AL Papa suelen visitarlo en el Vaticano los obispos. También recibe a los jefes de Estado y a Yolanda Díaz si lo solicita. Pero es más raro que lo visiten…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SEVILLA es odiada en Andalucía, España y la Humanidad. Todos los odios tienen el mismo motivo: la envidia. Conste que eso también pasa entre los sevillanos. Cuanto más se copia o se imita a alguien, más se le envidia, porque se añoran sus cualidades. Sevilla es odiada por algunos andaluces,…
CREÍMOS que el progreso del ser humano consistía en que no hubiera guerras, pero ya lo ven. Ha sido interesante que unos astronautas vean la cara oculta de la Luna. Por suerte, allí no vive ninguna civilización a la que exterminar en una noche. Donald Trump y Benjamín Netanyahu se…

CÁDIZ es una ciudad difícil, porque no es como las demás. En las otras, los vecinos se suelen unir por objetivos importantes para su futuro, tendentes a mejorar las condiciones de vida y con proyectos definidos. Por el contrario, en Cádiz las plataformas se suelen constituir (en un porcentaje curioso) para fastidiar a los señores y señoras que han creado otras plataformas. De modo que la segunda plataforma se constituye contra la primera, y la primera se rebrinca contra la segunda. Y al final no se hace nada, y la vida sigue igual, por supuesto. Pero ¿y la alegría que eso genera? ¿Y las declaraciones? ¿Y el protagonismo efímero? Así vamos.
LOS sevillanos en Madrid siempre han existido. Desde siglos antes de que Gregorio Serrano dijera que Sevilla es “una ciudad maravillosa donde hay Internet”. Bueno, también pudo decir que sería oportuno trasladar la sede social de la Dirección General de Tráfico a Sevilla. O el Ministerio del Interior completo a la antigua Comisaría de la Gavidia y sus edificios aledaños, ¡ay, pillín!, con lo que le hubiera gustado eso a Zoido en sus tiempos de alcalde. Pero los sevillanos en Madrid existen tradicionalmente, como le pasó a Diego Velázquez, aquel pintor sevillano que se fue a Madrid, mientras que Murillo se quedaba, y ahora tiene el premio del año dedicado.
LA Sierra está de moda, con la nieve y la pérdida de habitantes. Esas cosas no pasan por casualidad. Con tanto hablar del peaje de la AP-4, se diría que es el único problema de infraestructuras que tenemos en la provincia de Cádiz. No es así. Hay otros que son desastrosos para el futuro. Lo más llamativo es que nadie protesta por eso, ni se movilizan los partidos para exigir soluciones. Con ello se confirma que en el peaje y las demás infraestructuras, los partidos sólo se mueven por sus conveniencias y les importa poco una provincia cuyas necesidades ignoran. Entre las infraestructuras pendientes (y más necesarias) se encuentra la abandonada autovía de la Sierra entre Jerez y Antequera.
POR culpa de los políticos demagogos, la gente se ha acostumbrado a la demagogia de que los políticos tienen la culpa de todo. En 2009, Rajoy le echó las culpas a Magdalena Álvarez (ministra de Fomento entonces), tras el caos originado por una gran nevada en Madrid, que obligó a cerrar el aeropuerto de Barajas. El pasado fin de semana, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera han echado las culpas al PP, pero sobre todo a Gregorio Serrano, como director general de Tráfico, por la nevada que dejó inmovilizados a cientos de vehículos en la AP-6, en la provincia de Ávila. Así que Gregorio se ha comido este marrón de la nieve sin ser esquiador.
SEGÚN mis cálculos, el Año del Tricentenario de la Casa de la Contratación no ha terminado todavía, excepto que haya durado medio año, ya que la conmemoración oficial arrancaba en mayo de 2017. Pensar que el Tricentenario ha originado una frustración en la ciudad sería exagerado, pues no ha pasado nada para rasgarse las vestiduras, sino que no ha pasado nada (o sea, nada de nada), que es lo que se esperaba. Ha sido una celebración académica y de andar por casa tranquilos, que contaba con dos grandes especialistas: Manuel Bustos, catedrático de Historia Moderna (que fue quien lanzó la idea antes de que empezaran los actos del Bicentenario), y Manuel Ravina, un gaditano, director del Archivo de Indias de Sevilla, el sitio clave. Pero al final resultó que el líder del proyecto era Fran González, o eso se dijo. Y Fran hizo lo que pudo, lo intentó.