que se esperaba, es probable que PP, PSOE y Ciudadanos sigan sin dar a conocer sus alcaldables, al menos a corto plazo. Esta situación podría beneficiar a Podemos, que tiene al alcalde González, pero su gestión cae por su propio peso. Sin olvidar que se deben replantear muchas cosas entre las familias podemitas.
SE recordará a don Manuel Olivencia como un sabio del siglo XX y parte del siglo XXI. Se le recordará con el don por delante, como título de una estirpe, de un señorío intelectual que en general se ha perdido con el tiempo, hasta resultar rarísimo. Igual que Clavero Arévalo y otros míticos profesores de la antigua Facultad de Derecho, consagraron su vida a la Universidad, pero no como un medio burocrático de vida, sino como un modo de enseñar y crear discípulos. Entre ellos, estuvieron significativos políticos de la Transición. Ese carisma de maestro se le fue acrisolando, aún más, con el pasar del tiempo. Pero nunca fue un viejo profesor, porque en Olivencia todo era actual, vivo, quizá permanente.
PUEDE que no haya sido un annus horribilis, pero sí bastante nefasto para ciertas cuestiones. Se dirá que España va bien en la economía, con un crecimiento sostenido en el entorno del 3% anual (del que sólo se benefician algunos, por cierto); pero España va bien jodida en la política, con un problema territorial en Cataluña que ya es una auténtica pesadez, y que ha convertido a un payaso como Puigdemont en un personaje internacional. Por culpa de quienes no lo han evitado a tiempo. También fue el año en que el terrorismo yihadista volvió a asesinar en España, en un lugar tan emblemático como las Ramblas de Barcelona. Cuando se habla del descenso del turismo en Cataluña, se olvida aquel ataque terrorista, que también ha perjudicado. A un extranjero le importa un pimiento si las tiendas están rotuladas en castellano o en catalán, sino que huyen de los sitios de riesgo.